Ana, precursora y mambisa

Por: Marilys Suárez Moreno
Publicado: 13/12/2018

En un medio de casi total servidumbre fue que Ana Betancourt Agramonte se atrevió a alzar su voz y pedir para la mujer un sitio digno dentro de la sociedad. Fue en abril de 1869, ante los delegados a la histórica asamblea Constituyente de Guáimaro, en Camagüey, que Ana demandó que tan pronto fuera establecida la República se concediese a las mujeres los derechos de que eran acreedoras.

Era la primera vez que se escuchaba a una mujer reclamar lo que justa y dignamente merecía. Un mes después los camagüeyanos se incorporaban al alzamiento independentista de La Demajagua. A partir de ese momento, Ana, nacida en Puerto Príncipe, hoy provincia de Camagüey hace 117 años este 14 de diciembre, consagró su vida a la lucha por la independencia.

Carlos Manuel de Céspedes, Padre de l a patria cubana y el hombre que nos llevó a nuestra primera guarra independentista el 10 de octubre de 1868, valorando la petición hecha por Ana Betancourt, dijo que la historia reconocería de una mujer que en Cuba se había anticipado a su siglo pidiendo la emancipación femenina.

Con esa oratoria vibrante que describió el Apóstol, Ana  recordó que junto a la esclavitud del color y de la cuna, existía también la del sexo. La vida de esta  camagüeyana fue una concreción de las ideas expresadas por ella en Guáimaro. Se hizo escuchar en una sociedad donde se le negaba a la mujer desde la educación hasta el derecho de opinar. Ahí estriba la importancia de su discurso valiente y precursor que la engrandece, porque abrió la senda para la lucha que sostendría la mujer por ocupar un sitial dentro de la sociedad.

El profundo y acendrado patriotismo de Ana Betancourt se creció cuando fue capturada en Rosalía del Chorrillo en 1871 y presionada por los españoles para que le escribiera a su esposo, pidiéndole que depusiera las armas. Ana contestó:

 “Prefiero ser viuda de un hombre de honor a ser esposa de un hombre sin dignidad”. El brutal simulacro de fusilamiento a que fue sometida, reafirmó su actitud revolucionaria. Poco después fue desterrada. Viajo por distintos países y sufrió privaciones.

 El asesinato de su esposo le infundió más valor; sabía que la independencia solo podría lograrse con mucho sacrificio. Murió en Madrid, en mil 1901, luchando por sus ideales. Sus restos reposan en la localidad de Guáimaro., donde por primera vez una mujer alzó voz reclamando los derechos de los que eran acreedoras las mujeres. Su ejemplo revive en las alas desatadas de la cubana de nuestros días

Accesos: 498 Comentarios: 0

Actualidad

(18/04/2019)
Díaz-Canel evalúa programa de abastecimiento al sector del turismo
(18/04/2019)
La Revolución Cubana prevalecerá firme ante la escalada agresiva de los Estados Unidos
(18/04/2019)
Díaz-Canel sostiene conversaciones con presidentes de Kenya y Somalia
(17/04/2019)
Sobre la Helms-Burton, vamos a hablar a lo cubano
(17/04/2019)
Director general de la OMS lamenta secuestro de médicos cubanos

Otras secciones

Directora General: Iraida Campo Nodal
Editoras: Aurika Rubio García y Alina Carriera Martínez
Redacción: Galiano No. 264, entre Neptuno y Concordia. La Habana. CP 10200. Apartado Postal 2120. mujeres@enet.cu.