Relaciones de pareja: «Ella le lleva una pila de años»

Por: Alina M. Lotti
Publicado: 09/03/2018

“Nos conocimos aquí, en el trabajo; nos llevábamos bien, pero ambos sabíamos que existía algo más. Un día me invitó a merendar, luego salimos un par de veces hasta que vino el empate. Han pasado algunos meses, me siento súper feliz con él, es muy cariñoso, estoy enamorada”. Ella se llama Adriana y tiene 49 años. Él, Roberto, y hace solo unos días cumplió 27.

“Me regala flores, se preocupa por mí constantemente. Mi hijo de 14 años le ha tomado tremendo cariño y su madre ya vino a conocerme, ha aceptado nuestra relación”, confesó Adriana sin temor a alguna crítica.

Cuando le pregunté si alguna vez pensó tener una relación amorosa con un hombre más joven, explicó que no. “La he asumido con tremenda naturalidad, aunque es cierto que cuando andamos en la calle, tomados de la mano, la gente se nos queda mirando, como diciendo: `ella le lleva una pila de años`”. 

Por lo general, antes sumisas. Hoy con voces propias

La diferencia de edad en las parejas es un tema controversial. Casi siempre encuentra apoyo —o no es tan mal visto— cuando los hombres rebasan la edad de las mujeres.

La psicóloga colombiana Lina María Toro Velásquez recordaba en un artículo en internet que, durante muchísimos años, los matrimonios eran “arreglados” y el novio podía aventajar a su pareja en 15, 20 y hasta 30 años. Tema del cual el cine y la literatura han explotado sus historias.

Antiguamente, tales brechas en relación con la edad se aceptaban y aprobaban. La familia tenía la certeza de que la hija no solo se casaría, sino que tendría una casa, una dote y un hogar asegurado, sin importar otras circunstancias, el amor entre ellas.

Es cierto que “la mujer carecía de voz y voto, su sumisión no tenía precedentes y la resignación frente a la vida que le habían organizado era total”.

Poco a poco —como reconoce también la especialista— las mujeres fueron desatando esos “yugos” impuestos por determinados contextos. No obstante, la educación y calificación que ellas fueron alcanzando durante siglos les ha permitido disfrutar de cierta independencia, según la sociedad de que se trate. 

Hoy nada les es impuesto y las mujeres tienen voz, voto, voluntad, deseo, intención. Trabajo ha costado, pero se ha logrado, al menos en muchos países, aseguró Lina María.

Testimonios de amor

Dejando a un lado esos apuntes históricos, en la actualidad qué ocurre cuando en una relación de pareja la mujer sobrepasa, en ocasiones con creces, la edad de los hombres. Es decir, los límites de lo socialmente “admitido”. 

En estos casos, los prejuicios “nos aplastan y hasta nos hacemos eco de las mayores críticas”, señaló Yanet, quien, a pesar de que nunca se ha visto en una “encrucijada” de este tipo, sí conoce alguna que otra experiencia.

En cambio, Omara vive la situación en “carne propia”. Hace más de diez años, cuando ya ella rondaba los 40, conoció a un colega de trabajo, “bello”, por cierto —me aseguró—, que tenía veinte años menos.

“Aquello fue una locura, me enamoré como una chiquilla. Llevada por los celos hice cosas atrevidísimas. En una ocasión, él me dejó por una muchacha de su propia edad. Luego viró, me juró que jamás eso se repetiría, que ya no podía vivir sin mí. En ese tiempo sufrí lo que no te imaginas, pero volví con él. Hoy ya he tomado la relación con más calma. Vivimos juntos, pero incluso se lo niego a mi madre, quien no aprueba nuestra relación, y tampoco le augura un buen futuro”.

Por su parte, Denise, quien ya se aproxima a los 60 años, comentó: “Primero hay que pensar en los deseos propios, en lo que una siente por una persona que pudiera ser hasta un hijo. Hay que dejar a un lado las falsas creencias, los estereotipos, el camino siempre recorrido. Porque nosotras, las mujeres, incluso cuando se trata de sentimientos, siempre pensamos primero en los demás, y nos colocamos al final de la cola, por decirlo de alguna manera”.

Una opinión interesante la brindó Ulises, un joven universitario: “En lo personal, nunca me he tropezado con un caso de estos. Sin embargo, tengo dos amigos que han tenido relaciones con mujeres mayores; se han enamorado de ellas y luego no han sabido cómo salir de ese laberinto. El amor es algo grandioso, maravilloso, y cuando se siente algo así por una persona, pues merece la pena vivirlo y entonces la edad pasa a un segundo plano”.

En Psicología: ¿2 + 2 = 4?

Conscientes de que cuando se trata de relaciones humanas, también de parejas, cada quien tiene su propia historia, CubaSí buscó el acercamiento a un criterio profesional sobre el tema. Por ello consideramos de gran importancia las opiniones de la Doctora en Ciencias Psicológicas Laura Domínguez García, aunque ella especificó que se dedica más al estudio de la adolescencia y juventud.

La también profesora titular de la facultad de Psicología de la Universidad de La Habana consideró que las opiniones de muchas personas acerca de la diferencia de edad en una relación amorosa están muy asociadas a los estereotipos sociales respecto al género, pues en general se acepta más que un hombre supere en diez, quince o más años la edad de su pareja, que al revés.

“En este sentido, pienso que lo esencial para que se sostenga un vínculo de este tipo saludable —además de la atracción física, que es la base sobre la que se construye una relación amorosa— es que exista comunidad de intereses; no digo que estos sean idénticos, pero debe existir cierta comunión.

“Puede suceder que, como cada miembro de la pareja transita por una edad psicológica diferente y no solo cronológica, con el tiempo sea un tanto difícil sostener esos intereses comunes, aunque no es imposible porque hay quienes lo logran.

"Por otra parte, otro asunto es que el reloj biológico de ambos sexos es diferente. Un hombre puede tener hijos en un lapso de tiempo mucho mayor que una mujer; entonces, si la pareja se constituye cuando ya la mujer no puede, él, si no tiene hijos con otra, tendría que renunciar a tal realidad, y eso también es posible”.

La profesora agregó que cada ser humano es único, diferente; que la personalidad humana es irrepetible y por eso es difícil establecer reglas o regularidades absolutas. “Por lo antes dicho, y como consecuencia de ello, cada pareja establece un vínculo particular y, por tanto, lo que en una puede funcionar, no necesariamente es válido para otra.

“Incluso, cuando cambiamos de pareja, lo que construimos con la nueva persona no es semejante necesariamente a lo que teníamos establecido con quien le precedió. Como siempre digo, en las cuestiones del desarrollo humano —en particular del psicológico— no siempre, o quizás casi nunca, dos más dos es igual a cuatro”.

Tomado de Cubasí

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