Ellas contra el infierno de la violencia de género

Por: Ana Laura Palomino García
Publicado: 10/01/2019

                                                      

En la emblemática obra del escritor mexicano Juan Rulfo, Pedro Páramo, se puede leer este elocuente diálogo entre dos mujeres: Justina y Susana San Juan.

– ¿Tú crees en el infierno, Justina?

–Sí, Susana. Y también en el cielo.

–Yo solo creo en el infierno –dijo. Y cerró los ojos.

Estas palabras, quizá descontextualizadas del mundo que creó Rulfo en su obra, pueden parecer puestas en este texto solo por antojo de quien las recuerda, sin embargo, la evocación del infierno me parece la más propicia cuando se habla de un fenómeno tan cruel como la muerte perpetrada a un ser humano por la única «culpa» de haber nacido mujer.

Aunque parezca inaudito, estos crímenes existen y han ocupado las páginas de muchos medios a nivel internacional en el contexto de América, como lo demuestran diferentes publicaciones como onu Mujeres, La Jornada y El País, entre otras.

El término utilizado para catalogar este tipo de atentados nace de las catedráticas Diana Russell (1938), considerada autora del término en su valía política, doctora en sicología social y de origen sudafricano, y Jane Caputi (EE. UU.), profesora de la cátedra de Estudios sobre Mujeres, Género y Sexualidad, en Florida Atlantic University.

Es un vocablo novedoso que proviene de la palabra inglesa feminicide. Rusell fue la primera en utilizar esta denominación en 1976 ante el Tribunal Internacional sobre Crímenes contra la Mujer, en Bruselas. Luego, en los 90 del siglo pasado, ella y Caputi redefinirían el término como el asesinato de mujeres por hombres, motivados por el odio, desprecio, placer o sentido de posesión hacia el género femenino.

Un artículo del diario El País refleja que América Latina es la región más letal para el llamado «sexo débil», enunciación extremadamente preocupante.

Comenta esa publicación que en esta región mueren asesinadas más de nueve mujeres al día, víctimas de la violencia machista, la cual es, además, lo más peligroso para ellas fuera del contexto de una guerra.

Asimismo, según datos de El Universal, de los 25 países con las tasas más altas de feminicidios, 14 están en esta región y el Caribe.

A su vez, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) publicaba en el 2016: «Cada día mueren en promedio al menos 12 latinoamericanas y caribeñas por el solo hecho de ser mujeres».

La Jornada esclarece este tema en México en el presente año, con las precisiones de que entre enero y agosto hubo 21 857 víctimas de homicidio doloso, así como 538 por feminicidios con un alto grado de violencia.

En América, México y Argentina han robado titulares por el tema de la violencia contra las mujeres y por la crueldad de esas ejecuciones, lo que ha motivado la movilización colectiva de grandes masas.

Por su parte, el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe informa que «los datos del 2016 y del 2017 muestran que El Salvador (10,2), Honduras (5,8), Belice (4,8), Trinidad y Tobago (3,0), Guatemala  (2,6) y República Dominicana (2,2) son los países con mayor prevalencia de este tipo de crímenes en la región. En América del Sur, la mayor prevalencia se observa en Bolivia y Paraguay con tasas de 2,0 y 1,6 por cada 100 000 mujeres».

A pesar de que en los últimos años se ha realizado un arduo trabajo por sensibilizar y darles voz a las víctimas a través de leyes y estatutos, los hechos demuestran que un largo camino queda por recorrer.

Así lo ilustra el tristemente célebre caso de la colombiana Rosa Elvira Cely, quien fue violada brutalmente en el Parque Nacional y torturada, en un acto del mayor salvajismo al que puede ser sometida una persona, según cuenta el sitio Semana.

Lo peor, sin embargo, recae en las autoridades que supuestamente deben proteger a los ciudadanos. Según el diario colombiano El Espectador, en el caso de Rosa Elvira, una funcionaria del Ayuntamiento culpó a la víctima por lo sucedido: «Puso en riesgo su integridad y vida, hasta el punto que Javier Velasco le cercenó su existencia; si Rosa Elvira Cely no hubiera salido con los dos compañeros de estudio después de terminar sus clases en las horas de la noche, hoy no estuviéramos lamentando su muerte».

La página onu Mujeres clasificó este caso ocurrido en el 2012 como «una muestra clara de tolerancia institucional que permite que se perpetúe la violencia contra las mujeres», y a su vez ha generado hasta el día de hoy un fuerte movimiento en contra de hechos como este.

¿En qué mundo crecen nuestros hijos? ¿Es este un planeta en que una mujer puede ser ultrajada por salir a bailar o llevar un vestido corto?

El reto, sin embargo, es inmenso, sobre todo porque durante miles de años la humanidad se asentó en el patriarcado, fenómeno social que ha sido, y es, el motor del machismo tal y como lo conocemos hoy día.

Por esta razón, la batalla principal que debemos librar las mujeres es la cultural, para que estas nuevas generaciones se desprendan de los patrones preconcebidos que cosifican al sexo femenino y lo sitúan en una posición desventajosa para su desarrollo pleno.

Las marchas deben ser mayores, con más fuerza y capacidad de movilización. Esa, sin duda, será la única manera de que nuestras voces sean escuchadas y las víctimas que inundan los periódicos, «por el hecho de ser mujeres», sean historias del pasado.

Cuba ha desarrollado esta campaña para sensibilizar sobre el acoso verbal como una forma de violencia hacia las mujeres.

EN CONTEXTO:

- En el año  2015,  la entonces presidenta de Brasil, DilmaRousseff, firmó una nueva ley que tipificaba el feminicidio y establecía penas más duras para los autores de estos bochornosos y crueles actos.

- Sin embargo, estudios nacionales en el gigante sudamericano, un año después,  «estiman que cada seis horas una mujer es asesinada por su compañero íntimo».

- En Colombia, cada dos días y medio una mujer es asesinada por su pareja o expareja, señaló en el 2015 la Consejera Presidencial para la Equidad de la Mujer, Martha Ordóñez, según informó ONU Mujeres.

- En Nicaragua, entre enero y mayo del 2016, se registraron 30 feminicidios, según la organización no gubernamental Mujeres Católicas por el Derecho a Decidir.

- Argentina reporta que cada 30 horas asesinan a una mujer, según informó en junio la agencia oficial de noticias de ese país.

- Entre el 1ro. de enero y el 6 de noviembre del 2016, el Ministerio del Interior de Uruguay registró 22 mujeres que fueron víctimas de homicidios consumados a manos de parejas y familiares.

- En América Latina y el Caribe una de cada tres mujeres que ha estado casada o unida ha sido víctima de violencia de parte de su pareja.

- Dos de cada tres mujeres asesinadas en América Latina y el Caribe son víctimas de feminicidio. En el Caribe, el 50 % de la primera experiencia sexual de las adolescentes ha sido involuntaria o coaccionada.

- En Cuba se impulsa una campaña que bajo el eslogan: «Evoluciona, el acoso te atrasa», aboga por la no violencia contra la mujer.

FUENTE: BBC MUNDO Y ONU MUJERES

Tomado de Granma

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