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¿Señorita?

Por Aloyma Ravelo

Me llamo Lidia y tengo 20 años. Creo que soy de las pocas muchachas que a mi edad deben quedar «señoritas», pero es que empiezo con un novio y, al poco tiempo, me deja de gustar. En general, me paso más tiempo sola que acompañada y por eso no he tenido relaciones sexuales. ¿Eso es malo a mi edad?

Lidia

Hola, Lidia:
Estás metida, por voluntad propia, en una situación un tanto atípica, no por el hecho de que seas virgen, porque te aseguro que no eres la única, sino porque haces tanta fijación con tu estatus de virgen.

Salta a la vista, además, lo poco que te diviertes y sales a pasear, y al parecer tampoco tienes un grupo de amigos y amigas con quienes reunirte, conversar, disfrutar juntos de diversas actividades.

Para los jóvenes como tú es muy importante el grupo de amigos, tanto como el calor materno para los lactantes o el juego para los niños. Los sociólogos han calculado que las muchachas y los muchachos solteros, dedican a paseos, fiestas, excursiones y encuentros con sus amigos, dos o tres veces más tiempo que los jóvenes ya casados. ¿Por qué el grupo es tan importante? Pues porque en él aprendemos a conocernos mejor y también a relacionarnos con el sexo opuesto.

A estas edades muchas veces se hacen los amigos y las amigas que duran toda la vida. Esa amistad «de años» tiene un valor infinito porque siempre es el sostén, el paño de lágrimas; quien da bríos o consuela, que está a tu lado en las buenas y en las malas.

El interés para compartir con el grupo no es el amor, sino la empatía que se establece y hace que solo de estar juntos se pase bien. Te digo todo esto, porque el contacto con otros jóvenes de edades cercanas permite pasar el tiempo gratamente, y no estar en soledad, que es un espacio para el cual aún no estás preparada.

Como es natural, en estos encuentros se ven por primera vez muchachas y muchachos que luego se convierten en novios. Una gran parte de las parejas que contraen matrimonio se conocieron en su etapa estudiantil o en el centro de trabajo. Otras, en fiestas, playas, campismos, cines, casas de cultura u otras actividades recreativas. También sucede, pero en menor escala, que se hayan visto, por primera vez, en casa de los amigos o vecinos, según apuntan las encuestas.

Lo que sí no ocurre —al menos yo no sé de ningún caso— es que el hombre ideal que anhelas para formar pareja vaya directo a tocar la puerta de tu casa. Por eso, más que interesarte tanto por tu virginidad, te sugiero que busques amigos y amigas con quienes puedes ir al cine, al teatro o a la playa, y esta interacción te enriquecerá y aportará algo bueno a tu vida y quizás, también, al amor.

La Golondrina.

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