Desde la Ciudad Héroe de la
República de Cuba transmite CMDV, Radio Siboney: la estéreo instrumental de
Santiago y el Caribe. Somos música y compañía”. Así, hace más de cuatro
décadas, se identifica una casa radial sui géneris en el Oriente del país,
mientras se escucha la versión del tema Siboney
de Ernesto Lecuona.
Las radioemisoras son un mundo de imaginación
y sonidos, pero cada una tiene su color. Radio Siboney transmite en vivo, y su
locución cuenta con voces exclusivamente femeninas. El tono suave y coloquial
como sello distintivo, ha hecho que algunos la llamen: “La emisora de
terciopelo”… pero no por ello el trabajo ha de ser menos exigente durante sus
19 horas diarias al aire.
La música instrumental ligera es la
especialidad de Radio Siboney en un diapasón que va de la canción a la balada,
pasando por la habanera, la criolla, el filing o el
bolero. Otros géneros ganan la preferencia como la música de concierto,
sinfónica, popular, lírica, coral y el jazz, mas no sólo es la música…
MÁS ALLÁ DEL PENTAGRAMA
Programas dedicados a la orientación
de la familia, la divulgación cultural, la información, la poesía y el público
joven, conforman su diseño. Aunque en sus propuestas se busca insertar lo más
valioso de Cuba y el mundo, la emisora tiene como propósito tocar el entorno
santiaguero con su propia mano.
Entre las revistas que protagonizan el día se
encuentra Música y algo más. Sus
cuatro horas se abren a sucesos y protagonistas a través de la información, el
comentario o la entrevista. La directora del espacio, Zulima
Nicolau, graduada en Arte de los Medios de
Comunicación Audiovisuales en el ISA de Holguín, tiene muy bien definida su
proyección:
“He sido partícipe del crecimiento y
desarrollo de Radio Siboney en los últimos años. La emisora está en consonancia
con la parte de la cultura que amo y defiendo: la de mayor sensibilidad y
compromiso. Por eso no hemos querido asumir el hecho artístico sólo como un
reflejo, sino participar en él, intercambiar directamente con el artista y
reflexionar sobre su obra”.
Personalidades como Electo Silva (Premio
Nacional de Música) y Eduardo Rivero (Premio Nacional de Danza) se encuentran
entre sus invitados, al tiempo que desarrolla secciones permanentes sobre el
ballet, la literatura, el arte joven y el teatro.
Sin embargo, ningún propósito en materia
radial es posible sin la voz. Para la experimentada Kenia María González, un
locutor es aquel que convierte la idea en verdad. Tal concepto es su razón de
ser. Aunque entró a la radio en 1980 desde otras especialidades, la locución la
sedujo definitivamente:
“No podría explicarte lo que sucede
en mí cuando estoy frente el micrófono: la letra deja de ser algo seco y frío
para convertirse en sentimiento. Ahí está la posibilidad de comunicar y de
hacer ver a través de la palabra. Siboney, por su parte, tiene un sello muy
especial”.
De esa comunicación permanente, conoce también
la asesora Ana Gloria Cámbara. Dieciocho años de labor le respaldan, mas ella
sabe que cada guión, cada programa es un desafío:
“Aquí todos hemos aprendido. El oyente de esta emisora suele ser muy
conocedor y exigente, siempre dispuesto a dialogar, a debatir; un dato ambiguo
que el asesor no detecte, el oyente fácilmente lo percibe. La singularidad de
esta emisora exige mucha autopreparación”.
Uno de los programas más seguidos
tiene un nombre: Pentagrama. El
colectivo lo integran dos jóvenes prometedores: la locutora Taiyana
Garbey, poseedora de una cálida voz, y el operador
Ismael Perdomo. Vilma Kenia, dirige. Cada día se propone la identificación de
una obra musical: de José María Vitier a
la Camerata Romeu, o la orquesta del
ICRT, de Frank Pourcell a Paul
Muriat, sin olvidar la música new
age de Enigma y Enya...
Épocas y estilos musicales recorren
las mañanas de Radio Siboney.
EL SONIDO DE LOS DESCUBRIMIENTOS
En los atardeceres, la planta radial
santiaguera propone un regalo bajo la guía de Misael Lageyre. En 1997, el artista recibió el Premio Imago y un año después, su tesis de graduación del
Instituto Superior de Arte fue al mismo tiempo, el diseño sonoro de la emisora.
“Aquí tuve la oportunidad
―asegura― de crear un nuevo programa: En todos los sentidos, un variado de ciencias, tecnología,
curiosidades, reflexiones… que me permitió poner en práctica conocimientos y
ganas un tanto personales. Ahora dirijo también Estación 90.5 dedicado a la música universal”… pero no es todo, el
artista encontró aquí razones que trascendieron los estudios:
“La emisora es mi otro hogar, donde
me siento a gusto, donde las relaciones humanas y profesionales me llenan
espiritualmente. Los oyentes se han vuelto amigos que se preocupan por todo”.
La antena nocturna, por su lado,
reserva un sonido para los descubrimientos: Hallazgos.
La armonía de ese equipo es responsabilidad de alguien que lo sabe hacer a la
perfección, José Julián Padilla
Sánchez. Artista de Mérito de
la Radio Cubana, productor discográfico, músico y
merecedor de la Distinción por
la Cultura Nacional, llegó un día a la
radio… y ya han pasado tres décadas:
“En todos estos años, hemos podido
hacer ciclos de música culta, coral, sinfónica; ciclos de estilos y autores,
una diversidad de ofertas estético musicales con grandes orquestas y
directores, propuestas de alta factura desde una emisora municipal. No hay que
olvidar que Santiago de Cuba es una ciudad que cuenta con un larga historia
musical, con Orquesta Sinfónica, agrupaciones de cámara, salas de conciertos y
conservatorios”.
Por supuesto, a esa programación
actual la respaldan… cuarenta años de creación.
“VENÍAMOS CON NUESTROS PROPIOS HIJOS”
Los antecedentes de Radio Siboney
pueden hallarse en CMDV Radio Valpín, emisora privada
fundada en 1957 y que transmitía desde el edificio del teatro Aguilera, en el
centro de Santiago de Cuba. Su estilo de programación a base de música
instrumental y apuntes culturales hizo que no fuera nacionalizada, unido a su condición de miembro activo del FIEL:
Frente Independiente de Emisoras Libres. El final llegaría en una jornada
terrible para la ciudad: el 16 de abril de 1966: las llamas devoraron el
hermoso teatro, y con él, desaparecieron los pequeños estudios.
Pasaron algunos años. Nadie se resignaba a la
pérdida. Por eso, cuando el 9 de agosto de 1968
nació la nueva emisora, toda la ciudad festejó. Hilda Gonce nunca ha podido olvidar ese día:
“Estábamos todas nerviosas, aunque
ya tenía experiencia en la radio. Habíamos buscado un balance de voces: una muy
grave que era la de Erma González, una intermedia que
era la mía y una más aguda, la de Gisela Bell
Heredia, hoy periodista de Radio Rebelde. Más adelante se incorporó Margarita
Ferrer.
“Yo había trabajado en Valpín… y me emocionó abrir de nuevo la planta, después que
se nos habían quemado todos los discos. Volvimos a abrir con un esfuerzo muy
grande del departamento técnico, de todos. Los oyentes enseguida llamaron, y
fue un día muy hermoso, de mucha solidaridad humana”.
María Elena Pineda también estuvo
desde el principio. Cuando decidió acogerse a su jubilación en el 2008, tuvo el
aplauso de jóvenes, de experimentados; y es que sus manos conocen mejor que
nadie los secretos de las viejas máquinas.
“La emisora abrió con una plantilla
muy sencilla: tres locutoras, tres operadoras y una discotecaria.
¡Imagínate tú!… una emisora netamente de mujeres, manteniendo una programación
hasta la madrugada. Empezamos todas jovencitas, nos fuimos casando y teniendo
hijos. Aquí ha pasado de todo…
“Cuando no había quien cuidara a los
niños, ellos venían para acá junto con nosotras a las seis de la mañana. Y te
digo que alguna vez salió al aire un niño llorando o diciendo: “¡Mami, la leche! Esas cosas han pasado, pero nosotras nunca
nos echamos para atrás; este era nuestro lugar y teníamos que estar aquí”.
Radio Siboney salió al aire desde un
local ubicado en la calle Aguilera 511 (sede actual de
la ASTOC, entidad especializada en el montaje y mantenimiento
técnico). En 1972, cuando se traslada al edificio actual en el Reparto Sueño,
era apenas un estudio de transmisión. Durante años, junto a la emisora Radio
Mambí constituyó el Centro Regional de
Radio, y en 1986, asume su estructura en solitario encabezada por Miriam
Aguilera.
Poco a poco, las notas culturales y
tiras musicales, se transformaron en programas con perfiles definidos, y a
partir de 1993, se convierte en la primera emisora en Santiago de Cuba que
transmite por FM estéreo: un sonido de alta calidad. De esas vivencias forma parte Gisela Gaínza, una dama que se trajo desde Palma Soriano, todo el frescor
del Cauto:
“Escucharme durante una década como
la voz que identificaba el esfuerzo, el trabajo y la entrega de tantos
compañeros, siempre emociona. Tal vez haya que estar adentro para sentirlo,
pero era una mezcla de alegría, pena, orgullo, y mucho compromiso. En el
barrio, en la bodega, en el consultorio... te reconocen, saben que eres tú. La
imagen que yo daba era también la de la emisora, y eso es algo muy serio…
“Descubrí la importancia de saber
llegar a las personas con palabras sencillas. Hemos acompañado a toda una
generación de oyentes, les hemos enseñado a amar la música instrumental”.
A la hora del recuento, no podrá
olvidarse a la locutora Felita Martínez, todo un
carácter en el micrófono. Tampoco, a Lucía Dalis Mustelier, aunque ya no esté. A pesar de sus severas
minusvalías físicas, sabía enlazar música y voces. Era pequeña como una
semilla, pero volvía grande lo que tocaba.
¿SANAR CON MÚSICA?
Durante más de quince años, María
Mercedes Besse Ramírez laboró en varios programas, y con esa
experiencia, hace un lustro, dirige esta casa radial. Le ha tocado asumir una
hermosa tradición. todas las que le han prendido son
mujeres.
“Comencé en el verano de 1991 y
pienso que ha sido una suerte compartir todo este tiempo con mis compañeros de
trabajo, y haber aprendido todo lo que sé de este medio de comunicación. Trabajamos para lograr el disfrute de toda la
familia, la apreciación de la música, sin olvidar el aporte a la preservación
de los valores de nuestro pueblo.
“Dirigir no es una tarea fácil, no
importa si eres mujer o si eres hombre; pero nosotras tenemos una exigencia
doble. Lo más importante es que seguimos
adelante, con muchos bríos y deseos de trabajar. A la radio hay que dedicarle todo
el tiempo que sea necesario, y para mí, este trabajo sigue siendo un gran reto
y un placer. Además, en Radio Siboney he vivido experiencias muy singulares…”
Una de esas singularidades resulta
el estudio de la música instrumental como vía terapéutica. En 1998, la
investigación de Milton Burke y Yamilé
Regalado, fue premiada en el Tercer Encuentro Iberoamericano de Difusores. Se aplicaron programas diseñados con mensajes
cortos y música instrumental (diferentes instrumentos) a pacientes que
requerían por sus patologías el tratamiento con la cámara hiperbárica
en el Hospital General Doctor Juan Bruno Zayas. Esa
experiencia marcó un momento muy especial.
Otra aproximación resultó la de la
especialista en música, Flora Zayas alrededor de
influencia de la música instrumental en los niños ciegos y débiles visuales,
realizada en la Escuela Especial Antonio Fernández León del poblado de Boniato…
pero estas búsquedas no se han detenido en el pasado. Hace poco más de un año,
la reportera y profesora universitaria Aimé Sosa
Pompa creó el programa Iluminados para la
sabiduría, que apela a la música
y a su poder de sanación:
“Es una propuesta única, al menos en
territorio oriental. Ofrece ejercicios de relajación, meditación y respiración,
apoyados con melodías específicas y con una exigente interpretación del texto a
cargo de la locutora, desdoblada en consejera y actriz.
“Los guiones me han llevado al
infinito universo de las fábulas de Esopo, a las
narraciones de la sabiduría asiática, a libros clásicos de varias culturas y a
las experiencias cotidianas. Tomo una frase como piedra angular de la propuesta
diaria, y tengo la suerte de que la aceptación del público ha sido inmediata”.
La planta radial suele ser
amplificada en el aeropuerto internacional “Antonio Maceo”, de Santiago de
Cuba, y en otras instituciones hospitalarias y turísticas, teniendo en cuenta
las propiedades relajantes de la música que pone en su antena.
“NUNCA ME SIENTO SOLA”
Radio Siboney recibió el Tercer
Milenio con buenas noticias. A su programación se incorporó un colectivo periodístico
que permite a la emisora insertarse con mayor profundidad en el panorama
cultural de su entorno. Eric Caraballoso, Maritza Mora y la propia Aimé son
parte de ese grupo. En el 2001, cuando
salió el aire el primer noticiero de la emisora se cumplía un sueño largamente
acariciado. Su nombre, “Entrearte”, está inspirado en versos martianos.
La especialización exige un diseño
creativo en el aspecto informativo. Por esa razón, se ha privilegiado no sólo
la cobertura múltiple de eventos como
La Fiesta del Fuego, el Festival Boleros de Oro o el Concierto
Santiago, sino la crítica artística y literaria. La música habita en un lugar
esencial de su espectro, mas un amplio abanico encuentra eco en sus reportes.
Cuando se inauguró
la Sala de Conciertos Dolores en 1989 ―una de las
mejores acústicas del país― la
emisora estuvo allí. También ha transmitido los Festivales Internacionales de
Coros, y ha grabado in situ recitales y presentaciones. Es una línea de enriquecimiento
de su patrimonio musical, que debe recuperar.
Radio Siboney tiene un público fiel.
Por eso a Esperanza Pubillones (“Pampi”),
una de las oyentes habituales, sólo tuve que hacerle una pregunta:
─ ¿Por qué escucha Radio
Siboney?
“Porque me proporciona música y
compañía. El slogan que tiene la emisora cumple con lo que hacen. La música me
ayuda, me entretiene y me sosiega. Las voces son un toque de compañía. Con
Radio Siboney, nunca me siento sola”.