Cuando no hay atardeceres apacibles

Por: Lisandra Fariñas
Publicado: 09/08/2018

                     Una alta dosis de paciencia, amor y comprensión, es esencial para mantener la calma en las personas aquejadas de demencia. Foto: Archivo Granma

El atardecer, ese momento en que la vorágine del día parece terminar para dar paso a la noche, es, para muchos, sinónimo de tranquilidad. Sin embargo –puntualiza a Granma, el Doctor en Ciencias Juan de J. Llibre Rodríguez, profesor e investigador titular del Grupo de Estudios del Alzheimer–, no siempre se vive de modo apacible.

Para el especialista, hay que partir de entender que las demencias y su causa más frecuente, la enfermedad de Alzheimer (un trastorno degenerativo del cerebro, que se desarrolla en un periodo de años), producen en las personas que las padecen diversos tipos de síntomas: de la esfera cognitiva, sicológicos y del comportamiento, así como síntomas funcionales o de afectación de las actividades de la vida diaria.

«Casi todas las personas con demencia presentarán uno o más síntomas del comportamiento y sicológicos en el transcurso de su enfermedad, entre estos: agitación, depresión, apatía, preguntas repetitivas, sicosis, agresividad, problemas del sueño, deambulación y comportamientos socialmente inapropiados. Estos producen elevado estrés en los familiares, incrementan los costos de la atención. Son, además, causas de mayor morbilidad, mortalidad, estancia hospitalaria e internación precoz en hogares de ancianos», sostuvo el entrevistado.

Justamente, un aspecto que produce preocupación y altera la dinámica familiar es el empeoramiento de la conducta de los enfermos durante la tarde o al anochecer, conocido también con los nombres de Síndrome vespertino, del ocaso o de la caída del sol, o comúnmente por su nombre anglosajón, de sundowning, el cual consiste en desorientación, reacciones catastróficas y comportamiento agresivo, que se presenta o exacerba en estas horas del día.

«La explicación es que con la falta de luz disminuye la capacidad de interpretar los estímulos (objetos o personas), los cuales no se pueden identificar fácilmente», refirió el doctor Llibre Rodríguez.

De acuerdo con el experto, el empeoramiento conductual puede continuar más avanzada la noche, haciendo más difícil para la persona con Alzheimer alcanzar el sueño o permanecer en la cama. Como resultado, los cuidadores sufren mayores niveles de estrés, no descansan y no pueden desempeñar adecuadamente su rol durante el día.

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DEL SÍNDROME DEL OCASO?

Las causas del síndrome vespertino no son bien conocidas. Una posibilidad es que los cambios que ocurren en el cerebro de personas con Alzheimer puedan afectar el reloj biológico de la misma, conduciendo a una alteración del ciclo vigilia-sueño, apuntó el entrevistado.

Ello, dijo, explicaría la agitación y otros trastornos de la conducta al anochecer.

Las posibles causas incluyen, además, el estrés ambiental, pues aunque el paciente con frecuencia no se percata de sus fallos, es sensible al cambio de ambiente. «El paciente no procesa en forma adecuada los estímulos, ni las demandas, ni ruidos del ambiente inmediato. Se siente mejor en un medio tranquilo, con pocas personas interactuando a su alrededor; necesita mantener una rutina simple y regular. Cualquier cambio o exigencia desencadena confusión y frustración, con aumento de la agitación. El enfermo tiene dificultad para comprender las situaciones y reconocer a las personas, esto puede volverlo más sensible, lo que junto a la pérdida del control de los impulsos, lo torna más agresivo», explicó.

Otras condiciones que pueden influir son las necesidades no satisfechas, como hambre o sed, depresión, dolor, monotonía, o permanecer acostado por largos periodos de tiempo, e insomnio, el cual puede acompañarse de irritabilidad diurna con agitación.

¿CÓMO TRATARLO?

Es muy importante buscar signos de sundowning al atardecer o durante el anochecer, refirió el entrevistado.

«Estos signos pueden incluir ansiedad, mayor confusión y comportamientos como  caminar de un lado a otro de la casa, vagabundeo o gritar. Trate, primeramente, de identificar la causa», insistió Llibre Rodríguez.

«Si la persona esta agitada, intente escucharla de forma calmada, pues ello puede ser la expresión de temores, preocupaciones o frustraciones. Transmita seguridad  y confianza a la persona con Alzheimer, asegúrele que todo está bien, y trate de desviar su atención de situaciones estresantes o eventos no agradables», precisó.

Usted puede además utilizar los siguientes recursos:

- Reducir ruidos innecesarios o el número de personas en la habitación.

- Intente distraer a la persona con un aperitivo, objeto, o su actividad favorita. Por ejemplo, ofrézcale una bebida, sugiérale una tarea como doblar o acomodar las toallas, invítelo a ver un programa de televisión (pero no noticias u otros programas que puedan entristecer o producir mayor ansiedad).

- Convierta la caída del atardecer en un momento de tranquilidad (este con frecuencia es el momento de mayor actividad en los hogares). Pueden ayudar a ese propósito la música suave, lecturas o salir a caminar. Usted puede pedir a un miembro de la familia o amigo cercano que intente hablar por teléfono con la persona en ese horario.

- Cierre las cortinas o ventanas para minimizar las sombras y la confusión que ellas producen. Encienda las luces para mantener iluminada la habitación.

¿CÓMO PREVENIRLO?

Si la persona con Alzheimer duerme o descansa en exceso, puede incrementar la inquietud al caer la tarde o al anochecer. Para evitar esta situación, ayude al enfermo con las siguientes actividades:

- Paseos fuera del hogar o al menos permanecer cerca de una luz o de una ventana.

- Realice actividad física o ejercicios de forma diaria.

- Permita breves descansos durante el día, pero no avanzada la tarde.

- Trate de que la persona duerma la noche.

Evitar situaciones que pueden empeorar el sundowning:

- No ingerir café, cola u otras bebidas con cafeína tarde en el día.

- No ingerir bebidas alcohólicas, estas pueden empeorar la confusión o ansiedad.

- No le planifique demasiadas actividades durante el día. Un programa muy intenso puede resultar agotador.

«Si a pesar de estas recomendaciones, el síndrome vespertino continúa siendo un problema, puede requerir ayuda médica. La misma puede identificar la causa, por ejemplo, dolor, trastorno del sueño, u otra enfermedad, o efecto colateral de la medicación», comentó el doctor.  

En ese sentido, mencionó que algunos medicamentos, entre estos el uso inadecuado de hipnóticos y ansiolíticos, agrava este problema, y pueden incrementar la posibilidad de vértigos, caídas y confusión, por lo que se recomiendan solo por breves periodos de tiempo.

Pero, sin duda, una alta dosis de paciencia, amor y comprensión, es esencial para mantener la calma, y que tanto cuidadores, como su ser querido, sobrelleven estos momentos, que pueden ser muy estresantes para ambos.

(Granma)

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