¿Se han perdido las «seños»?

Publicado: 14/12/2018

                                                 

Lianet Toral Rondón ha visto consumado su mayor sueño. Como educadora recién graduada, sabe que no equivocó el camino.

«Siempre me han gustado los niños. Llegué al preuniversitario sin conocer que existía una carrera pedagógica para maestros de primera infancia, así que en cuanto me enteré la puse como opción inicial. Algunas personas equivocadas le decían a mi familia que cómo yo, con tan buen índice, iba a pedir esa profesión, pero me mantuve firme, me gradué con título de oro y estoy aquí en este círculo infantil (CI), feliz y muy realizada».

La historia de esta joven tunera no es una excepción. Lamentablemente tampoco constituye el ejemplo que colma los salones de esas instalaciones, cuya idea fundacional transita por su aniversario 57, pues entre las conquistas sociales luego del triunfo revolucionario de 1959 también estuvo crear lugares para atender a los infantes a partir de las edades más tempranas y permitir la incorporación de las mujeres al trabajo.

Desde entonces a la fecha, ya las «seños» no están en la cantidad necesaria ni muchas acumulan larga data en ese importante puesto de formación para la prole, tan imperioso para que madres y padres accedan y permanezcan en disímiles actividades de la producción y los servicios.

Es la gran verdad que encontramos al indagar acerca de la problemática alrededor y dentro de los CI, en tanto, contrario a la idea que nos compulsó, la demanda de capacidades está insatisfecha no solo porque hacen falta más de esos centros, sino también porque hay decenas de salones cerrados por plantillas incompletas. En otros, para que no ocurra lo mismo, al decir de las especialistas entrevistadas, hoy se sobrepasa la relación docente-niño hasta donde es permisible, sin afectar el proceso educativo de los más pequeños.

Dicha medida conlleva un esfuerzo mayor de las trabajadoras, y la extensión de sus horarios para cumplir con las aperturas y cierres establecidos.

A fin de atenuar esa situación, desde el 2016 empezó un experimento en La Habana, extendido posteriormente al resto del país, con la aplicación de la resolución No. 249, del Ministerio de Educación (MINED), que establece el procedimiento para el pago por el incremento de la relación docente-niño y las horas extras.
 

La fuente de formación de educadoras es a partir de cursos de nivel medio en las escuelas pedagógicas, para egresados de 12º o por encuentro, y de auxiliares pedagógicas. Foto: Ariel Cecilio Lemus

SITUACIÓN APREMIANTE

Es una verdad de Perogrullo que nunca ha sido satisfecha la demanda de capacidades. El déficit a nivel nacional rebasa las 48 000 solicitudes pendientes de madres trabajadoras, precisa a Granma la máster Mary Carmen Rojas Torres, metodóloga integral de la Dirección de Educación de la Primera Infancia en el Mined.

Y esto sucede aunque en nuestra geografía funcionan 1 096 CI, con una matrícula total superior a las 134 000 niñas y niños; el 18,5 % de la población infantil de uno a seis años, agrega.

Durante el diálogo recordamos la tamaña proeza realizada en la capital por las microbrigadas y constructores de los organismos avalados para ello, de edificar un centenar de CI en dos años, a finales de la década de los 80 del siglo pasado. Fue este el segundo gran impulso que dio el Comandante en Jefe Fidel Castro a la construcción de dichos centros, pues el primero aconteció junto a la inolvidable Vilma Espín, a principios de la Revolución.

Nunca más ha existido programa de tamaña naturaleza por las sabidas razones de disponibilidad de recursos. Sin embargo, en los últimos años las autoridades pertinentes no han estado de brazos cruzados y dieron vida a un sistemático plan para ir solucionando el deterioro, localizado principalmente en la carpintería, los sistemas hidrosanitarios y las filtraciones en cubiertas.

A inicios del 2018, por ejemplo, se previó dar mantenimiento a 306, de los cuales hasta octubre había 175 concluidos y 77 en diferentes fases de ejecución, mientras que en cuanto a obras de mayor envergadura fueron pronosticadas tres: terminada está la de Ciego de Ávila y en proceso las localizadas en Las Tunas y Guantánamo.

El empeño es grande si se tiene en cuenta que 36 CI permanecen cerrados por problemas constructivos, 31 de ellos en La Habana, donde hace un bienio esa cifra ascendía a 42.

¿La meta nacional? Un programa inversionista a mediano plazo al que se une la decisión de respetar el mantenimiento proyectado, para que por ese motivo ningún CI vuelva a quedar sin servicio. A lo que, agregamos nosotras, deben sumarse el cuidado de lo ejecutado y la calidad de los materiales.

Es obvio que el mayor reto se halla en la capital, única provincia con un alto número de CI (363). Nos asombramos al conocer que no prevé la edificación de nuevos centros de este tipo y la respuesta es elemental. Cuando concluyan las reparaciones pendientes y cuenten con el personal necesario, habrá cobertura para la demanda e incluso más, si nos atenemos a datos aportados por la máster Idaimys Rodríguez Felipe, subdirectora provincial de la Primera Infancia en la Dirección Provincial de Educación (DPE) en La Habana: tienen 16 114 capacidades por poner de alta, y las solicitudes en la actualidad ascienden a poco más de 7 000.

No en balde la máster Yoania Falcón Suárez, máxima dirigente en la citada DPE, califica la situación de apremiante dada la carencia de recursos humanos. «Tenemos 183 salones cerrados por falta de personal, que se traduce en un déficit de 181 educadoras y 2 379 auxiliares pedagógicas», apunta.

En ese escenario los municipios más afectados son Arroyo Naranjo, Centro Habana, San Miguel del Padrón y La Lisa, expone.Empero, las declaraciones de ambas directivas transmiten algo de tranquilidad, porque existe una estrategia de trabajo que se va materializando. Este año recuperaron siete CI, por ejemplo, El conejo saltarín, en el consejo popular de El Casino, en el municipio del Cerro, cerrado por más de diez años.
 

RESPUESTA A POLÍTICA DEMOGRÁFICA

Según la máster Mary Carmen Rojas, las acciones trascienden el ámbito constructivo y de formación de recursos humanos, en tanto se van creando condiciones a fin de ofrecer atención médica y de otra índole a las trabajadoras, como parte de las medidas adoptadas por la comisión de Política Demográfica del organismo, dirigidas a elevar la calidad del servicio en los CI.

Ya los forros de catres no tienen que ir al hogar, pues en este curso se completó el lote de lavadoras en los CI con el suministro de 900, fueron entregadas ollas de presión, batidoras y máquinas de moler para la preparación y cocción de alimentos, así como otros medios destinados a la limpieza y avituallamiento de los niños y niñas, entre ellos, lencería, jarritos, bandejas, papel sanitario, cubos, orinales y cepillos dentales.

A la par atienden las urgencias en cuanto a la posibilidad de otorgar capacidades en los CI siempre que las haya, recogidas en la Resolución No. 6, del MINED, una de las disposiciones vigentes desde el pasado año atemperada a las exigencias de la política demográfica, a fin de contribuir a incentivar la maternidad, y en correspondencia con la demanda del desarrollo económico y social de cada municipio a partir de las prioridades que establezcan los consejos de la Administración Municipal.

Desde su entrada en vigor, en la capital se han beneficiado más de 6 840 madres con dos hijos y 1 009 con más de tres hijos.
 

REQUISITOS PARA ACCEDER A LOS CI

La Gaceta Oficial Extraordinaria No. 7 publicó el 10 de febrero del 2017, la Resolución No. 6, del Mined, que norma el otorgamiento de matrícula en los CI, para lo cual resulta indispensable ser madre trabajadora activa. La asignación es valorada por las comisiones creadas al efecto en los municipios, en las cuales participan representantes de diversos sectores e instituciones, teniendo en cuenta las disponibilidades y los organismos que los Consejos de Administración Municipales han seleccionado como prioridad y decisores en su desarrollo socioeconómico.  Con esta norma jurídica se modificó la estrategia de otorgamiento, pues antes era cada dos meses, con una entrega masiva en junio, mientras que ahora funciona siempre que haya plazas libres y el infante camine y tenga como mínimo 11 meses cumplidos.

Atenido a lo que orienta la citada resolución, a partir de las capacidades disponibles se les ha proporcionado inscripción a más de 22 184 madres con dos hijos o más.
 

DESDE DOS BALCONES

El 28 de noviembre de 1988, Fidel y Vilma inauguraron, en el municipio cabecera de Las Tunas, el CI Amiguitos del Minint. Se reafirmaba así el acompañamiento de nuestra obra social a la mujer, esencia que se mantiene hasta nuestros días y comprobamos en un recorrido y entrevistas con quienes cada día responden por el cuidado y enseñanza de los más pequeños de casa. Este oriental territorio exhibe resultados positivos en las 31 instituciones destinadas a la primera infancia, así como en la formación del personal que en ellas labora, una muestra de entrega hacia los casi 5 015 niños que atienden.

Todos esos centros presentan buen estado constructivo gracias a las orientaciones aprobadas, uno de cuyos pilares resultó el financiamiento recibido del nivel central, asevera a este diario Gabriel Peña Mora, jefe del Departamento de Mantenimiento e Inversiones de la DPE, quien también pondera el aporte recibido del Gobierno con el 1 % de la contribución al desarrollo local, con pintura, fundamentalmente.

«Hace alrededor de ocho años –dice– reparamos la totalidad de las instalaciones de la provincia. Desde entonces ejecutamos un plan de mantenimiento anual, que valora las prioridades. En el 2018 hemos atendido 13 de dichos centros».

Quiso la casualidad que rumbo oeste, a 657 kilómetros de distancia, conociéramos a otra tunera, quien ha entregado 30 años de su vida a dirigir en el CI Mi alegre pelota, perteneciente al consejo popular de Lawton, del municipio de Diez de Octubre. Licenciada en Educación Prescolar, Magalys Tandra Prieto sintió inclinación por la enseñanza desde su infancia y siguió los pasos de su hermano. Con 70 años de edad confiesa que quisiera vivir muchas más primaveras, para poder seguirse entregando a tan noble tarea, en la que no puede delimitar si es su primera o segunda casa.

Es la única de esas instalaciones en la capital con tan alta matrícula –211 niños y niñas–, pues dispone de grupos de tercero y sexto años de vida.

Sin embargo, cada día logran zarpar y llevar la jornada a feliz término. Se distinguen por tener la plantilla completa, por la unidad y exigencia que siempre han de estar presentes en una familia, al decir de Magalys, y porque dan participación a la familia, a la comunidad, a las organizaciones políticas y sociales.  «La recompensa es el cariño de los pequeños y que dondequiera que te vean te llamen y te den un beso».

En ambos casos está cumplido uno de los retos en la educación de la primera infancia a nivel nacional: incrementar la cobertura y estabilizar el personal docente en los diferentes programas.

Al respecto comenta optimista Mary Carmen Rojas Torres, metodóloga integral de la Dirección de Educación de la Primera Infancia en el Mined, que en estos momentos hay más de 3 700 estudiantes adiestrándose en escuelas pedagógicas, cuyo destino son los CI y el nivel prescolar. Fortaleza constituye también que en esa licenciatura se preparan más de 4 000, entre educadores o titulados de otras carreras de nivel superior.

Buenas noticias ante una realidad que golpea todos los días por el déficit  de fuerza laboral, aunque se superen las 151 000 plazas ocupadas en todo el país. Por eso desde hace varios años se ha diversificado la fuente de formación de educadoras, a partir de cursos de nivel medio en las escuelas pedagógicas, para egresados de 12 grado o por encuentro, y de auxiliares pedagógicas.

Provincias como La Habana, Artemisa y Mayabeque presentan la situación de más escasez en cuanto al personal docente. Según las fuentes consultadas, este problema gravita más en los municipios cabeceras por otras oportunidades de empleo mejor remuneradas.

En la capital es obligado hacer el mayor énfasis. Desde hace más de tres años tenemos en los 15 municipios las escuelas Vilma Espín, que forman a las auxiliares a corto plazo y cuando entran en nuestras instituciones se pueden seguir superando, señala la Directora Provincial de Educación.  Precisa que hay incorporadas 553 muchachas y la cantera son las desvinculadas del trabajo, entre 17 y 35 años, además de estudiantes que concluyeron el noveno grado y no continuaron estudios o dejaron el preuniversitario.

De mucha ayuda resulta el vínculo con la Federación de Mujeres Cubanas, los Comités de Defensa de la Revolución y las Direcciones Municipales de Trabajo, que promueven las convocatorias para esos cursos y orientan a las interesadas a dónde dirigirse para ser evaluadas.

Todos los territorios no presentan la misma situación. Según las especialistas tuneras Yisel Martínez Rodríguez y Milagro González Rondón, en el denominado Balcón del Oriente distan de tener problemas de cobertura y la formación del personal parte de una visión ajustada a las necesidades a corto, mediano y largo plazos.

Otra experiencia aporta el colectivo del CI Mi alegre pelota, donde su directora afirma poseer dos líneas de acción, la captación a través del círculo de interés pedagógico y el llamado a las jóvenes desvinculadas del trabajo para asistir a los cursos de auxiliares.  «Lo hacemos sistemáticamente, aunque no nos haga falta personal, es como una reserva».

Fíjese si han dado resultado ambas prácticas –recalca– que hoy tenemos educadoras y auxiliares que de niñas estuvieron en este CI. Ellas y otras nos ayudan a divulgar en la comunidad cómo se sienten, por qué escogen esa carrera. Muchas familias son un fuerte escollo porque no quieren que los hijos sean maestros, y me pregunto ¿qué pasaría si estos no existiesen?

Eso lo comprenden y dignifican cada día las mujeres que ves en cada salón, jóvenes, maduras y hasta jubiladas, conocedoras del papel que les corresponde en la formación de las generaciones más noveles.

- La Gaceta Oficial Extraordinaria No. 7, publicada el 10 de febrero del 2017, contiene entre otras disposiciones relacionadas con la política demográfica, la Resolución No. 6, del Mined, que norma el otorgamiento de matrícula en los círculos infantiles (CI).

- En el país funcionan 1 096 CI, con una matrícula total superior a las 134 000 niñas y niños.

- Existen más de 48 000 solicitudes pendientes de madres trabajadoras.

- A nivel nacional hay 36 CI cerrados por problemas constructivos, de ellos 31 son de La Habana. Para su reapertura se lleva a cabo un programa inversionista a mediano plazo.

- Los únicos municipios que no tienen CI son Cauto Cristo, en Granma, (está previsto el local que se va a adaptar para un círculo infantil), y San Antonio del Sur, en Guantánamo, (se comenzó la construcción, paralizada en estos momentos).

- Existen 36 municipios con solo un CI y como parte de la política trazada por el Mined está concebida la construcción o adaptación de inmuebles en 29 municipios, de diez provincias.

- Las Tunas resulta el mejor ejemplo en la utilización del 1 % de contribución local para el mantenimiento y reparación de CI. También avanzan Matanzas (Calimete y Perico) y la Isla de la Juventud.

Tomado de Granma

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