Isadora Duncan: Precursora de la danza

Por: María del Carmen Mestas
Publicado: 16/11/2018

                  

Isadora Duncan, célebre bailarina norteamericana que revolucionó el arte danzario, visitó La Habana con carácter privado el 23 ó 24 de diciembre de 1916.

La artista viajaba gracias al millonario Paris Singer Lohengrin, padre de su hijo Patrick; tal vez,  ella deseaba alejarse de Nueva York, a causa del crudo invierno y, sobre todo, buscando alivio a su alma enferma por la muerte de sus hijos. Se dice que la Duncan se hospedó en el hotel Plaza, cercano al Parque Central, y ubicado en una de las arterias más importantes de la capital cubana, acompañada casi siempre de un poeta escocés que fungía como secretario de Singer, la bailarina visitó muchos lugares que le resultaron llamativos…Estuvo en el hipódromo Oriental Park, en el cabaret Black Cat  y  el lazareto, entre otros sitios.

De aquel viaje, narra en su autobiografía la visita  que  hiciera  a la Quinta Palatino, bautizada como Finca de los Monos. Allí, conoció a la dueña del extravagante lugar: Rosalía Abreu, de quien expresó (…) una dama de las más rancias familias cubanas, que tenía la manía de los monos y los gorilas. Y cuenta: Le pregunté si eran peligrosos, pero me dijo desenfadadamente que, aparte de alguna que otra escapada de sus jaulas y algún que otro guardián muerto, eran completamente inofensivos. La noticia me intranquilizó y apresuré mi marcha.

Menciona su breve estancia en un café típico de La Habana. Se sorprendió al oír en el lugar los Preludios de Chopin, tocados con maravilloso arte por un hombre pálido y de aspecto alucinado.

En aquella ocasión a la Duncan le entró el deseo que siempre guardaba en su corazón de bailar, y comentó: Me envolví en mi capa, di instrucciones al pianista y bailé al ritmo de algunos de los Preludios. Todos fueron quedándose en silencio, y como yo continuaba bailando, advertí que no solamente  había conquistado su atención, sino que muchos  de ellos lloraban… El mismo pianista despertó de su embriaguez de morfina y tocó con más inspiración.    

La  danzarina concedió  una entrevista al periodista Francisco Acosta de la revista Social, quien destaca el paso meteórico de la Duncan por nuestra capital y refiere sus distintos puntos de vista sobre el arte en Cuba.

 (…) Aquí tienen ustedes un clima  ideal y a la orilla del mar debieran formar un teatro al aire libre, donde se presentaran obras de la antigua Grecia. Esos niños traerían a otros más y poco a poco iría creciendo su clase y aumentando el interés por el culto de lo bello, que es lo artístico. Aquí hay músicos: ellos escribirían obras que tuviesen por tema los cantos populares del pueblo. Poco a poco se  iría formando un arte cubano, que tuviese un sello tan individual  y característico como el arte antiguo o el arte ruso…

Isadora había nacido en San Francisco, el 27 de mayo de 1878, su madre se encargó de su educación en la que estaba muy presente la música de grandes artistas como Mozart, Schumann y Shubert, entre otros. A los 21 años, la joven se trasladó a Londres, donde estudió en el Museo Británico. Su arte de vanguardia  rompió con la rigidez del ballet clásico. Esta precursora de la danza moderna viajó intensamente por países  europeos y fundó varias compañías, entre sus alumnas figuraron Martha Graham y Mary Wigham.

La Duncan, quien vivió la tragedia de la muerte de sus dos hijos, se estableció en Niza, Francia, donde murió en 1927, cuando su bufanda se enredó con una de las ruedas de su  propio auto.

Isadora Duncan, célebre bailarina norteamericana que revolucionó el arte danzario, visitó La Habana con carácter privado el 23 ó 24 de diciembre de 1916.

La artista viajaba gracias al millonario Paris Singer Lohengrin, padre de su hijo Patrick; tal vez,  ella deseaba alejarse de Nueva York, a causa del crudo invierno y, sobre todo, buscando alivio a su alma enferma por la muerte de sus hijos. Se dice que la Duncan se hospedó en el hotel Plaza, cercano al Parque Central, y ubicado en una de las arterias más importantes de la capital cubana, acompañada casi siempre de un poeta escocés que fungía como secretario de Singer, la bailarina visitó muchos lugares que le resultaron llamativos…Estuvo en el hipódromo Oriental Park, en el cabaret Black Cat  y  el lazareto, entre otros sitios.

De aquel viaje, narra en su autobiografía la visita  que  hiciera  a la Quinta Palatino, bautizada como Finca de los Monos. Allí, conoció a la dueña del extravagante lugar: Rosalía Abreu, de quien expresó (…) una dama de las más rancias familias cubanas, que tenía la manía de los monos y los gorilas. Y cuenta: Le pregunté si eran peligrosos, pero me dijo desenfadadamente que, aparte de alguna que otra escapada de sus jaulas y algún que otro guardián muerto, eran completamente inofensivos. La noticia me intranquilizó y apresuré mi marcha.

Menciona su breve estancia en un café típico de La Habana. Se sorprendió al oír en el lugar los Preludios de Chopin, tocados con maravilloso arte por un hombre pálido y de aspecto alucinado.

En aquella ocasión a la Duncan le entró el deseo que siempre guardaba en su corazón de bailar, y comentó: Me envolví en mi capa, di instrucciones al pianista y bailé al ritmo de algunos de los Preludios. Todos fueron quedándose en silencio, y como yo continuaba bailando, advertí que no solamente  había conquistado su atención, sino que muchos  de ellos lloraban… El mismo pianista despertó de su embriaguez de morfina y tocó con más inspiración.    

La  danzarina concedió  una entrevista al periodista Francisco Acosta de la revista Social, quien destaca el paso meteórico de la Duncan por nuestra capital y refiere sus distintos puntos de vista sobre el arte en Cuba.

 (…) Aquí tienen ustedes un clima  ideal y a la orilla del mar debieran formar un teatro al aire libre, donde se presentaran obras de la antigua Grecia. Esos niños traerían a otros más y poco a poco iría creciendo su clase y aumentando el interés por el culto de lo bello, que es lo artístico. Aquí hay músicos: ellos escribirían obras que tuviesen por tema los cantos populares del pueblo. Poco a poco se  iría formando un arte cubano, que tuviese un sello tan individual  y característico como el arte antiguo o el arte ruso…

Isadora había nacido en San Francisco, el 27 de mayo de 1878, su madre se encargó de su educación en la que estaba muy presente la música de grandes artistas como Mozart, Schumann y Shubert, entre otros. A los 21 años, la joven se trasladó a Londres, donde estudió en el Museo Británico. Su arte de vanguardia  rompió con la rigidez del ballet clásico. Esta precursora de la danza moderna viajó intensamente por países  europeos y fundó varias compañías, entre sus alumnas figuraron Martha Graham y Mary Wigham.

La Duncan, quien vivió la tragedia de la muerte de sus dos hijos, se estableció en Niza, Francia, donde murió en 1927, cuando su bufanda se enredó con una de las ruedas de su  propio auto.

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