Revoluciona su lenguaje

Por: Marilys Suárez Moreno
Publicado: 11/10/2018

El proceso de adquisición del lenguaje no es igual en todos los niños. Por causas diversas algunos aprenden más rápidamente que otros. Se sabe que el conocimiento lingüístico de los bebés desde los primeros meses de vida es vital.

 El lenguaje interviene en procesos de cognición, memoria, atención y, por lo tanto, tener un buen desarrollo en este campo  implica tenerlo también en muchos otros. Los problemas en este terreno suelen limitar la capacidad de expresión de un niño niña  para relacionarse con los demás y limitan su autoestima. Todos poseemos una capacidad innata para aprender a hablar, pero el desarrollo y formación del lenguaje solo será posible si existe un entorno social que lo estimule.

Desde que está en el vientre materno hay que hablarle mucho, repetirle palabras iguales, cantarle las mismas canciones., hacerle una y otra vez los mismos arrumacos. Es primordial la repetición, ya que se aprende a hablar a base de oír lo mismo, de imitar los sonidos y hasta fijarse en los gestos.

 No basta con rodearlo de conversaciones, sino que además debemos ser capaces de relacionarnos con él en el día a día y animarle a que se comunique. A los dos años el niño o niña ya debe ser capaz de pronunciar frases simples, pero con sentido, como “Mamá, quiero leche”.

Durante los tres primeros años el bebe recibe muchos estímulos, es probable que pronuncie antes mas palabras, que tenga un vocabulario amplio e incluso que sea más inteligente. Mientras más palabras oyen, antes aprenden a hablar, porque la exposición diaria a estímulos verbales refuerza las conexiones cerebrales y potencian el desarrollo del lenguaje.

Un chico o chica de tres años ya utiliza correctamente frases de cuatro o cinco palabras y llega a entender (aunque no pronunciar) unos 800 vocablos mas. A esta edad le gusta hacer preguntas del tipo: ¿Dónde está? ¿Qué es? ¿Qué está haciendo?

A medida que crece, sus diálogos son mucho más sofisticados, aunque sigue cometiendo muchos errores de construcción porque no comprende todas las normas gramaticales. Por ejemplo, puede decir: “He puesto”.

Los investigadores señalan que cuantas más palabras oyen, antes aprenden a hablar, porque a exposición diaria a estímulos verbales refuerza las conexiones cerebrales que potencian el desarrollo del lenguaje. Sin embargo, solo la comunicación directa, y aquí no se incluye la televisión, ayuda a los pequeños a desarrollar su lar y relacionarse con un niño desde que nace puede determinar que tenga una capacidad de comunicación superior a la media.

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