La
doctora Olenia Pesant Hernández, especialista de segundo grado en Dermatología,
Profesora Auxiliar y Máster en Enfermedades Infecciosas, quien labora en el
Hospital Clínico-Quirúrgico Hermanos Ameijeiras, en la capital cubana, indica
que existe una estructura del sistema nervioso central llamada hipotálamo que
desempeña un papel esencial en la regulación de la sudoración o transpiración.
—En
general, ¿todas las partes del cuerpo transpiran de igual modo?
—No,
porque las glándulas sudoríparas encargadas de la eliminación del sudor se
localizan en áreas preferenciales del organismo, como las palmas, las plantas,
el rostro, el pecho, axilas, areolas mamarias y genitales.
—¿Qué
podríamos calificar de "normal" y qué "anormal" en el tema
que nos ocupa?
—
Normal cuando el organismo responde al estímulo ambiental que hace que se
controle la temperatura corporal adecuadamente; anormal si la transpiración es
exagerada e interfiere en las actividades sociales y laborales, o cuando la
insuficiencia del mecanismo de regulación de la temperatura corporal provoca
agotamiento por calor, golpes de calor e hipertermia, y hasta la muerte.
—¿Hay
algún componente hereditario en la manera de sudar?
—En
algunas personas existe historia familiar.
—¿Puede
ser controlado con el empleo de algún antitranspirante? ¿Son aconsejables?
—Sí,
siempre que se trate de áreas localizadas como axilas, manos y pies, y son
recomendables los que tienen en su composición sales de aluminio 2-5 %, cloruro
o clorhidrato de aluminio al 25 %.
—¿Tanto
la excesiva como la poca sudoración puede ser consecuencia de alguna alteración
orgánica?
—Sí.
Por ejemplo, la hiperhidrosis (excesiva sudoración) puede manifestarse como
consecuencia de neoplasias, diabetes mellitus, hipoglicemia, insuficiencia
cardiaca congestiva, Parkinson, neuropatías y lesiones de la médula espinal. La
hipohidrosis (poca sudoración) suele presentarse por oclusión de los poros, por
ausencia congénita o adquirida de las glándulas sudoríparas o por neuropatías.
—¿La
hiperhidrosis es un trastorno usual en nuestro medio?
—
Si, de los trastornos de las glándulas sudoríparas es el más común y el más
conocido, pero afortunadamente afecta a un pequeño porcentaje de la población.
—¿Aqueja
por igual al sexo masculino que al femenino? ¿En qué etapa de la vida aparece?
—
No hace distinción, se presenta en ambos sexos por igual. Tanto la
hiperhidrosis axilar como la palmoplantar aparecen con más frecuencia en la
pubertad, persiste por años y tiene tendencia a desaparecer cerca de los 25
años.
—¿La
hiperhidrosis tiene tratamiento? ¿En qué consiste? ¿Qué resultados se alcanzan?
—Además
de los tratamientos locales puede realizarse un proceder quirúrgico denominado
en lenguaje médico simpatectomía torácica endoscópica, cuando se trata de
hiperhidrosis axilar, palmar o facial. No obstante, se corre el riesgo de que
ocurra una hiperhidrosis compensatoria en otro lugar del cuerpo y hasta el
fracaso terapéutico. La inyección local de toxina botulínica es una nueva
modalidad de tratamiento para la hiperhidrosis palmar y axilar, aunque el
efecto dura seis meses.
—¿Alguna
valoración sobre la relación del sudar con la cantidad de agua y alimentos que
ingerimos?
—No
existe relación entre la cantidad de agua tomada y el sudor, ya que los
mecanismos que desencadenan la sudoración son a nivel de sistema nervioso
central. En relación con los alimentos, cuando estos están muy condimentados
pueden provocar hiperhidrosis de la frente y la nariz.
—¿Le
quedaría algún nuevo criterio por plantear?
—En
esta época de intenso calor, cuando la temperatura ambiental es bastante
elevada, se deben extremar las medidas de higiene, tanto personal como de la
ropa que vestimos, con preferencia de tejido de algodón y colores claros, a fin
de disminuir la sensación de mantener la piel húmeda por el sudor que tanto
molesta en estos meses de verano.
Fuente:
Granma