Hablemos sobre cuidados y Constitución

Por: Lirians Gordillo Piña
Publicado: 16/11/2018

El cuidado a veces cae en tierra de nadie. En esta entrevista la socióloga Maura Febles Domínguez nos convoca a “activar la enredadera también para equilibrar el trabajo que nadie premia, que nadie siquiera ve, el que no se puede dejar de hacer, y el único que garantiza verdaderamente nuestra existencia”.

Crees que en Cuba sea necesario, y posible, avanzar en la corresponsabilidad del cuidado. ¿Por qué?

En Cuba no solo es necesario avanzar en la corresponsabilidad del cuidado, es un tema urgente. Cuba tiene una situación sociodemográfica particular, con un envejecimiento poblacional en ascenso, una tasa de natalidad que va en descenso y que no alcanza a sustituir la población existente, entre muchos otros etc. A veces pareciera que todas estas alarmas sirvieran como mera descripción del futuro inmediato cubano, pero lo cierto es que los datos debieran ser suficientes para desarrollar una serie de acciones que contribuyan a equilibrar toda la responsabilidad en materia de cuidados que tal situación amerita.

Creo que las dificultades económicas entorpecen, como ya es sabido, lo que sería un desarrollo más ágil de infraestructuras que permitieran contribuir a la corresponsabilidad del cuidado en Cuba (me refiero a la construcción de círculos infantiles, hogares de ancianos, círculos de abuelos, espacios de estancia diurna para los de la tercera edad, etc). Sin embargo, pudieran aprovecharse muchas más oportunidades para garantizar que el tema del cuidado no sea recarga para la  familia -particularmente las mujeres-, sino una responsabilidad gubernamental e institucional, he ahí la primera no corresponsabilidad que tenemos en Cuba hoy.

El diálogo entre hogar-estado que se ha venido dando desde la puesta en marcha de la actualización del modelo económico y social ha dejado cada vez más de parte de la familia cubana la responsabilidad -casi total- del cuidado y todo el trabajo reproductivo asociado a él. Se han incrementado no sólo el regreso de mujeres a las casas para hacerse responsables de este trabajo, sino las diferencias materiales con las que cada familia puede enfrentar su situación en particular.

La amplia gama de pequeñas empresas privadas, el sector cooperativista y diversas instituciones estatales pudieran tener entre sus objetivos sociales contribuir a la corresponsabilidad de los cuidados, por iniciativa propia, o no. O sea, pensando en iniciativas, pudiera formar parte de la contribución social de cada una de estas empresas, alguna acción, producción, o servicio que incida directamente en equilibrar la balanza. Podría ser la construcción de círculos infantiles o casas para el adulto mayor el pago del 1% de las cooperativas de construcción. Se podría fomentar con alguna política atractiva en términos tributarios- u otros- el desarrollo de iniciativas privadas que se dediquen a la producción de alimentos pre elaborados, lavanderías, tintorerías, de modo que se comparta el trabajo reproductivo de los hogares.

Es además, un momento en el que, si bien sigue predominando el machismo como modelo imperante a nivel más general, nuestra sociedad ha avanzado en compartir tareas de cuidados al menos a nivel familiar, y muchos más hombres se han incorporado a estas actividades (sobre todo en lo referente al cuidado de sus hijos) si nos comparamos con décadas atrás.

También se han incrementado los estudios al respecto, al menos desde la academia hay un movimiento que incorpora el tema reproductivo y de cuidados en debates y estudios recientes. Algo en materia legal se ha logrado, aunque la modificación más reciente de la ley de maternidad sigue priorizando el espacio productivo (remunerado) al cual la mujer tiene oportunidad de volver en menor tiempo (en lugar de concederle remuneración e importancia al período de maternidad), el hecho de que exista la ley de paternidad es sin dudas un paso de avance para lo que deseamos. Por tanto, creo que el escenario, si bien no es idóneo es propicio para ensanchar más allá de la familia algo que nos compete como sociedad.

Crees que existe un enfoque de corresponsabilidad en el cuidado en el actual proyecto de Constitución. ¿Por qué?

Creo que el proyecto de Constitución no garantiza el enfoque de corresponsabilidad que necesitamos las cubanas y los cubanos. La declaración de que el Estado "atribuye" a las familias concebidas como células...responsabilidades y funciones esenciales en la educación y formación de las nuevas generaciones y el cuidado y atención  a los adultos mayores (art 67, p 191) pone en claro quién es responsable por la sostenibilidad de la vida. Más adelante, en el artículo 73 aparece como una obligación por parte de las familias, el Estado y la sociedad de proteger y asistir a los adultos mayores. La pregunta sería, ¿de qué manera? ¿dónde está definido qué parte le corresponde a cada quién? ¿quiénes lo definen?

Así mismo es el tono en relación a la protección adecuada de todo trabajador impedido de laborar por su edad, maternidad, paternidad, invalidez o enfermedad. (at.79) ¿cómo se garantiza esta protección adecuada? ¿sólo se garantiza esta protección a quienes trabajan y no pueden hacerlo?

Según el anteproyecto las familias cubanas seguirán cargando con la parte más gruesa de los cuidados. La ambigüedad de la redacción tal y como está hoy no esclarece quién se ocupa de qué ni cómo lo hace, lo cual, por supuesto, seguirá dejando a los hogares una carga pesada para la reproducción de la vida en las difíciles condiciones en que se sostiene hoy.

En un país patriarcal, como lo sigue siendo Cuba, ¿responsabilizar a las familias del cuidado no sería responsabilizar a las mujeres? ¿Qué piensas al respecto?

En efecto, en los hogares cubanos las mujeres seguimos cargando con la doble y triple carga de trabajos. El hecho de asumir que son las familias las que sostienen el tema de los cuidados tiene una doble carga de inequidad, primero, al deshacerse el Estado de ciertas responsabilidades reproductivas que pareciera sólo competen a la familia, y segundo, porque con ello sigue siendo para las mujeres un reto participar activamente de la vida "productiva" a la cual se le exige también llegar, y por demás ser competitiva en ella.

¿En materia de cuidados que recomendaciones harías para el proyecto de Constitución?

Creo que la primera recomendación sería en el espacio que se dedica al trabajo, ampliar el concepto y salir de la estrechez que implica sólo reconocer el trabajo "como la fuente principal de ingresos". Te comparto mi sugerencia: adicionar luego del párrafo del art. 31: “Se reconoce el trabajo reproductivo como garante de la sostenibilidad de la vida y se trabaja para ser remunerado”.

A partir de ahí, podríamos empezar a discutir muchas cosas. Pero en esencia, sino entendemos que el tema del cuidado y lo reproductivo es también trabajo, tanto como el "productivo" estamos muy alejados de tener una constitución, y una sociedad-más allá de las leyes- que comparta responsabilidades.

La sociedad cubana ha sabido vivir en solidaridad por más de 50 años, hemos vivido en redes construidas a todos los niveles (formales y no) las mujeres, los vecinos, los trabajadores, los niños, los veteranos. Es preciso entonces activar la enredadera también para equilibrar el trabajo que nadie premia, que nadie siquiera ve, el que no se puede dejar de hacer, y el único que garantiza verdaderamente nuestra existencia.

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