La
actual crisis financiera, originada por los países capitalistas y extendida por
casi todo el planeta, demuestra que el funcionamiento de la economía neoliberal
no es una opción.
Las
naciones desarrolladas pretenden imponer lo que consideran una propuesta
alternativa que, en opinión de críticos, se trata en realidad de un negocio
sostenible.
El
nuevo paradigma, según Brian Milani, autor de Designing the Green Economy
(Diseñando la economía verde), debe instaurar la democracia directa, satisfacer
las necesidades de todos y armonizar la actividad humana con la naturaleza.
Sin
embargo, tal idea se contrapone con el modelo económico imperante en el mundo,
basado en el consumismo y, por tanto, un depredador voraz de los recursos
naturales.
Para
el economista argentino Eduardo Fenoglio, este concepto no es más que un mero
maquillaje para disfrazar su verdadero cometido, lograr el anhelado
"laissez faire, laissez passer" (dejad hacer, dejad pasar).
Los
poderosos basan su estrategia en el Programa de Naciones Unidas para el Medio
Ambiente (PNUMA), el cual considera que la economía verde debe mejorar el
bienestar del ser humano y la equidad social, a la vez que reduce
significativamente los riesgos ambientales.
El
programa también habla de una economía baja en el uso de combustibles fósiles y
socialmente incluyentes.
Pero
como muchos analistas demuestran, no hay nada de verde, más allá del color de los
dólares que esperan ganar aquellos que la promueven.
Lo
cierto es que la ofensiva del capitalismo global por privatizar y mercantilizar
masivamente los bienes comunes tiene en la economía verde a su máximo
exponente.
Una
de las estrategias del capital para recuperar la tasa de ganancia consiste en
privatizar los ecosistemas y convertir "lo vivo" en mercancía.
Como
apunta Fenoglio, es una herramienta que la oligarquía internacional intenta
imponer como receta de felicidad absoluta, pero que, oculto bajo su aparente
cándido ropaje, sólo sirve para profundizar los procesos de exclusión que
generan más desigualdad, más pobreza y más hambre.
Aunque
la iniciativa del PNUMA plantea que la actual crisis ofrece la oportunidad para
reencaminar la economía mundial por el sendero del desarrollo sustentable,
ningún documento del organismo contiene un análisis serio sobre los sus
orígenes y naturaleza.
En
Río+20, los poderosos buscan crear un nuevo gobierno medioambiental
internacional que consolide la mercantilización de la naturaleza y despeje el
camino a las empresas transnacionales para apropiarse de los recursos
naturales, legitimando prácticas de robo y usurpación.
De
ahí la oposición de muchos, como el Grupo de los 77 (países en desarrollo) más
China, quienes abandonaron la discusión sobre el tema, por no lograr consenso
con las naciones más ricas.
Las
políticas neoliberales fomentan el crecimiento sin límites y el beneficio a
corto plazo, agudizando el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la
deforestación.
Traen
aparejado más problemas para el planeta y en especial para el hombre, que ve
amenazada su existencia, como apuntó el líder de la Revolución cubana, Fidel
Castro, en la primera Cumbre de la Tierra, celebrada en Río en 1992.
Estos
también fueron los temas de debate en la Cumbre de los Pueblos, reunión
alternativa que busca llevar propuestas de justicia social y ambiental a la
Conferencia de Río+20.
En
este escenario, los movimientos sociales denunciaron a los países que generan
mayor contaminación, causantes reales del deterioro ambiental y socioeconómico.
Los
asistentes a esta Cumbre social abogaron por la producción sustentable, a
partir de los bienes y servicios que la naturaleza ofrece gratuitamente,
respetando el alcance y los límites de cada región.
Además,
plantean una distribución equitativa de los frutos alcanzados, pensando en los
derechos de las generaciones futuras y en los demás seres vivos, algo que se
acerca más a lo que sería una verdadera economía verde.
La
viceministra de Relaciones Exteriores de Venezuela para América del Norte,
Claudia Salerno, considera que es posible poner en marcha la llamada economía
verde, pero es necesario lograr transformaciones en el mundo que pasan por
cambiar el sistema.
Fuente:
PL