Dialogo con la psicóloga Maricela Perera, la socióloga Magela Romero y las periodistas Sara Más y Lisandra Gómez, sobre los roles y estereotipos de género, y cómo desde la prensa podemos construir nuevos paradigmas
Simone de Beauvoir fue una mujer brillante. Nadie lo duda. En su tiempo, marcado por una mirada androcéntrica y en extremo machista, consiguió demostrar que la desigualdad entre hombres y mujeres no era un hecho natural, sino naturalizado y la supuesta inferioridad femenina partía de la inequidad entre hombres y mujeres, donde ellas quedaban relegadas a un espacio ínfimo, casi siempre en la cocina.
No fue Simone la primera, y menos la última, que se pronunció a favor de los derechos de las mujeres y ayudó a romper algunos silencios y prejuicios, pero hay algo en El segundo sexo que obliga a su lectura, a una mirada profunda para descubrir cuánto cambió desde los años cuarenta del siglo pasado y cuánto queda por hacer.
«Ese es el libro con el que me hice feminista», me dijo una profe muy sabia, y es cierto. Es difícil leerlo sin sentir que la sangre hierve y se quiere cambiar el mundo. En Cuba, otras mujeres tienen en el feminismo y los estudios de género una forma de ser útiles y mejorar su nación
Tomado de Juventud Rebelde