La moda de parecer occidentales

Por: Darcy Borrero Batista, Iramsy Peraza, Gabriela Ávila Gómez y Dayron Rodríguez Rosales
Publicado: 09/03/2018

¿Es acaso un cabello lacio más bello que uno rizado? ¿Una piel blanca más bella que una negra? ¿Unos ojos redondos más expresivos que otros rasgados?

Los rasgos fenotípicos que representamos están debidamente explicados por la evolución. Nadie tiene una piel blanca o negra; un cabello rizado o lacio porque sí, sino porque, en los contextos en que evolucionaron, esos rasgos eran los más adecuados para garantizar la adaptación y la supervivencia.

No obstante, a lo largo de la historia se ha construido un canon de belleza –y de poder– occidental que pondera como su centro lo blanco (asociado a un grupo de rasgos y cualidades), el cual ha sobrevivido pese a los procesos emancipatorios de las últimas décadas.

El trauma poscolonial, contrario a lo que debería hacer, refuerza el conveniente mito de superioridad blanca, en un entorno global donde ese color de piel ha sido impuesto como símbolo de poderío y de éxito.

De ahí que muchos que no entran en el canon producido y reproducido por los grandes medios de comunicación, con alcance global, buscan encajar y para ello se someten a complicadas transformaciones del cuerpo, incluso con daños a su salud.

Desde el uso de sustancias químicas peligrosas hasta intervenciones quirúrgicas, los tratamientos ponen en peligro las vidas de millones de personas a las que se les ha vendido un sueño prefabricado.

Carece de sentido fustigar a quienes hacen esta clase de transformaciones en su cuerpo porque, a fin de cuentas, ellos solo reproducen lo que les han enseñado toda la vida.

Si bien es una decisión personal, está motivada por concepciones sicosociales y creencias que nacieron antes y morirán después que ellos. Como murió Michael Jackson, a los 50 años, y han muerto muchos tras su sombra.

¿POR QUÉ EL CONTINENTE NEGRO ES CADA VEZ MÁS BLANCO?

Paradójicamente, el blanqueamiento de piel más famoso en el globo ocurrió fuera de los límites físicos de África. Michael Jackson, aunque era afroamericano, estaba mucho más cerca del mainstream que pondera el canon occidental. De todos modos, su influencia ha sido capaz de saltar sobre un océano enorme y encallar en el llamado continente negro.

Justo allá vivía Alfa, una muchacha de piel muy oscura que ahora es un número en una lista de cadáveres.  Alfa comenzó a blanquear su piel con químicos. Tiempo después del uso de blanqueadores, la marfileña quedó embarazada y, cuando llegó la hora de parir, por cesárea, los médicos descubrieron que su piel era demasiado fina y los puntos en el vientre se soltaban. Al no lograr coser la herida, Alfa cerró los ojos por última vez.

Alfa ni siquiera era su nombre, pero podemos decir que Alfa existe más de lo que imaginamos. Alfa existe cada vez que un africano unta sobre su piel una crema blanqueadora.

Los blanqueadores de piel, cada día más frecuentes en el llamado continente negro, provocan una drástica disminución del grosor de la piel. Pero eso no lo saben las mayorías que la historia colonial ha colocado en la parte más débil de la cuerda.

«Siglos de colonialismo europeo en el continente africano y de deshumanización a través de la esclavitud en países de las Américas –dice a Granma el periodista angoleño Benedito Silva– dejaron huellas profundas en africanos y negros de la diáspora.

«El colonialismo invisible, practicado por los medios de comunicación eurocéntricos, refuerza antiguas ideologías racistas, teniendo como consecuencia la autonegación y la automutilación a través de procesos de blanqueamiento de la piel. El uso de cremas de blanqueamiento es hoy un problema muy serio en diversos países africanos y de las Américas. Se estima que más del 60 % de las senegalesas utilizan productos para blanquear la piel, en Togo las cifras llegan al 58 %, en Mali al 25 % y en Jamaica a más del 40 %», valora.

La Organización Mundial de la Salud reportó que en Nigeria es donde se usan más estos productos: 77 % de las mujeres nigerianas los usan con regularidad. Le siguen Togo, Sudáfrica con 35 % y Mali. Otra investigación, de la sudafricana Universidad de Ciudad del Cabo, indica que una de cada tres mujeres en ese país se blanquea la piel.

No obstante, Silva también llama la atención sobre un punto: este problema también afecta a los hombres, aunque sea más discreto su uso entre ellos.

De acuerdo con especialistas, estas cremas, que se aplican como cualquier otro producto para el cuidado de la piel, en todo el cuerpo, contienen hidroquinona. Se trata de un compuesto natural que disminuye la actividad de la tirosina en el 90 % y tiene efectos citotóxicos sobre los melanocitos.

Esto quiere decir que, si bien estas cremas son eficaces en la aclaración de la piel, pueden causar fácilmente efectos secundarios como irritación de la piel, dermatitis de contacto, citotoxicidad, hipomelanosis permanente o amelanosis, y ocronosis, un oscurecimiento de la zona tratada.

El doctor Kaloga Mamadou, titular del Departamento de Dermatología del Hospital de Treichville, en Abiyán, Costa de Marfil, confirma que existen dos tipos de complicaciones: las que se observan en la piel y las relacionadas con la propagación del producto en la sangre.

Mientras las complicaciones en la piel son infecciones bacterianas y virales, fúngicas, e infecciones parasitarias; las asociadas al paso del producto en la sangre pueden conducir a la diabetes, la hipertensión, la insuficiencia renal y también a tumores, destaca el médico.

CAMBIARLE LA CARA A ASIA

La difusión del canon de belleza occidental también ha llegado a Asia. Ya sea a través de la publicidad, la moda, la televisión u otras vías, las cirugías plásticas para aspirar a ese ideal de perfección son más populares cada día.

En China existe una expresión que sirve para describir el aspecto físico de los occidentales: o «gao bi shen mu», que se traduce literalmente como «alta nariz y ojos profundos». De ahí que las operaciones para ampliar los ojos o elevar el puente de la nariz son de las más solicitadas en el gigante asiático y el resto de ese continente.

La nariz y los ojos occidentales se han convertido en una obsesión en Asia. Foto: Asianews

En la década de los 90 en Beijing, la capital de China, no había ni una sola clínica de cirugía privada. Hoy hay más de 300, según un informe de la Asociación de Cirugía Plástica y Estética de China, citado por la bbc. En todo el país hay unas 10 000 clínicas de cirugía plástica y este número aumenta un 30 % cada año.

Una investigación de la Asociación Internacional de Cirugía Plástica Estética (Isaps, por sus siglas en inglés), concluyó que China es el tercer mercado de cirugía plástica a nivel global, después de Estados Unidos y Brasil. Pero el crecimiento de ese tipo de medicina no se circunscribe solo a la segunda potencia mundial.

Corea del Sur, por ejemplo, es el país con mayor número de operaciones estéticas per cápita del mundo, según un informe de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica. Todos buscan lo mismo: cara puntiaguda, piel clara, nariz larga y párpados con doble pliegue, a la occidental, refiere el documento que agrega que Japón, Tailandia o Taiwán, por citar algunos, son también caldo de cultivo de este fenómeno.

Cada vez son más los asiáticos de todas las edades y sexos que se someten al bisturí en busca del ideal de belleza occidental. La cirugía de «doble párpado», con el objetivo de obtener ojos con una forma más redondeada, la operación para alargar el puente de la nariz y la reestructuración de la mandíbula para hacerla más estrecha y alargada, son los procedimientos médicos estéticos que se realizan en Asia para imitar la «belleza caucásica» impuesta por las industrias culturales.

Expertos señalan que, aunque la mayoría de estas operaciones se pueden realizar por razones médicas en personas que tienen problemas, la práctica demuestra hasta el día de hoy que el fin es principalmente estético.

Al respecto, un reporte de la Televisión Central China (cctv) que abordó el tema, determinó que «este tipo de operaciones solían ser populares entre actores, bailarines y otros artistas, pero, actualmente, se trata de estudiantes que quieren cirugía estética como regalo de graduación o de gente joven que busca más éxito en lo personal y en lo laboral».

Otra característica del modelo idealizado de belleza en sectores del Asia Oriental es la extrema delgadez y la piel extremadamente blanca y sin ninguna imperfección, al estilo de una muñeca de porcelana. Una práctica que no se limita a las mujeres, sino que también es una tendencia seguida por los hombres.

EL COSTO DE SER BAJITO, INCLUSO EN EUROPA

Ni siquiera los europeos, donde surge ese canon de belleza impuesto por occidente, se libran en muchos casos de las presiones sociales para «estar a la altura».

En ocasiones, el tamaño de una persona puede otorgarle ciertos beneficios a la hora de conectar con el resto, e incluso para obtener un empleo.

En varios países europeos, entre ellos Rusia, se practica el alargamiento de piernas o elongación ósea.

Esta operación, que antes estaba reservada para los infantes con problemas de enanismo o que tenían una pierna más larga que la otra, se extiende hoy día a mujeres y hombres de baja estatura que quieren ganar algunos centímetros.

No obstante, esta cirugía, según expertos, resulta muy compleja además de dolorosa para el paciente, quien necesita tener una mente sana y fuerte para soportar el dolor y estar decidido a realizar con mucha disciplina la rehabilitación.

Uno de los polos más conocidos para llevar a cabo esos procedimientos es el Centro Ilizarov de Traumatología Restaurativa y Ortopedia en Kurgan, Rusia. En la mayoría de los casos se trata de personas con padecimientos médicos, pero en los últimos años han crecido las solicitudes por temas puramente estéticos.

De acuerdo con los especialistas, las principales motivaciones son sicológicas, por la imagen que tienen las personas sobre sí mismas, pero también influye la percepción de que las personas más altas gozan de mayor éxito en los sectores empresariales y la vida social.

El promedio de aumento de estatura es de 7,5 centímetros y el costo supera los 40 000 dólares.

 CHICAS DE NOVELA

En América Latina tampoco hay escapatoria a las presiones mediáticas.

Existe un patrón de altura, color de piel y figura que muchas veces riñe con la contextura y el fenotipo de los pueblos originarios de la región.

Uno de los mecanismos de reproducción de estereotipos más comunes son las telenovelas.

De acuerdo con la investigadora mexicana Ana María Herrera, «lamentablemente en la nación, como en otros lugares, permea un discurso sexista, racista y clasista que se ve de forma aumentada en las narrativas y códigos visuales con que se representa a la mujer del país».

Para muchos la televisión mexicana no es más que una «caja de estereotipos», y no se refiere solamente al rol de la mujer en las novelas, donde aparecen como humildes, sumisas, enamoradas de un hombre de clase alta, y que de un día a otro dejan de ser todo eso para convertirse en la patrona.

Los estereotipos van más allá de eso, al mostrar siempre en el personaje de protagonista a una mujer blanca, alta, de pelo claro, en fin, una típica fémina europea. Vale destacar que en muchos casos estas actrices nacieron en un país del Viejo Continente, por eso tienen esos rasgos físicos.

Mientras, aquellas personas que se distinguen por su piel morena y  ser «chaparritos», quedan para aquellos roles de amas de casa, criados, en contadas ocasiones llegan a ocupar el rol principal.

De acuerdo con Emiko Saldívar, profesora del departamento de Antropología de la Universidad de California en Santa Bárbara, aunque en México no hay razas puras, hay características que se prefieren sobre otras como la piel clara por sobre la oscura.

Este fenómeno no es exclusivo de la nación azteca y se puede encontrar en prácticamente todos los países de América Latina y el Caribe.

Las telenovelas latinoamericanas reproducen un canon alejado de los fenotipos de los pueblos originarios. Foto: Univisión

El asunto va más allá también de la televisión y se extiende a revistas de entretenimiento y a otros países latinoamericanos, donde casi no se muestran personas de piel morena.

No es de extrañar entonces que la región sea uno de los centros mundiales de cirugías estéticas.

Colombia sobresale por ser uno de los países donde se realiza un mayor número de procedimientos médicos y no quirúrgicos con propósitos estéticos.

La peor colonización –aseguran los teóricos– es la de las mentes. Romper las cadenas del pensamiento no resulta nada fácil cuando miras a un cartel publicitario, una película, o cualquier poster y aparecen representados, únicamente, los patrones de belleza occidentales.

¿No hay acaso belleza negra, belleza asiática, belleza latina más allá de concursos superficiales? Arriesgar la vida por tan poco como una piel más clara, una nariz perfilada, unos ojos redondos, un cabello liso y rubio, algunos centímetros más de estatura, un cuerpo de Barbie… ¿vale la pena?

Tomado de Granma

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