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Del 13 al 19 de junio de 2013Galería de FotosDossier Especial
Mil ideasImprimir    Publicado en No. 601 

Fotos: Lorena

Punto cruz, contar y contar



¡EUREKA

Bordar a punto cruz ha permanecido entre las labores favoritas por la poca complejidad de sus puntadas, con las que se personaliza o realza una pieza con bello resultado.

 

Sus clásicos trazos: horizontal, vertical y diagonal a los hilos de la tela, resultan fáciles de realizar. Su aprendizaje puede ser desde edades bien tempranas, cuando la aguja ya no ofrece el peligro de las molestas hincadas, pues la has convertido en amiga, en cómplice.

 

Esta es de las labores en que hay que contar y contar bien, pues el bordado que se va a interpretar está diseñado previamente en un papel cuadriculado; mientras la tela en que va a ser reproducido carece de requisitos de género y color. Para su realización es necesario y muy útil el canevá –una suerte de malla dócil. Colocado sobre la pieza de interés, estas se trabajan hermanadas, a la par y ya terminada la obra, se retira hilo a hilo el canevá. La labor queda entonces en el soporte definitivo.

 

Sin embargo, este comodín se ha ausentado totalmente de la red comercial y por más que lbusques, no aparece, lo que impacienta y llena de molestias a las hacedoras de la manualidad ancestral, para suplir el doloroso vacío y en función de salvar el arte manual, crean diversas inventivas, y llegan las innumerables soluciones artesanales, cuyo enfoque creativo lo recrea ahora en otros soportes; el requisito único que este sea cuadriculado, que la trama y urdimbre se puedan contar, que el diámetro de las hebras del textil utilizado, sea uniforme.

 

Para echar manos a la obra la guinga, el cuadrillé, la cinta Aida , el lino, el basto saco de yute y otras telas, se convierten en géneros favorecidos que atrapados por las miradas escudriñadoras, no escapan y se aceptan. La longitud de la puntada solo dependerá del calibre que ostente. Y por supuesto, ante la ausencia del canevá, el bordado es directamente sobre ellas.

 

Un sorprendente camino de mes, o un tapete hecho en yute natural; una bata de niña confeccionada en guinga realzada con un motivo infantil de tiernos colores; un pañuelo con iniciales: eso y mucho más continúan entre nosotros, pues la labor no se ha detenido.

 

Los espacios donde se brindan cursos, talleres, encuentros u otra docencia que permiten adentrarse en este mundo de las habilidades manuales, bien sea para aprender, bien sea para ampliar lo ya aprendido,  mantienen gran concurrencia. No hay límite de edad, ni distinción de sexo, la respuesta es desbordante.

 

Mientras, en las ferias de artesanías -portadoras de estas novedades, de estas sugerencias- muestran que aplicar todas estas iniciativas hacen más agradable el entorno y contribuyen a la satisfacción por la permanencia de lo tradicional en concordancia con los tiempos modernos.



Publicado: 2/8/2012

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