Lázara Herrera: me siento muy orgullosa de haber compartido mis años de juventud a su lado

Por: Indira Ramírez Elejalde
Publicado: 22/11/2018

                                                     

Santiago Álvarez Román, fue un destacado cineasta cubano que realizó diversos documentales en los que exponía, desde su posición política, diferentes inquietudes sociales y culturales que trajo consigo el triunfo revolucionario.

A propósito del aniversario del surgimiento de la Cátedra Honorifica Santiago Álvarez del ICAIC y la Universidad de la Habana, en noviembre del 2012, Mujeres publica esta entrevista inédita realizada a Lázara Herrera, esposa del realizador. En la misma se ahonda un poco más en la vida y obra del cineasta, y a la vez, la entrevistada ofrece consideraciones relacionadas con la dinámica profesional y personal que mantuvieron ambos como pareja.

- Lázara, ¿quién fue Santiago Álvarez Román, más allá de lo que conocemos como el cineasta cubano que escribió y dirigió documentales sobre la cultura cubana y norteamericana?

Fue un gran ser humano. Una persona que siempre sintió respeto por el público y que se proponía con cada trabajo entretener y enseñar.

Santiago no estudió cine y llegó al noticiero por una situación coyuntural política. Él venia de trabajar en los archivos musicales de la CNQ, actual ICRT. Había luchado contra la tiranía de Batista y era miembro del Partido Socialista Popular, siempre estuvo políticamente muy activo.

Cuando joven dirigió una hora radial que la pagaba con los anuncios de una farmacia. Esa hora se dividía en temas políticos, culturales, juveniles y sexuales. Solo tenia 16 años en aquella época en la que hablar de temas sexuales era visto como un tabú. Era una osadía y ser osado era una de sus características más notable. Siempre decía que esto se  relacionaba con su nacimiento, pues había sucedido un 8 de marzo, en medio de una huelga y dentro de una ambulancia, él venía marcado.

Santiago nunca trabajó para si mismo. Le gustaba involucrar a todos los que lo rodeaban en la realización de sus documentales. De la misma manera que respondía por sus trabajadores y trataba de resolver sus problemas.

Recuerdo que era extremadamente machista, pero siempre nos tuvimos un gran respeto tanto en lo personal como en lo profesional. A su lado aprendí a  conocer al ser humano y a superarme constantemente.

Cuando se le detecta su enfermedad, consciente de sus limitaciones, me incitó a que aprendiera a realizar algo del trabajo que hacía.

En esos momentos estaba convencida de que era lo mejor, pero no aceptaría que me introdujera en el mundo de la realización, estaba segura de que siempre viviría bajo su sombra y con la sospecha de una autoría dudosa.

En cambio me enseñó el arte de producir sin dinero, todo un reto que aprendí de uno de los mejores. En la actualidad en muchas ocasiones me he enfrentado a la dirección del Festival Santiago Álvarez, en condiciones extremas.

En los años transcurridos desde su muerte, siempre lo tengo presente, y cuando debo enfrentarme a un dilema me pregunto qué haría Santiago en mi situación. Él siempre trataba de buscar una salida, nunca se cruzaba de brazos, decía que si se detenía perdía el compás, y esa es una de las premisas que me mantiene activa.

Era una persona muy ocurrente, en una ocasión en Santiago de Cuba durante un Festival del Caribe, veníamos en un grupo donde delante de nosotros había una mujer alta  y con un cuerpo exuberante.  Le miré a los ojos y le dije: ni se te ocurra hacer lo que estás pensando. Pero fue en vano, Santiago le soltó una nalgada a la mujer que cuando se viró y vio a tantas personas, pienso que le dio pena hasta ripostar.

Así era él, ante todo muy natural y a la vez profesional. Creo que muchas personas que lo conocieron podrán coincidir con mi criterio.

-El desempeño de este director en el ICAIC, fue notable y distinguible. No sólo por ser el realizador de disímiles documentales, sino además por haber fundado y dirigido el noticiero del ICAIC. Cómo valora en la actualidad, la vigencia de su legado dentro del Instituto.

El noticiero surge con el fin de reflejar los cambios sociales que estaban ocurriendo en Cuba, ya que los espacios informativos nacionales no lo hacían. Alfredo Guevara pone al frente a Santiago porque sabia que la cuestión política estaría garantizada.

Álvarez comenzó a asistir a las proyecciones para saber la reacción del público por los noticieros. Los valoraba desde otra perspectiva, y se dio cuenta que la voz del narrador le molestaba, que tenia que encontrar un equilibrio entre imagen y sonido, que podía decir cosas sin palabras a través de la música, apoyándose de la edición. Así comenzó a incursionar y a innovar, la necesidad de hacer cosas casi sin recursos fue su mayor motivación.

Creo que el ICAIC le debe muchísimo a Santiago. El nos enseñó en la pantalla grande a reconocernos, a sentirnos orgullosos de ser cubanos. A buscar la solución adecuada  a nuestros problemas, a ser críticos constructivamente. A la vez aporto muchísimo a la estructura del documental, lo renovó.

 Los documentales solían ser aburridos y tediosos, las personas tendían a rechazarlos. Con sus audiovisuales esto cambió y es significativo que después de años de ausencia se siga hablando de su trabajo.

Para el maestro el Noticiero fue su escuela, donde aprendió a hacer cine. Llegó a dominar el poder de síntesis a la perfección. Los jóvenes de la actualidad que reconocen su obra, se sorprenden que en el año 1965 con cuarenta años haya realizado un documental como Now, pues presenta una vigencia increíble dirigido por un hombre que no estudió el séptimo arte.

Su legado está vigente y lo seguirá estando. En una ocasión me planteó, en un acto de vanidad profesional, que cuando muriera las personas seguirían sabiendo quién era Santiago Álvarez y que de otros ni siquiera se recordarían. 

-Amplísima es la filmografía que el documentalista llevó a la pantalla. Algunos mas destacados que otros, claro, ya que llegaron a ser relevantes no sólo por los temas abordados, sino además por ser precursores de renovaciones dentro de manifestaciones artísticas. Desde su perspectiva como cineasta y personal, cuál o cuáles considera más significativos.

Hay una cantidad de documentales fabulosos de los cuales ni se habla. Siempre se recuerdan los mismos. Como mi Hermano Fidel, Now, entre otros. Sin embargo hay muchísimos más.

Un documental fabuloso para mi, es La guerra olvidada. La que existía entre Laos y Cambodia durante la guerra de Vietnam, nadie hablaba de ella, y Santiago filmó sobre eso.

Otro igual de importante es El muro, que trata sobre la presencia japonesa en la República Dominicana, realizado en la década del 70 y el de La Guerra Necesaria, sobre el desembarco del Granma. Son incontables los documentales que hay de su autoría y que tienen poca o ninguna divulgación. Todos los considero significativos porque forman parte de lo que hizo y de cómo lo hizo.

Además, otro aspecto importante de su filmografía es que si se desea saber el panorama social y político que se produjo en Cuba y el resto del mundo  desde el año 1959, puedes recurrir a muchos de sus documentales.

-Santiago defendía ante todo su condición de periodista. El periodismo cinematográfico fue su bandera como realizador de documentales. Desligar estos elementos resultaría imposible pues fueron los que lo particularizaron. Qué puede decirme al respecto.

Cuando el noticiero resulta laureado con el Premio Memoria del mundo, recuerdo haber dicho que fue el mejor regalo que le podían haber hecho. Cuando deciden cerrarlo, Santiago sufrió una gran pérdida.

 Sin embargo, su oficio de periodista nunca lo perdió de vista. Cuando iba  a filmar sobre un tema en específico, obligaba a todo el equipo de realización, sin distinción alguna, a investigar. Consideraba que el inicio de una grabación comenzaba desde la búsqueda informativa.

Esa perspectiva periodística siempre fue primordial. Y debido a esto es que imponía a los camarógrafos que fueran ellos los primeros en comenzar a trabajar. Esto les permitía obtener imágenes relevantes y premisas significativas.

Era muy exigente con las personas que desempeñaban este oficio. Recuerdo dos anécdotas. Una en México, donde impartía una conferencia a estudiantes. La primera pregunta que les realizó fue delimitar geográficamente el país. Me contó que se hizo un silencio casi perpetuo y que él se limitó a comentar que un verdadero periodista debía ser consciente  de la situación geográfica, histórica, social y política que lo rodeaba.

La otra anécdota también transcurre en el exterior, no recuerdo exactamente el país. A Santiago lo iba a entrevistar un periodista y antes de comenzar, el maestro le preguntó qué documentales suyos había visto. El periodista le respondió que ninguno, por lo que él decidió marcharse luego de advertirle que sólo lo buscara cuando estuviera realmente preparado para hacer su trabajo.

Creo que su condición de periodista, fue muy importante para su formación como realizador. Sin dudas ambos elementos fueron muy significativos para los resultados que obtuvo. A lo que se unió su preparación y su inmenso interés en superarse continuamente.

-A pesar de no poseer antecedentes alguno en el orden fílmico, Álvarez  creó obras que hicieron visible la cinematografía cubana en el mapa del cine mundial, a partir de una notable sensibilidad expresada en sus películas (Ciclón 1963). ¿Considera este uno de los logros más importantes dentro de la carrera del realizador?

Si vamos a mirarlo desde ese punto de vista concuerdo contigo. Creo que el hecho de no haber estudiado cine hace que los resultados que obtuvo sean muchísimos mayores. El nivel cultural del maestro unido a su sensibilidad artística hizo posible que llegara a estar a la altura y hasta por encima de muchos cineastas de su tiempo que sí habían estudiado. Que él conociera sus propias limitaciones cinematográficas, influyeron en que se exigiera tanto como creador.

Ciclón es un documental clásico dentro de su cinematografía. No tiene diálogos, sólo imagen y sonido. La música de Juan Blanco es espectacular, las imágenes son capaces de hablar por si solas y el sonido insertado refuerza aun más  cada idea que Santiago quiso expresar. Cada uno de los premios que el maestro obtuvo con este documental fueron bien recibidos. Muy pocos espectadores que lo hayan visto podrán olvidar esa escena final, de una mujer caminando con un niño en brazos por aquellas sabanas destruidas por el ciclón, y el rostro de ella que transmitía resistencia y confianza en la solución de ese caos.

-Sobre el Festival Internacional de Documentales Santiago Álvarez in Memorian: su fundación, su trayectoria y sus planes futuros.

En el último noticiero ICAIC, se refleja el homenaje que se le hace en Santiago de Cuba en el Segundo Frente, donde el maestro dice que el sueño de su vida es hacer un festival sólo de documentales.  Al año siguiente de fallecer, vienen a verme de la Asociación Frank País y me plantean la idea de cumplir el sueño de Santiago en la ciudad oriental y bajo mi dirección.

 Obtuve la aprobación del proyecto por parte del ICAIC y el festival aunque comenzó en un inicio siendo nacional, desde su primera edición se recibieron documentales de Puerto Rico y de Argentina. Este último país resultó uno de los ganadores y así cada año se fueron sumando más y más países. El año del quinto festival se decidió hacerlo internacional, habían llegado cerca de doscientos materiales extranjeros.

Es un festival del cual me siento muy orgullosa porque la calidad de los materiales es impresionante. Hace unos años, invitamos a Ivan Giroud como jurado y él se quedó maravillado, llegó a plantear que nunca se hubiera pensado encontrar materiales de tanta relevancia.

Durante la realización del mismo, se presentan actividades colaterales como la realización de seminarios dirigidos por relevantes figuras nacionales e internacionales, donde se debaten temas relacionados al documental. Además, se presentan exposiciones fotográficas, y se lleva a cabo un proyecto infantil, bajo la dirección de Juan Ruiz, donde se enseña a los niños a realizar documentales. Igual se debe agradecer la aparición de la primera cátedra Santiago Álvarez en la universidad de Oriente.

Aunque la mayor parte del tiempo Santiago se mostraba como un hombre seguro, a veces sentía miedo de lo que sucedería con su obra, una vez muerto. Nunca olvidaré la promesa que le hice de perpetuar su obra y su figura mientras yo viviera. Pienso que gracias al festival he podido mantener vigente el juramento que le hice.

•Si tuviera que describirme con pocas palabras la obra de este cineasta qué me diría

Espectacular, lo mejor, lo más grande. Sinónimos que describen la magnificencia de este realizador que fue más que mi esposo, un gran amigo y maestro.

•Si tuviera que hacer lo mismo con su persona, qué cambiaria

No en mucho. Fue un ser extraordinario, e irrepetible, se le extraña muchísimo. Me siento muy orgullosa de haber compartido mis años de juventud a su lado.

 En este momento histórico por el que atraviesa el país, del cual algunos no están conscientes, hace mucha falta Santiago.

Accesos: 317 Comentarios: 0

Actualidad

(15/02/2019)
Encabeza Díaz-Canel visita de gobierno a oriental provincia cubana
(15/02/2019)
Eusebio Leal, un portador de la verdad de Cuba
(15/02/2019)
Prueba dinámica: un ejercicio para perfilar cada detalle del Referendo
(15/02/2019)
Comienza en Cuba el llenado de boletas para ingreso a la Educación Superior

Otras secciones

Directora General: Iraida Campo Nodal
Editoras: Aurika Rubio García y Alina Carriera Martínez
Redacción: Galiano No. 264, entre Neptuno y Concordia. La Habana. CP 10200. Apartado Postal 2120. mujeres@enet.cu.