Aquí mando yo

Por: Marilys Suárez Moreno
Publicado: 06/12/2018

                                                    

¿Qué sentido tiene ponerles límites a los niños? ¿Son realmente efectivos? ¿Dónde terminan los confines necesarios para su socialización? Estas y muchas otras preguntas tienen respuesta y se enlazan con la aplicación de normas de disciplina explícitas, es decir, que el niño o niña sepa exactamente qué se espera de él.

La cuestión de la disciplina se centra en establecer límites para que el niño o niña sepa a qué atenerse. Precisamente, durante los primeros años, no tiene mucho sentido y apenas comprenderá lo que se espera de  él o ella. Pero aplicarlas, significa hacerles ver que no pueden actuar por cuenta propia, violando lo establecido. Tempranamente deben saber que el adulto es quien manda. Ello implica un “no” con firmeza, un regaño oportuno cuando llega el caso. Ceder por el temor a berrinches o para que nos dejen tranquilos, puede dar al traste con lo que el menor precisa: estabilidad y un comportamiento adecuado a las pautas propias de la edad.

La desobediencia no debe ser castigada por el padre o la madre, sino por ambos. No es bueno que en la familia haya un verdugo oficial El castigo corporal no es recomendable nunca, no solo por el dolor físico que provoca, sino por la humillación que supone. Los castigos más indicados son los que retiran privilegios. No debemos castigarlos a permanecer encerrados. Tampoco es aconsejable la incomunicación (no hablarle o dejarle hablar), lo mismo que los gritos.

Los niños no comprenden, por ejemplo, por qué antes de iniciar un juego o terminarlo, deben recoger los juguetes ya esparcidos. Lo mejor en casos como este es aclararle quien manda en casa e imponer el punto de vista del adulto.

La realidad tiene leyes que el niño o niña debe aceptar, aun a riesgo de sufrir decepciones. Esto lo llevara a una definición paulatina de las demarcaciones y de acato a las enseñanzas respaldadas porel ejemplo familiar, lo que le proveerá un aval de valoraciones y principios éticos y sólidos. Entenderá, no tanto por lo racional (eso vendrá más adelante), sino por la consistencia. No por la sinrazón ni la ductilidad que hacen de un “no” un “si”, por cansancio, sino por la conciencia adquirida de sus propias limitaciones.

Accesos: 658 Comentarios: 0

Actualidad

(10/12/2018)
Resaltó Díaz Canel el papel de Cuba en los derechos humanos
(10/12/2018)
Médicos convertidos en ángeles
(10/12/2018)
EE.UU.:2018 es año récord en agresiones escolares con armas de fuego
(07/12/2018)
Felicita Raúl a la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana

Otras secciones

Directora General: Iraida Campo Nodal
Editoras: Aurika Rubio García y Alina Carriera Martínez
Redacción: Galiano No. 264, entre Neptuno y Concordia. La Habana. CP 10200. Apartado Postal 2120. mujeres@enet.cu.