Publicación semanal de las cubanas
En esta edición: Del 12 al 18 de octubre de 2017
Revista mujeres
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Los hábitos de eliminación

Por: Marilys Suárez Moreno
Publicado: 12/10/2017

Las funciones de micción y defecación, son prácticas naturales. No existe razón biológica alguna para postergar las mismas a momentos y lugares adecuados. Son razones de índole cultural, social de higiene, salud y privacidad, las que obligan al ser humano a aprender a regular dichas funciones.

La educación de esos controles es un proceso largo y laborioso. No puede ser producto del azar ni debe producirse espontáneamente. Es necesario además, comprender que los hábitos higiénicos y de salud forma un conjunto. El pequeño/a no va a aprender a retener y evacuar en el momento y lugar adecuado la orina, si no ha aprendido simultáneamente a hacerlo con las heces fecales.

A muchos padres y madres les resulta difícil enseñar al niño o niña a usar el orinalito desde los primeros meses, pero tratan de hacerle el hábito. Otros, en cambio, retardan excesivamente la aplicación de estas primeras normas educativas, encontrándose después en graves dificultades para que el o la infante comprenda la necesidad de no seguir mojando o manchando la ropa.

La edad más aconsejable para el inicio de esta parte de la educación higiénica es hacia el momento de cumplir el año. Comenzar antes, apenas el bebé empieza a sentarse, es una tarea inútil, porque el pequeñín no es capaz todavía de controlar los esfínteres y, sobre todo, no puede comprender aquello que le pedimos.

Hacía el fin del primer año es, pues, el momento mejor, y es necesario tratar de obtener enseguida la colaboración infantil, tratándolo con dulzura, sentándolo en la sillita más o menos a la misma hora que habitualmente hace sus necesidades, pero sin obligarlo a estar demasiado tiempo inmóvil. De forma tal, que pueda asociar la satisfacción que experimental al liberarse de sus ropas, relajar el esfínter y evacuar, en el lugar seleccionado por papá o mamá.

Es muy posible que las primeras veces no se obtenga nada positivo; no importa, con mucha constancia se deben continuar estas sesiones programadas, sin perder la paciencia, sin gritarles si apenas se levanta se hace caca afuera. El control intestinal es una cosa que el niño o niña se debe imponer y no es fácil para el menor. Incluso, si en un cierto momento se opone a estos primeros intentos higiénicos educativos, puede ser útil suspenderlos por algún tiempo y volver a reanudarlos luego sin perder la calma.

Observando estos detalles se puede encauzar desde muy temprano los hábitos de  eliminación en el bebe.

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