Doña Isabel, la primera gobernadora

Publicado: 07/02/2019

                                                                                   

Aunque no nació en La Habana, Doña Isabel de Bobadilla tiene muy bien ganado un puesto relevante en la historia de esta ciudad caribeña, ubicada al Norte de la isla de Cuba.

De esta dama se conoce que en 1537 contrajo nupcias con Don Hernando de Soto, cuando este fue a España por primera vez, después de  la conquista de Perú. Para ese matrimonio, la familia de Isabel aportó una dote que fue firmada en Valladolid el 14 de noviembre de 1536 y consistía en “una sabana o hato, situada en Panamá, con todo su ganado vacuno y yeguar, los esclavos que los guardaban y todo lo demás a ella perteneciente y anexo, bienes que le donó su padre en testamento”.

En el mes de junio de 1538, cuando habían transcurrido 46 años de dominación hispana en América, salió de Islas Canarias con rumbo a La Habana, el matrimonio integrado por Doña Isabel de Bodadilla, la bella hija del Conde de la Gomera, junto a Don Hernando de Soto a quien, según se indica en antiguos textos “el Emperador nuestro señor hizo gobernador e capitán general de la isla (Cuba o Fernandina), e de la provincia de la Florida e sus anejos en la Tierra Firme, a la parte del Norte que había descubierto el adelantado Juan Ponce de León” .

Ellos permanecieron juntos en Cuba durante 11 meses, tiempo que él dedicó por entero a participar en saraos, juegos y corridas de toros, mientras que en los astilleros se fabricaban los barcos que usaría en el ansiado viaje con el que soñaba dormido y despierto. ¿Cuál?

Ah, pues era la expedición que finalmente realizó a la cercana península de la Florida. El 18 de mayo de 1539 zarpó de la Habana al frente de nueve navíos, con muchos soldados y colonos y el pensamiento fijo en dos objetivos principales: conquistar esa larga y estrecha faja del territorio norteño y también encontrar la ansiada Fuente de la Juventud, de la que había inciertos rumores acerca de su existencia en el lugar.

El día 25 de ese mes, día de la pascua del Espíritu Santo, desembarcó en la zona que hoy se conoce como Tampa, con mucho pesar, pues había dejado atrás a Isabel. Como parte de su gran deseo de brillar en la historia de estas tierras, conquistadas para la corona de España, Don Hernando hizo valer su mandato, de modo que su obediente esposa Doña Isabel, pasara a ocupar el cargo de Teniente-Gobernador que él dejaba vacante por su viaje, luego de su designación como Adelantado de la Florida.

Esa pomposa investidura sólo fue nominal, pues otros personajes de la época fueron quienes verdaderamente se ocuparon de llevar las riendas del gobierno (para beneficio propio) en la urbe caribeña, aunque vale destacar que a pesar de ello, el nombre de Doña Isabel de Bobadilla ha quedado registrado en la historia de nuestras tierras de América, como la primera mujer que ostentó tan importante cargo en el Continente.

Desde que se perdieron en el horizonte las naos de Don Hernando de Soto y sus acompañantes, cada día su esposa se paseaba por la playa aledaña a la amplia bahía habanera, con la esperanza de ver el retorno de la expedición, que nunca volvió del viaje al territorio norteño.  

De la gobernadora han llegado a nuestros días largas y diversas historias, algunas ciertas y otras colmadas de fantasía, pero la más difundida entre todas las que se han registrado refieren que se mantuvo en una fidelísima, inútil e infinita espera por su añorado marido y que después de algún tiempo, ya cansada de aguardar por alguien que no daba señales de aparecer, ni vivo ni muerto, hizo el viaje de regreso - cargada de paquetes y añoranzas - hacia su tierra natal, con el objetivo de reunirse con su familia, que permanecía en las lejanas tierras de Islas Canarias.  

De esa época se cuenta que andando el tiempo, se conoció por boca de algunos viajeros llegados a las costas cubanas, desde la península norteña, que al tan esperado señor Don Hernando no le alcanzó la vida para conquistar con sus huestes el territorio de La Florida, ni tampoco para encontrar la añorada Fuente de la Eterna Juventud.

La noticia que desde entonces fue aceptada por todos indica que el distinguido Adelantado De Soto murió a los 42 años de edad, poco después de contraer la fiebre amarilla, mientras viajaba por el caudaloso río Mississippi, luego de ser muy esperado, llorado y añorado por Doña Isabel. Sus compañeros de aventura entonces tomaron la decisión de que el lecho de esa vía fluvial fuera la tumba para sus restos mortales, pues temían que los indígenas residentes en ese territorio pudieran profanaran su cadáver en caso de encontrarlo.

Por ese mismo lapso de tiempo, también se iniciaba en la otrora Villa de San Cristóbal de La Habana, la construcción del antiguo fortín que luego se conoció como el Castillo de la Fuerza Vieja, el que más tarde fue destruido por el pirata Jacques de Sores durante una incursión, nada amistosa, que el francés hizo a la Isla, en el año del Señor de 1555.

BIBLIOGRAFIA

Roig de Leuchsenring, Emilio. Doña Isabel de Bobadilla, esposa de Hernando de Soto. Revista Carteles. 16 de julio de 1939.

Torres Cuevas, Eduardo y Oscar Loyola Vega. Historia de Cuba.1492-1898. Formación y liberación de la nación. Editorial Pueblo y Educación. La Habana. 2001. PP 68-71

http://es.wikipedia.org/wiki/Isabel_de_ Bodabilla­_y_Pe%C3%B1alosa

 

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