¿Tu casa, mi casa…? nuestra casa

Publicado: 21/11/2018

 Los cursos de peluquería forman parte de la línea de capacitación que siguen las Casas de orientación a la mujer y la familia. Foto: Leidys María Labrador Herrera Fue en 1990 cuando abrieron sus puertas, gracias a la iniciativa creadora de Vilma Espín, y aunque nacieron bajo la tutela de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), desde su propio nombre, Casas de orientación a la mujer y la familia, hasta la historia de trabajo social y cercanía con la comunidad que han escrito, se avala el hecho de que constituyen un espacio para todos y todas.

Responder a las necesidades de las mujeres y los miembros de su hogar es un objetivo que se ha perfeccionado en estos 28 años, con el fin de que el término orientar sea acompañado por otros tan vitales como superación, prevención, apoyo, ayuda, confianza o recreación.

«Además de los cuadros profesionales de la organización, la Casa cuenta con un equipo multidisciplinario de especialistas capacitados para atender las distintas problemáticas que se presentan. A este se suma otro compuesto de colaboradores que aportan al funcionamiento integral, y al acercamiento hacia cada una de las comunidades», apuntó Isabel Reyes Rosado, miembro del secretariado provincial de la FMC.

LOS CIMIENTOS

Siempre que en esta provincia se habla de tan sensible experiencia resulta imprescindible mencionar al municipio de Puerto Padre. Allí, la tradición de trabajo de la Casa de orientación a la mujer y la familia ha permitido un alto nivel de identificación de los pobladores con ella, lo cual no es de extrañar cuando se observa el sentido de pertenencia con que hablan los miembros de su equipo.

Ese es el caso de Dania Hechavarría Candocia, joven que se desempeña como técnica de Prevención, con toda la responsabilidad que ello implica. «Atendemos los casos críticos que se presentan aquí; el seguimiento a un grupo de menores de edad; los casos de adicción a las drogas, al alcoholismo; el tribunal de familia, que tiene relación con los divorcios, paternidad, manutención, normas de comunicación, guarda y cuidado de los menores. Apoyamos también a las personas sancionadas para permitir su reinserción social.

«Otro problema muy complejo es la violencia intrafamiliar, que constituye además una problemática del municipio. A nuestra casa llegan muchas mujeres, ancianas, incluso hombres que son víctimas, y a todos hay que atenderlos, escucharlos, y ayudarlos».

Desde 1994 pasó a formar parte del equipo de colaboradores Sandra Milagro Rubio Rodríguez, quien ha aportado mucho gracias a su profesión de jurista. «He trabajado en la orientación a la familia acerca de las leyes, de las cuestiones de género y la violencia familiar, de los derechos de niñas y niños. Los temas en los que más se interesa la población son la guardia y cuidado de los niños, temas penales como el abuso lascivo, la violación o la corrupción de menores. Nos sentimos en el deber de contribuir con nuestros conocimientos al trabajo de la casa, y creo que hemos tratado de hacerlo, sobre todo, con mucha entrega y amor».

El embarazo en la adolescencia, el aborto, las infecciones de transmisión sexual, son problemáticas atendidas de manera prioritaria desde esa institución. Así lo afirma Yanelis del Carmen Pascual Alonso, colaboradora que atiende Prevención y Promoción de Salud. «Este trabajo es respaldado por Salud Pública en el municipio.

Utilizamos técnicas de terapia donde interviene nuestra sicóloga, cuando nos llega una persona que, por determinada situación, posee traumas que no logra superar por sí misma».

Leidys Marrero Laguna es una dirigente de base que agradece mucho a la Casa algunas de las transformaciones acontecidas en su circunscripción. Asegura que allí se ha trabajado con todos los grupos sociales, pero la juventud constituye una prioridad y se ha intencionado su vinculación a las actividades.

Paciencia y constancia son, según sus propias alumnas, cualidades de la licenciada Yamila García Ojeda, profesora del curso de Farmacia, uno de los que ha atraído a un significativo número de personas interesadas y ha rendido hermosos frutos, como ella misma lo afirma.

«Se les dan elementos como la organización de la farmacia, los grupos farmacológicos, las circulares vigentes. Aprenden a confeccionar el vale de venta, la tarjeta de estiba, el tarjetón y la dispensarización...

Todo eso es con el fin de que puedan realmente trabajar en cualquiera de nuestras farmacias y cumplir con los requisitos establecidos. Durante el curso realizan sus prácticas en nuestras instituciones. Hoy tenemos diez de estas estudiantes que están trabajando en farmacias».

La casa es vital para el trabajo de la Federación de Mujeres Cubanas, y en este municipio no cabe duda de ello. Para Gismi Inés Peña Rodríguez, Secretaria General de la FMC en Puerto Padre, la casa le aporta identidad a la organización.

Este equipo consolidado y colaborativo es también el fruto del trabajo de una mujer, fundadora de esa experiencia en el municipio. Maricela Hernández Jiménez, desde su responsabilidad como coordinadora de la Casa, mira lo logrado hasta hoy y se enorgullece sin triunfalismos.

«Tenemos varias fortalezas. El equipo de trabajo, la identificación de prioridades que responden a problemáticas del municipio como las indisciplinas sociales, las manifestaciones de violencia, las relaciones sexuales desprotegidas. Del mismo modo son una fortaleza los cursos de adiestramiento, que han contribuido a divulgar el trabajo de la Casa y a estrechar sus lazos sobre todo con los jóvenes de la localidad.

«Sabemos que aún nos falta llegar mucho más al interior de la familia. Eso implica que hay que dedicar mucho tiempo al intercambio, al diálogo, a la capacitación. Ya hoy es habitual que las personas acudan a la Casa en busca de ayuda y eso nos satisface, porque ha sido un logro paulatino, producto de años de empeño».

HISTORIAS LIGADAS A LA CASA

«Tienes que conocer a Yardelys Trujillo Baldoquín, es profesora del curso de peluquería, pero tiene iniciativas muy hermosas». En su búsqueda fui, y me encontré a una mujer sencilla, que ama profundamente ese trabajo, y que durante ocho años ha contribuido a que muchas mujeres se abran nuevos caminos.

«Yo me gradué como maestra primaria, por eso la parte pedagógica la he podido llevar sin dificultades. No obstante, te puedo decir que impartir estos cursos es muy complejo, porque la mayoría de quienes acuden lleva tiempo desvinculada del estudio o el trabajo y hay que brindarle especial atención.

«Este es un curso de peluquería, entonces imagínese usted cómo se enseña a una peluquera sin modelos. Fue así que decidimos llevar el curso a la comunidad. Coordinamos con los factores del barrio, y en una jornada brindamos el servicio de peluquería gratis. También hacemos trabajo social, en los hogares de ancianos, las casas de abuelos y dedicamos tiempo a tratar temas de actualidad, para que puedan prepararse de forma integral.

«La verdad me siento muy orgullosa, tengo varias estudiantes vinculadas al trabajo, que han solicitado su patente y otras que trabajan por la vía estatal. Creo que ese es el mejor resultado».

Entre sus estudiantes, un testimonio de superación y voluntad salió a la luz. Anisleydis Velázquez Zayas es una joven que desde los 18 años se dedicó solo al hogar, tiene tres niños y a punto de concluir el curso, apenas puede creer lo que ha logrado.

«Yo casi no salía de mi casa, lo intentaba pero se me hacía muy difícil. A veces me decía, tengo que hacer algo por mí misma, pero después pensaba, “casada, con tres hijos, es imposible, no voy a poder”. Un día me decidí, llamé a la Federación y me hablaron del curso. Ya han pasado tres meses y puedo decirte que me siento otra persona.

«El solo hecho de salir de tu casa, de hacer algo que te guste, de actualizarte en temas de interés, esa es una experiencia muy bonita. Pero lo mejor es que me demostré que sí podía y me di cuenta de que a veces las barreras nos las ponemos nosotras mismas. Mi consejo para cualquier mujer que esté en una posición como la mía es que no tenemos que vivir encerradas en la casa, hay muchas cosas que podemos hacer. Lo digo por experiencia, porque ahora, veo lo que antes no veía».

LÍNEAS DE TRABAJO DE LA CASA:

- Orientación individual.

- Trabajo grupal.

- En la sede.

- En la comunidad.

- Actividades puntuales.

- Capacitación.

- Capacitación de la casa (para el propio grupo multidisciplinario, colaboradores y cuadros).

- Cursos cortos de verano.

- Programas de adiestramiento: se utilizan para el autofinanciamiento de la organización, permiten una mayor inserción de la mujer en la sociedad, tienen destinado un espacio para la reflexión y el debate.

(Granma)

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