El hecho de que nuestro país tiene una
alta vulnerabilidad ante los desastres naturales y los cambios climáticos y que
además debe lograr su autonomía alimentaria, hace que los especialistas del
Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente le dediquen una atención
especial a estos problemas.
Para conocer cuáles son los resultados
de las investigaciones conversé con la Doctora Mercedes Arellano Acosta, quien trabaja en la Agencia de Medio Ambiente y elaboró un interesante trabajo que presentó en el Encuentro Iberoamericanos de Mujeres Ingenieras,
Arquitectas y Agrónomas celebrado recientemente en nuestra Patria.
El tema se centró en “El manejo
integrado costero. Seguridad Alimentaria. Desastres Naturales y Adaptación a
los impactos climáticos”.
En tal sentido explicó que las
comunidades costeras tienen que garantizar su aseguramiento alimentario y la
protección de la biodiversidad, cuestiones que representan retos para Cuba.
La ingeniera Arellano de una gran
experiencia no sólo en estos temas, sino en la rama de la construcción consigna
que ese proyecto trata de ayudar a los municipios del ecosistema: Matanzas y la Bahía de Nuevitas.
El aporte contempla la necesidad de la
integración entre los sectores de la economía, el ambiental, el gobierno local
y las entidades económicas que hacen uso de los recursos naturales a la vez que
los impactan.
Indagamos en cuanto las distintas
estrategias básicas que persigue el grupo y menciona varias, como son, el
manejo integrado de la zona costera, la disposición ambiental del territorio
que apoye el ordenamiento territorial en los planes de desarrollo perspectivos,
el trabajo de concientización y la capacitación de las comunidades.
También interviene el apoyo de los especialistas
pues se consideran las potencialidades científicas presentadas en cada
localidad.
Énfasis especial en
la alimentación del pueblo
La Doctora Mercedes Arellano Acosta,
también Directora del Proyecto del Programa de Naciones Unidas para el
Desarrollo de la sabana Camagüey de la Agencia del Medio Ambiente enfatizó que en el caso particular de la agricultura y la ganadería desarrollan
experiencias demostrativas.
Ellas permitan establecer pautas y
prácticas para el manejo sostenible de especies introducidas como por ejemplo
el búfalo de agua, añadió.
De manera que su presencia y
desarrollo dada la importancia de la producción de carne y leche –subrayó-
permite compatibilizarla con la protección del entorno en que viven y que en
gran parte está asociado a áreas protegidas por su alto valor de biodiversidad
o ecosistemas costeros para el interés del avance del turismo y la pesca.