El algoritmo Rosa

Por: Elizabeth Reyes Tasé
Publicado: 02/11/2018

                                                          

Desde que en Cuba existieron computadoras muy grandes y apenas se conocían los disquetes para almacenar datos, hasta la actualidad inundada por teléfonos móviles y tabletas, han transcurrido más de 30 años de fascinante historia, entre cuyos protagonistas figura una granmense inteligente y apasionada.

Natural de Manzanillo, físicamente menuda, de suaves ademanes, buena comunicadora y muy activa, responde al nombre de Rosa María Remón Fernández, y es una mujer que asume la vida como un constante desafío.

Graduada de Ingeniería en Sistemas Automatizados de Dirección Técnico-Económica, trabaja en la División Territorial de la Empresa de Aplicaciones Informáticas (DESOFT), en la oriental provincia de Granma, y confiesa que su profesión actual no fue la soñada, pues le gustaba más la Arquitectura.

Cuando egresó de la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría, en 1988, volvió a su terruño y comenzó la vida laboral en la ciudad de Bayamo, haciendo sus primeros trabajos en la Empresa de Productos Lácteos.

                                              

Yo había aprendido en una máquina soviética, la EC-1035, con lenguaje de programación COBOL, y aquí empecé a automatizar en el modelo cubano CID-300, narró.

Después –subrayó- entraron a la Isla las primeras microcomputadoras, y entonces tuvimos que migrar los sistemas creados, todavía ni remotamente parecidos a los que conocemos hoy.

Laborando en la entonces Empresa de Servicios Informáticos, tras más de 10 años de faena, llegó a su vida una singular experiencia profesional en España, entre 1998 y 2000, cuando debió aprender, casi en tiempo récord, cómo funcionaba el mundo bancario privado en el país ibérico.

El reto les demostró, tanto a ella como al resto de sus colegas, que estaban muy bien preparados, “porque las universidades cubanas te forman para enfrentarlo todo”, recalcó.

De regreso en Cuba, tuvo la posibilidad de laborar para la misma empresa española, pero entonces desde Granma, desempeñándose al frente de una factoría de tele-trabajo.

Esa modalidad –dijo- demostró ser viable, y entidades como DESOFT cuentan con el recurso humano necesario para acometer la tarea, razón por la cual tiene muchas esperanzas de que el país vuelva a potenciar la exportación de software.

¿Carrera para hombres?

                                             

Como mujer y madre de una adolescente de 15 años de edad, Rosa considera que las responsabilidades de la familia y el hogar limitan un poco la inclinación de las compañeras hacia el estudio de carreras vinculadas con la informática.

Estas especialidades -señaló- requieren mucho sacrificio, esfuerzo personal y auto-estudio, porque la tecnología cambia muy rápido; y todo ello exige tiempo, del cual, generalmente, los hombres pueden disponer mejor.

Desarrollar software es un arte, por eso te debe gustar, y también nacer un poco con ello. Hay que adaptar la mente, tener tacto, saberse comunicar muy bien, poseer un gran espíritu de auto-superación y ser, además, buena persona, respetuoso, sacrificado y noble, expresó.

A pesar de los avances en la informatización de la sociedad en la Antilla Mayor, Rosa considera que todavía subsisten miedos, trabas e incultura.

Todos debemos sumarnos, abrirnos más al mundo de las tecnologías, aprovechar las experiencias acumuladas y los conocimientos de los especialistas que están por concluir su vida laboral activa, señaló.

Los cubanos podemos asumir los desafíos que ese mundo impone, pero debemos potenciar la orientación vocacional y lograr mayor interacción entre empresas y escuelas.

A pesar de haberse forjado trabajando con máquinas que la mayoría de los hoy llamados nativos digitales ni imaginan, Rosa supo amoldarse con éxito a cada tiempo nuevo.

Profesional y personalmente realizada, afirma que el estudio constante la hace sentir que no envejece, y ratifica su infatigable espíritu al declarar que, una vez jubilada, estudiará Arquitectura.

Quizás por ello, a semejanza de un buen algoritmo, esta mujer, sencilla y única, tiene las claves para imponerse retos y buscarle soluciones a todo, sin quedarse nunca con el problema, logrando así que, en su vida, todo fluya.

                                                

Tomado de ACN

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