Nuestra Isabelita

Por: Marilys Suárez Moreno
Publicado: 07/03/2018

Apenas 56  años duró la existencia de la escritora, profesora y periodista Isabel Moya Richard. Con orgullo decía siempre que había nacido con la Revolución en su año más convulso, quizás, el de la campaña de Alfabetización, las nacionalizaciones, la epopeya de Playa Girón, y la constitución de la Federación de Mujeres Cubanas y su revista insigne MUJERES, que lideró por varios años. ¡Un año tremendo, en verdad!

La recuerdo cuando menuda y vivaracha entró en nuestra redacción, recién graduada de la Universidad de La Habana con Título de Oro. Pensaba en otros destinos periodísticos, pero terminó enamorándose y dejando su huella creadora en Mujeres y su hacer de vínculo permanente a la gran masa femenina cubana en sus sueños y realizaciones.

Ocupó, pues, su puesto en el equipo de redacción de la Revista, como hacía con toda tarea que emprendía: Entregando su corazón. Comenzó como ayudante de la titular de la sección de  Correspondencia, atendida entonces por la periodista Daisy Matín, ya fallecida y de quien reconocía lo mucho que la ayudó en sus primeros aprendizajes. Después, le dieron también las páginas dedicadas a los niños, vistiendo de juegos y fantasía, adivinanzas y cuentos La Oruga Roja de su título. La niña que nunca la abandonó desplegó imaginación y creatividad en cada entrega de esa sección al universo infantil.

 No le fueron ajenos los artículos de fondo, la entrevista, la crónica y los reportajes periodísticos, así como el Editorial. Cada uno de ellos escritos por su pluma irreverente, eran como pequeñas obras maestras en ese arte tan difícil y poco considerado hoy día en el llamado acápite de géneros periodísticos. Como era de esperarse, asumió con igual compromiso e identidad el cargo de Directora de la revista Mujeres, devenida Editorial de la Mujer.

Temeraria  y audaz, a Isa, como le decíamos indistintamente, había que reverenciarla, tanto por su talento como por esa facilidad que tenía para emprender grandes proyectos y allanar caminos no siempre expeditos. No le faltaban las motivaciones, sustentadas siempre por su incondicionalidad a la Revolución y su capacidad para emprender las cosas más simples y complejas de la vida.

Veraz y sencilla en su nobleza, tuvo lengua afilada cuando se requería y mucha ternura y comprensión a la hora de evaluar las más disímiles situaciones personales o del colectivo que dirigía. Era de las que predicaban con el ejemplo. Lo mismo si se trataba de hacer la Guardia Obrera que dirigir a su equipo en determinadas responsabilidades. Para ella era prioridad compartir y sentir como propios los problemas de su personal, como lo era romper estereotipos. Su prestigio como profesora e investigadora en asuntos de género y equidad, extendido a los medios de comunicación, le reportaron grandes satisfacciones profesionales y personales, no exentas de su distintiva modestia.

Vida prodiga la suya. Amó, tuvo en Gaby la hija ansiada y hasta escribió libros. En uno de ellos, El sexo de los ángeles, una aproximación a los nexos entre la Teoría de Género y la Teoría de la Comunicación, exponía con acierto sus consideraciones sobre la imagen de la mujer en los medios en Cuba.

Y porque en Isa habitaban muchas mujeres, según ella misma decía, fue ejemplo  de periodista y de federada. Su historia de vida, intensa y cautivante, pasó por su capacidad de estudios y renovación. Doctora en Ciencias de la Comunicación Social, directora de la Editorial de la Mujer, presidenta de la Cátedra de Género Mirta Aguirre del Instituto Internacional de Periodismo Jose Martí, conferencista, profesora y asesora en numerosos organismos y entidades de Cuba y el mundo... Un currículo que fue avalado con la entrega el pasado año del Premio Nacional de Periodismo Jose Martí por la obra de la vida y otras muchas distinciones merecidas. Dicho Premio  la colmó de felicidad a ella y su familia, pero también a sus compañeras y compañeros de labor, que lo sentimos como propio,

Creo que aún no he dicho cuanto amábamos a esta mujer  de inmensa personalidad y juicios certeros. Una pequeña gran mujer crecida ante las adversidades y los avatares de su discapacidad. Nunca se sintió postergada por sus limitaciones físicas; más bien se impelía a hacer más y más. Moverse en una silla de ruedas no le quitó destreza a sus actos, porque  ella estaba uncida por el talento y la sabiduría; los desperjuicios y la franqueza.

Un día supimos por ella misma que sufría cáncer. Convocó a su gente a la oficina y como el que anuncia que se va de vacaciones, nos espetó la noticia. Y aunque jamás hizo mutis alguno, si debía de tomar algunas providencias en aras de mejorar su salud. De inmediato,  nos habló de nuevos retos y proyectos para la Editorial y de cuánto debíamos de estar unidas y unidos para hacer de nuestras revistas y libros los más buscados y leídos por sus lectoras y lectores. Una revista, ajustada a estos tiempos y capaz de establecer espacios de reflexión sobre los problemas que viven las mujeres y sus familias en nuestros  días.

Jamás nos dejó entrever dolor o tristeza. Toda ella era energía, sensibilidad, alegría y ganas de trabajar. Incansable, presta a cualquier llamado que se le hiciera, ya fuera de la Federación, la UPEC o la Universidad, la profe Isa jamás decía que no. Valiente e inmensa ante la enfermedad que la atacó, solo pensaba en los muchos proyectos que la aguardaban y en poder recuperarse para acometerlos. La hacia feliz contar con una familia entregada a ella por entero. Mimada por Isabel, su madre amantísima, por Juan Carlos, su admirable esposo y Baby, su hermano, su mayor realización y orgullo era  Gaby, la hija de sus sueños.

Saint-Exupéry decía que el amor y la ternura siempre habitaran en el ser humanos y le exigía a estos que se libraran de sus debilidades y fueran en pos de su destino verdadero: la grandeza. Y al igual que el autor de El Principito convirtió en trascendente cada obra suya, para Isa, el periodismo, la investigación y el empoderamiento de la mujer, eran  el pan diario y el cielo, eterno motivo de inspiración

¡Qué clase de mujer esta Isa nuestra que nos deja físicamente!

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