Soy o no soy

Por: Alina Carriera Martínez
Publicado: 17/10/2018

                                                                   

“Qué simpática, mírala como está vestida, parece una mujercita recortada, hasta tacones tiene puestos…” la conversación no es ni nueva, ni exclusiva. Se repite con frecuencia para niñas y niños. Todos conocemos algún caso similar, u otros más graves.

Una mirada crítica a las actuales fotos de quinceañeras y quinceañeros permite apreciar la expresión de este fenómeno, envuelta en miradas de vampiresas, satánicas indumentarias, poses que van desde seductoras a hasta eróticas y todo tipo de actitudes que violentan la imagen de las y los adolescentes.

Otra tendencia actual es la de permitir que las y los menores frecuenten lugares que no les está permitido, e incluso la familia les ayuda a “disfrazarse” de adultos para aparentar ser mayor de edad y lograr sus propósitos. Por supuesto una vez alcanzado el objetivo (entrar a los cabarets, discotecas…), ello implica la permanencia fuera del hogar hasta altas horas de la madrugada, con al anuencia de los adultos de casa.

La propia convivencia de pareja entre menores (asunto tratado en Mujeres 4/2014), es una muestra fehaciente del problema, con mayor frecuencia en nuestros días que lo deseado.

Más ejemplos pudiéramos citar en los que la propia familia ayuda, a veces de manera inconciente, a “quemar etapas”, sin tener en cuenta si constituye bien o mal para los niños y las niñas. De ahí que nos surja la pregunta: ¿qué es ser menor de edad?

Desde lo jurídico

Un menor de edad es, legalmente, un individuo que aún no ha alcanzado la edad adulta. La minoría de edad comprende toda la infancia y llega a la adolescencia, por lo tanto es aquella persona que, por razón de su edad biológica y sicológica, no tiene todavía plena capacidad de obrar y presupone una serie de límites a los derechos y responsabilidades de la persona.

Básicamente, se establece para indicar la falta de madurez que presenta un individuo para llevar a cabo determinadas acciones o actividades en su vida, tales como trabajar, casarse, vivir solo, entre otras y que resultan propias de la edad adulta y asimismo, para eximirlo de la responsabilidad de aquellos actos que no se le pueden imputar por su falta de capacidad

En Cuba las y los menores de edad disfrutan de particular protección.  La familia, la escuela, los organismos estatales y las organizaciones de masas y sociales tienen el deber de prestar especial atención a la formación integral de la niñez y la juventud.

La propia Constitución de la República en su artículo 40 establece que la niñez y la juventud disfrutan de particular atención por parte del Estado y la sociedad. Asimismo, el Código de Familia y el Código de la Niñez y la Juventud contemplan la protección integral a estos grupos etarios

Como país garante de la Convención de los Derechos del Niño y de la Niña de 1989 -primer instrumento internacional jurídicamente vinculante que incorpora toda la gama de derechos humanos: civiles, culturales, económicos, políticos y sociales- Cuba atiende de manera priorizada el desarrollo pleno y la protección contra influencias peligrosas, así como garantiza el mejor interés de la infancia.

Sin embargo, no por todos es conocida la diversidad de edades en las que se van adquiriendo diferentes responsabilidades, aun cuando la mayoría de edad está marcada a los 16 años:

Desde los 14 ya están en capacidad de integrar las organizaciones políticas y de masas, además en las niñas es reconocido el matrimonio y la patria potestad sobre los hijos, si cuenta con la autorización necesaria.

Los 16 sellan la mayoría de edad, por lo cual se adquieren los derechos civiles: voto, elegir y ser electos en los comicios…, obtienen responsabilidad penal aunque con atenuantes a las condenas y para los varones se reconoce el matrimonio con autorización legal.

El Código de Trabajo cubano fija la edad laboral a los 17 años y establece la protección necesaria para los jóvenes trabajadores.

A los 18 pueden obtener permisos para conducir y se les permiten consumir bebidas alcohólicas.

Con 21 ya tienen plena responsabilidad penal.

En fin, que la adquisición gradual de responsabilidades civiles y penales se adecua a la apropiación de las capacidades biológicas y sicológicas de las personas.

Desde la familia

Una responsabilidad ineludible de las y los adultos de casa es proteger a los menores de edad, crearles un ambiente seguro desde el cual puedan desarrollarse como personas capaces, íntegras y saludables.

Muchas veces esos errores se comenten de manera inconciente, impulsados por un afán de modernidad, sin percatarse que se les limita el disfrute de muchísimas prerrogativas propias de la infancia, se les atribuyen responsabilidades demasiado grandes, que a la alarga le acortan la niñez y desentonan con la inocencia de un rostro que no puede evitar la candidez.

Es a todas luces una forma de violencia el tratar de convertir a niñas y niños en adultos. La sexualización de la infancia a partir del uso de cosméticos, uñas acrílicas, tratamientos de cabellos y ropas provocativas en un esfuerzo por asemejar a las niñas a las mal llamadas jineteras, y de exceso de demostraciones de virilidad en los niños que rayan en actitudes falocéntricas, suelen traer consecuencias sociales negativas, inducen al consumismo y reafirman cánones estereotipados de lo femenino y lo masculino.

Ayudarlos a subir la escalera de la vida peldaño a peldaño, sin apresuramientos y sin saltar ningún escalón, sino disfrutando cada etapa; nos toca como adultos. Nada más alejado de fomentarles actitudes anticipatorias a las exigencias de su edad.

Accesos: 2278 Comentarios: 0

Actualidad

(13/11/2019)
Condecora Felipe VI a Eusebio Leal con la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III
(13/11/2019)
Científicas cubanas participan en Sudáfrica en simposio sobre moringa
(13/11/2019)
Premios Caracol 2019 con un toque de perspectiva de género
(13/11/2019)
Llegan a 26 jornadas de protestas en Chile: Más de 80 mil se movilizaron hoy en Santiago

Otras secciones

Directora General: Iraida Campo Nodal
Editoras: Aurika Rubio García y Alina Carriera Martínez
Redacción: Galiano No. 264, entre Neptuno y Concordia. La Habana. CP 10200. Apartado Postal 2120. mujeres@enet.cu.