Un día en Santiago

Por: Rudens Tembrás Arcia
Publicado: 08/07/2018

                                       Foto: Roberto Morejón

Santiago de Cuba.- ANTES, hace ya 52 años, una delegación deportiva cubana pasó por esta ciudad de camino a unos Juegos Centroamericanos y del Caribe, los de San Juan, Puerto Rico, en 1966.

Arribó por carretera desde Camagüey, sin algarabía alguna, para abordar el buque Cerro Pelado rumbo a las costas de la llamada Isla del Encanto.

Se trataba de una idea del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, de una operación casi secreta para imponer la justicia y la razón sobre las mezquindades del gobierno de Estados Unidos, empeñado en impedir la presencia cubana en la cita regional.

Jornadas más tardes, la histórica delegación del Cerro Pelado mostró su valía en suelo boricua y lanzó la clarinada de lo que vendría a partir de 1970: décadas de liderazgo a la par del desarrollo de un deporte limpio y auténticamente cubano.

Fidel saludaría a aquellos hombres y mujeres en alta mar, pese a fuertes vientos y un oleaje de respeto, cuando la proa del barco enfilaba hacia la bahía indómita, hacia un atraque cargado esa vez de emoción y colorido.

«…Posiblemente a ninguna delegación nuestra patria tenga que agradecerle tanto como a esta, por la batalla que libró, por los triunfos que obtuvo en los momentos más difíciles, por la dignidad que ostentó en todo momento…», afirmaría Fidel rodeado por atletas y directivos.

Ahora, 52 años después, otra delegación deportiva cubana vuelve a Santiago de camino a unos Juegos Centroamericanos y del Caribe, los XXIII que tendrán lugar en Barranquilla, Colombia, del 19 de julio al 3 agosto. 

El contexto es marcadamente diferente, aunque el enemigo de entonces sigue enfrente haciendo de las suyas, con tácticas más sutiles y peligrosas, pero ya vencido en eso de negarnos el derecho a participar en las lides del músculo.

Esta vez, el viaje a Santiago ha ocurrido a toda voz, con titulares en la prensa, recibimientos, caravanas, pueblo en la calle, cámaras fotográficas y de televisión encendidas. No hay nada que ocultar.

Los jóvenes que competirán en Barranquilla para mantener la hegemonía conquistada desde Panamá 1970 han venido a Santa Ifigenia a rubricar su compromiso de victoria ante Fidel, justo frente al monolito que atesora sus restos mortales desde diciembre del año 2016.

Con ese acto, han extendido el gesto hacia los padres fundadores de la nación, dispuestos en perfecto paseo justo a la entrada del camposanto que acoge a tantos héroes y mártires de la patria.

Fidel, Martí, Céspedes y Mariana han visto desfilar a hombres y mujeres fuertes, ataviados de rojo, azul y blanco, bajo un tórrido sol, sudados. Llevaban flores en las manos para depositárselas junto a su fe en la Patria, junto a su apego a la causa.

Uno ofreció el saludo militar, otro colocó la mano sobre el corazón, aquel extendió el brazo como quien responde al amigo eterno. Ella se quedó inmóvil con los brazos a la espalda. Se trató de instantes muy emotivos, personalísimos, en que la mente viajó a los recuerdos para rescatar al héroe propio de tantas batallas.

Minutos antes, Lázaro Expósito Canto había colocado en las manos de Mijaín López la enseña nacional que se defenderá en suelo colombiano. Pocos advirtieron, quizás, que estaba teniendo lugar un suceso histórico. Nunca antes, una delegación antillana había sido abanderada fuera de La Habana.

Por suerte, o mejor, por merecimiento, ha ocurrido en Santiago, rebelde ayer, hospitalaria hoy, heroica siempre, como la calificara Fidel en memorable discurso.

«Ser dignos del liderazgo de Fidel y Raúl, inspirarnos en las tradiciones de lucha abonadas por la sangre de miles de compatriotas que dejaron sus vidas en ellas, y merecer el aplauso de los millones de hombres y mujeres que estarán pendientes de nuestros desempeños», ha sido el primero de los compromisos leídos por la judoca Idalys Ortiz.

Luego, Antonio Becali, titular del Inder, ha asegurado: «Desde esta ciudad heroica proclamamos que, como dijera Fidel, el honor vale más que la vida, y 65 años después de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, disfrutaremos al máximo el privilegio de hacer escuchar el Himno de Bayamo como tributo al atleta invicto que también guiará nuestras respuestas ante el menor intento de mancillar la gloria que nos hace invencibles como el pueblo».

Y si faltaba una frase, un gesto, un símbolo más, entonces llegó Raúl Torres con su guitarra. Se sentó bastante cerca de la llama eterna a los héroes y mártires de la Patria e hizo brotar esa melodía-himno en que se ha convertido Cabalgando con Fidel.

Dicen que en la Plaza en estos días/ se les ha visto cabalgar a Camilo y a Martí/ y delante de la caravana, lentamente sin jinete/ un caballo para ti…

Volvimos a La Habana. Por delante están Barranquilla, las medallas, el honor y el cumplimiento de un compromiso inigualable.

Fidel ya no está físicamente, pero su ejemplo sigue exigiéndonos, siempre, la victoria.  (JiT)

 

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