Fue
una tarde de hermandad la que se vivió en la Casa de las Américas. Tres países
del ALBA: Ecuador, Venezuela y Cuba, dedicaron la jornada a honrar a mujeres y
hombres de esta Patria Grande.
La
convocatoria se realizó para presentar tres textos cuyos títulos son: Chávez,
Evo y Correa: tres bolivarianos hablan del Che, del periodista cubano Félix
López, y dos compilaciones realizadas por el embajador de Ecuador en Venezuela,
Ramón Torres Galarza: Manuela Sáenz. Pasado, presente y futuro y Eloy
Alfaro. Memoria Insurgente.
Las
palabras iniciales fueron pronunciadas por el poeta y ensayista cubano Roberto
Fernández Retamar, presidente de Casa de las Américas, quien agradeció la
presencia en la institución cultural de parte del cuerpo diplomático, los
autores y presentadores de las obras literarias, y del público asistente.
Le
siguieron en el uso de la palabra, los embajadores de Ecuador y de la República
Bolivariana de Venezuela en Cuba, así como el compilador de dos de las obras
presentadas, el embajador de Ecuador en Venezuela, Ramón Torres Galarza, quien
al referirse específicamente a Manuela expresó que en ella queremos resignificar
el papel de la mujer en la historia, en la Revolución, y añadió:
«Manuela
nos recuerda que fue mujer, amante, compañera, amiga, guerrera, estratega,
cómplice, encubridora, coronela, generala, caballeresa del sol… bordadora,
tierna hacedora que acunaba los sueños y las realidades del amor y de la
libertad. Es probable que Manuela haya amado más a la libertad que al
Libertador».
Acto
seguido, los presentadores Isabel Moya, directora de la Editorial de la Mujer y
presidenta de la Cátedra de Género del Instituto Internacional de Periodismo
José Martí, Sergio Guerra Vilaboy, profesor de la Universidad de La Habana, y
Luis Sexto, profesor de la Universidad de La Habana y Premio Nacional de
Periodismo, hicieron el elogio de las nuevas obras.
Un
breve recital del dúo cubano Buena Fe sirvió de cierre.
A
continuación el texto íntegro de las palabras de Isabel Moya referidas al libro
Manuela Sáenz. Pasado, presente y futuro.
«Estarás
sola Manuela y estaré solo a mitad del mundo y no habrá más consolación que el
habernos conquistado a nosotros mismos…»
Sobre
la conquista de Manuela Sáenz por Manuela Sáenz, nacida en Quito en 1797 y
convertida en polvo en Paita en 1856, trata el volumen que nos convoca en esta
sala, esta tarde; Manuela Sáenz: Pasado, presente y futuro, cuya coordinación y
compilación ha sido realizada por Ramón Torres Galarza y publicado por
Ediciones de la Presidencia.
«No
se nace mujer, se llega a serlo», escribió un siglo después de la muerte de
Manuelita, otra gran trasgresora, Simone de Beauvoir. El proceso de hacerse la
mujer que fue Manuela Sáenz, se aborda en este libro. Es una voz plural, no
solo por la diversidad de los autores y autoras aquí reunidos, sino por la
variedad de géneros: poesía, crónica, reseña, piezas de oratoria, ensayo,
signadas todas, a su vez, por la multiplicidad de enfoques: La guerrera, la
amante, la libertadora del libertador, la colibertadora, como la nombra una
mujer entrañable para las cubanas, Nela Martínez.
Ramón
Torres Galarza señala en el prólogo que el libro es la constancia del sentir
colectivo, que recoge escritos, discursos y testimonios de esa huella
imborrable de cuanto recordamos y cuanto queremos a las Manuelas que habitan
entre nosotros…
La
historia ya la sabemos, ha sido escrita desde el androcentrismo y la mirada
patriarcal, Manuelita ha sido un ejemplo de ello: es más conocida como la
amante de Bolívar que como la luchadora por la independencia de América… este
volumen escapa a ello y reivindica otra perspectiva de hechos y acontecimientos.
Entre
las características de la izquierda actual en América Latina está asumir como
paradigma emancipatorio la libertad y la independencia en un sentido muy
amplio, incluyendo la opresión de las mujeres, de manera particular, dentro de
todas las formas de opresión que sostienen al capitalismo en su expresión de
imperialismo neoliberal.
Las
celebraciones del bicentenario han tratado de redimir el crimen histórico de la
invisibilidad de las mujeres. El presidente Correa lo afirma en su discurso cuando
señala que el nombre de Manuela Sáenz fue escondido, vilipendiado, olvidado por
décadas y décadas. Las cartas íntimas, diarios y documentos ocultados por más
de 130 años. Para muchos no cabía ensalzar la figura de quien les parecía más
concubina y adúltera que la expresión más pura de la Revolución, el coraje, la
independencia y el amor.
El
actual gobierno ecuatoriano ha hecho justicia a Manuela, no solo por ascenderla
a Generala de la República de Ecuador, sino por haber asumido en su
Constitución la transversalización del enfoque de género, lo que la coloca en
la avanzada en el continente.
Pues
como afirma Chávez, Manuela, no es Manuela, Manuela son las mujeres indígenas,
las mujeres negras, las mujeres criollas y mestizas, que lucharon y luchan y siguen
luchando por la dignidad de sus hijos, de sus nietos, de la patria.
¿Qué
puede aportar este texto a los más de 500 estudios que, según Alfonso Rumazo,
uno de sus biógrafos, han abordado en diferentes soportes la vida de Manuela?
Es
una mirada desde el siglo XXI que se pretende coral, con matices. Las autoras y
los autores aquí compilados dialogan entre sí para presentar a un ser humano
complejo, múltiple, signado por su ser de mujer, rehuyendo el esquematismo y
los tópicos al uso.
Rafael
Correa, Hugo Chávez, Alfonso Rumazo, Carmen Bohórquez, Pedro Saad Herrería,
Luis Brito García, Jenny Londoño, Eugeni Viteri, Nela Martínez, José Gregorio
Linares, Luz Argentina Chiriboga, Luis Alberto Crespo, Elena Poniatowska, Pablo
Neruda, Jorgenrique Adoum, Humberto Vinueza, Julio Pasos Barrera, Edmundo Aray,
William Osuna, Gustavo Pereira, Tomás Enrique Mezones y Marcela Costales. Ellos
y ellas en las cinco partes del libro: Discursos, Memorias del pasado, Memorias
del presente, Memorias del futuro y Campaña Manuela vuelve… nos ofrecen una
mujer cuya vida es imposible de traducir a muerte.
Quisiera,
ya finalizando, aclarar que no encasillar a Manuelita en el papel de amante de
Bolívar, no quiere decir que su conducta de defender el amor más allá de los
convencionalismo no sea expresión de su trasgresión y de sus aportes a la
libertad, tanto individual como en sus congéneres. La reivindicación del
derecho al placer, de defender su sexualidad, su derecho a decidir también
sobre su cuerpo es un acto de subversión, pues el patriarcado, aún hoy, utiliza
el control del cuerpo de las mujeres, como forma de ejercer su dominio, lo que
no comparto con las interpretaciones que le encasillan en una posición
subordinada, pero rescato la trasgresión y el desafío de la Manuelita que le
escribe a su amado… «Solo por la gracia de encontrarnos daría hasta mi último
aliento, para entregarme toda a usted, con mi amor entero, para saciarnos y
amarnos en un beso suyo y mío, sin horarios… Le guardo la primavera de mis
senos y el envolvente terciopelo de mi cuerpo…»
En
fin, como nos propone Manuela Sáenz, pasado, presente y futuro, volumen que
debemos al trabajo de Ramón Torres, quien demuestra sensibilidad y sensatez
como compilador, la verdadera Manuelita es múltiple y no se encasilla en
compartimentos estancos, de ella pudiéramos decir, como la poetisa cubana Dulce
María Loynaz.
Si
me vas a querer
Quiéreme
entera
O
no me quieras