Carta a mis queridos piropeadores

Por: Laura Alonso Hernández
Publicado: 10/01/2019

                                                 

Mis queridos piropeadores:

No saben cuánto me hacen pensar en ustedes, desde que me levanto cuando voy a escoger mi ropa pienso en qué les va a intrigar más. Al final llego a la conclusión de que con saya, vestido o pantalón cualquier mujer es merecedora de sus halagos.

Los audífonos se han vuelto un pequeño escape para sus “piropos”, sin embargo, siempre encuentran la forma de hacerse sentir. La música nunca es suficiente alta, y su sola competición con los “elogios” hacen que tenga un dolor de cabeza bastante fuerte.

Al caminar por la calle parece que estoy en medio de esos juegos de móvil en que nadas en zigzag para esquivar obstáculos. Sus grandes manadas muchas veces ocupan toda la acera y tengo que cruzar de un lado a otro de la calle para evitarlos.

Algunos amigos me dicen que los deje tranquilos, que los ignore (por muy difícil que sea), que son cosas que no se pueden controlar. Ahí me entero que eso forma parte de sus necesidades vitales, como comer o dormir. Me pregunto entonces, ¿cuánto duraría un hombre sin piropear a una mujer? Le estimo unas semanas por lo grave del caso.

Si mantengo esa posición solo me queda seguir algunos consejos útiles:

    No acercarse mucho a un grupo de hombres

    Tratar de no andar en shorts por la calle (solo las no precavidas saben lo que eso puede provocar)

    Nunca andar sola de noche (eso solo llama a que te sigan por la calle)

    Tener la mirada baja, siempre en el piso, nunca de frente

Pues saben qué, mis queridos piropeadores, no quiero seguir con la mirada baja, quiero salir sola de noche sin sentirme perseguida, quiero usar shorts por los calores habituales y no quiero tener que cruzar aceras para evitarlos.

No se preocupen, les aseguro que no les va a restar tiempo de vida, por el contrario, ahora pueden aprovechar ese espacio de tiempo. Así que, tranquilos, que no piropear a una mujer no se encuentra entre las principales causas de muerte de los hombres.

Por muy ocurrente que les parezca el halago siguen invadiendo el espacio personal de alguien. Se han preguntado “¿ella quiere que la piropee?”. O más coloquial, “¿que me meta con ella”? Les puedo responder lo que yo quiero:

Mis queridos piropeadores, ya quedamos claros qué papel juega cada parte, por favor, no acosen más. Cada cual tiene derecho de andar libremente sin que otra persona le lea la cara o describa su atuendo. No se preocupen, no se van a enfermar, solo van a evolucionar.

Sin más, saludos de su acosada

Acoso callejero: Son prácticas de connotación sexual ejercidas por una persona desconocida, en espacios públicos como la calle; que suelen generar malestar en la víctima. Estas acciones son unidireccionales, es decir, no son consentidas por la víctima y quien acosa no tiene interés en entablar una comunicación real con la persona agredida. ¿Qué prácticas son consideradas ASC? Miradas lascivas “Piropos” Silbidos, besos, bocinazos, jadeos y otros ruidos Gestos obscenos Comentarios sexuales, directos o indirectos al cuerpo Fotografías y grabaciones del cuerpo, no consentidas y con connotación sexual Tocaciones (“agarrones”, “manoseos”, “punteos”) Persecución y arrinconamiento Masturbación con o sin eyaculación y exhibicionismo (Fuente: Observatorio contra el acoso callejero Chile)

Tomado de Cubahora

Accesos: 897 Comentarios: 0

Actualidad

(22/05/2019)
Asiste Díaz-Canel a clausura del Consejo Político del ALBA-TCP
(22/05/2019)
Condecora Japón a Omara Portuondo y Teresita Hernández
(22/05/2019)
Cuba mostrará logros de atención a personas con diabetes
(22/05/2019)
Otorgan Premio Academia de Ciencias a investigadora guantanamera

Otras secciones

Directora General: Iraida Campo Nodal
Editoras: Aurika Rubio García y Alina Carriera Martínez
Redacción: Galiano No. 264, entre Neptuno y Concordia. La Habana. CP 10200. Apartado Postal 2120. mujeres@enet.cu.