Con
apenas unos ocho años, Belkis Hernández Legón custodiaba urnas en colegios
electorales de la ciudad de Matanzas. Recuerda que no habían terminado de
cantar los gallos en el poblado de San Roque, cuando a ella y a su hermana el
padre las despertaba diciéndoles: “niñas mías, llegó la hora de las
elecciones”.
Era
la década de los 70 del siglo pasado y nunca más la trabajadora de la Fiscalía
Provincial yumurina ha podido desvincularse de la responsabilidad que el viejo
Hernández, ya fallecido, le legó. “Estoy en mi quinta ocasión como presidenta
de comisión electoral de circunscripción, lo mismo que por años hizo papá”,
dice orgullosa.
A
organizar, dirigir y presidir las asambleas de nominaciones de candidatos a
delegadosy delegadas de las asambleas municipales del Poder Popular, aprendió
mucho antes del cargo que ahora ocupa.
“A
los 16 años estaba sentada a una mesa electoral. He transitado por todos los
puestos aquí en la base. Vocal, secretaria de esta comisión y hasta estuve al
frente de un colegio”, experiencia que, confiesa, facilita el desempeño y
convierte en menos difícil la misión que comparte con un equipo unido por
varios procesos.
A
dicha estabilidad también atribuye Belkis el cuidado puesto en etapas exigentes
como elaborar, revisar al detalle y luego hacer pública la lista de electores.
“A pesar de que mostrar la relación implica que cada cual se busque y si no
aparece, debe reclamar su inmediata inclusión, nos aseguramos de que nadie con
derecho al voto sea obviado, así somos de meticulosos”, precisa.
Desde
la multiplicidad de tareas tantas veces realizadas, esta matancera reconoce que
la respuesta del pueblo constituye lo mejor que ha podido percibir en una vida
entera dedicada a los comicios.
“A
la hora de preparar el colegio, cualquier vecino de la circunscripción No. 56
presta la mesa de su casa, las sillas, aparecen unos guanos o alguien sorprende
con un ramo de flores. Ese sentido de cooperación es muy reconfortante”,
advierte.
Según
Belkis, el ejemplo de conducta que representan los miembros de la comisión y
sus familiares son aspectos definitorios en el buen desenvolvimiento de las
elecciones en San Roque, en las cercanías de la Vía Blanca, consejo popular El
Valle.
“Abrimos
el colegio a las seis de la mañana y cerramos a las seis de la tarde. A menos
que sea un caso enteramente justificado, no mandamos a buscar a los votantes.
El acto del sufragio es voluntario, a nosotros corresponde crear las
condiciones para que se respeten los derechos constitucionales de todos los
ciudadanos en edad electoral, tanto para ser nominados a delegados como para
acudir a las urnas y elegir al candidato que se desee”.
En
momentos de comicios generales como el de ahora, unos ocho meses suele durar el
proceso eleccionario en Cuba. Un largo tiempo que Belkis se las ingenia para
cumplir con su labor de asistente fiscal, con la familia, la casa, y cuantas
tareas adicionales repleten su agenda cotidiana. “Pero una debe sacrificarse,
así fue como logré graduarme de Licenciada en Derecho, oportunidad que me
brindó la Fiscalía Provincial…”, sonríe.
Con
un arsenal teórico mayor, la universitaria integra la relación de las 4 mil 510
autoridades que actuarán en los sufragios en Matanzas, provincia que en 1974
devino sede de la experiencia cubana en el surgimiento de los órganos del Poder
Popular.
“Es
aquí en la base donde se decide todo. Quienes resulten nominados y luego
elegidos, tendrán la satisfacción de saber que han llegado a ocupar un puesto
en la Asamblea municipal por decisión de la voluntad del pueblo, el único
responsable de elegir o revocar a su delegado, una verdadera demostración de
democracia”.
Fuente:
Trabajadores