Juventud Técnica en tiempos de COVID-19

Por: Lissy Villar Muñoz
Publicado: 10/05/2020

Claudia Alemañy Castilla es periodista de Juventud Técnica, una publicación cubana especializada en temas de ciencia y tecnologías. Claro, ella, como muchas personas entienden la ciencia y la técnica desde resignificar también el conocimiento científico para hacerlo llegar a la gente y que este pueda ser utilizado para transformar el mundo. Te dejamos esta entrevista para conocer el trabajo de Juventud Técnica en tiempos donde la COVID-19 está poniendo en jaque al universo.  

¿Cómo está aprovechando Juventud Técnica la cobertura en tiempos de COVID-19?

Juventud Técnica aborda, exclusivamente y en profundidad, temas relacionados con la ciencia, la tecnología y el medio ambiente. Nuestra razón de ser es el periodismo especializado que, desde la investigación, expone fenómenos, realidades, dilemas y contradicciones dentro de las maneras de hacer y gestionar el conocimiento en Cuba y el mundo.

Al mismo tiempo, llevamos un tiempo trabajando para que nuestra publicación sea una propuesta multiplataforma. Es decir, que trascienda del plano impreso al digital, y en este nuevo escenario, poder presentar los contenidos de maneras diversas. Aquí entrarían la Píldora JT, nuestro noticiero web, infografías y otros productos especializados para redes sociales, que hemos realizado en los últimos dos años.  Además, desde finales del 2019, pusimos en marcha el proyecto #VerificaJT, encaminado a identificar y combatir las noticias falsas o fake news, relacionadas con el perfil de la publicación.

Píldora JT es un noticiero web, concebido para nuestros canales en Yotube, Facebook y Picta. Se seleccionan un máximo de tres temas que se hayan publicado en la web en la semana y se hace un pequeño resumen informativo con la intención de promover, desde el audiovisual, las temáticas de nuestro perfil editorial. Hemos corrido con la suerte de que este noticiero web ha resultado de interés para el Canal Caribe y el Sistema Informativo, y han decidido transmitirlos por la televisión nacional: los viernes en la mañana en Buenos Días y los sábados por la tarde en En tiempo real.

Por otro lado, Verifica JT es un servicio de combate contra las fake news. A través de la etiqueta #VerificaJT nuestros usuarios pueden hacernos llegar sus inquietudes sobre un determinado tema que les parezca dudoso. Hemos tenido ejemplos muy satisfactorios: ayudamos a desmentir una cadena de WhatsApp sobre los productos alimenticios de la marca Arcor y otras experiencias similares.

Sin estos elementos – el constante ejercicio del periodismo científico y el ajuste a las maneras de comunicar que exigen las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC)– Juventud Técnica no hubiera estado preparada para hacer la cobertura que ha garantizado a su público sobre la actual pandemia.

El vínculo con las fuentes especializadas, ofrece a los usuarios de nuestras redes sociales las noticias en tiempo real y a la vez con análisis, un boletín diario, así como la creación inmediata de productos gráficos (infografías) que respalden el contenido; estas son algunas de las estrategias que hemos seguido durante la Covid-19. Y hemos tenido resultados. Aunque es una pena que sea por un motivo tan trágico como esta enfermedad, nuestros seguidores se han incrementado considerablemente y he de confesar que, por lo visto, muchas más personas ya esperan por nuestros textos.

El boletín ha sido una ardua labor. ¿Quiénes decidieron hacer este boletín, cuántas personas trabajan en él, cómo es la rutina productiva?

 El boletín de Juventud Técnica sobre la COVID-19 fue una idea del jefe de Redacción, Ernesto Guerra. Desde hacía algún tiempo, él insistía en que debíamos crear newsletter para enviar el resumen de las publicaciones semanales de la revista a los lectores/usuarios interesados en nuestros contenidos.

El newsletter es un servicio de información vía correo electrónico. Es un boletín digital que nos permite brindar información sintética a aquellos usuarios que si bien tienen problemas para acceder a las redes sociales, disponen de un correo electrónico y desean permanecer informados.

En medio del contexto epidemiológico se determinó que era el momento de poner esta práctica en marcha, pero con información específica sobre el nuevo coronavirus y con énfasis en su evolución en Cuba. La idea era poder llegar a aquellas personas que siempre cuentan con acceso a Internet, pero tuvieran quizás la facilidad de consultar sus correos electrónicos.  

No te voy a mentir, los primeros fueron caóticos. Pero estábamos en medio de un ejercicio de aprendizaje y creo que la naturalidad con que asumimos los errores, y pedimos hasta disculpas a los seguidores, nos ganó la confianza de muchos de ellos. Hoy los suscriptores nos escriben, hacen preguntas más específicas, solicitan que repasemos informaciones dadas con anterioridad y hasta nos desean buena salud y que ninguno tengamos que enfrentarnos al SARS-CoV-2.

El boletín (http://bit.ly/jtboletin) se hace prácticamente a seis manos, gracias a algunas condiciones elementales de teletrabajo aunque no son las ideales. Una buena parte de las veces lo escribo yo y, si me encuentro muy complicada en otras funciones de la revista, lo preparan Ernesto Guerra o nuestra directora, Iramis Alonso. Tratamos de estar pendientes por si alguien propone un enfoque novedoso o si se tiene algún dato de interés de última hora.

Personalmente, ha sido un ejercicio enriquecedor que me ha obligado no solo a una mayor síntesis, sino a repensar mis percepciones de la inmediatez y de la fidelización de quien nos lee.

¿Cuáles son los principales mensajes o líneas temáticas que Juventud Técnica se propone compartir en esta situación epidemiológica?

Como te decía el periodismo especializado es nuestra principal propuesta de cara a la COVID-19. Más allá de los contenidos informativos nos enfrascamos en buscar aristas y problemáticas científicas relacionadas con el virus. Un ejemplo sencillo: muchas veces se habla de las similitudes entre el SARS-CoV-2 y la llamada Gripe Española (1918) que azotó el mundo en la década de los años veinte del siglo pasado. Pues uno de nuestros periodistas se encargó de analizar si eran tales esas semejanzas y, como agregado, también reflexionó sobre qué podemos aprender actualmente sobre esa otra terrible pandemia.

Al mismo tiempo, Juventud Técnica, en alianza con la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana y el proyecto Postdata.club, lanzó el proyecto Covid19CubaData. Se trata de un tablero de datos online que ofrece, en tiempo real y a través de gráficos interactivos, la información que pone pública el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) sobre cada uno de las personas confirmadas. A partir de esta herramienta se ha desarrollado una aplicación para móviles y un bot en la red social Telegram (@covid19cubadata_bot).

Esta ha sido toda una nueva experiencia para nosotros, y personalmente para mí. Requiere de mucha concentración y cuidado a la hora de manejar los datos. No solo por lo delicados que son en sí mismos, sino porque debemos respeto a los usuarios y seguidores que confían en el servicio que les estamos ofreciendo. Además, de la oportunidad de trabajar en un equipo tan diverso.

Otras de nuestras áreas de trabajo en medio de esta contingencia sanitaria sigue siendo el combate a las fake news. El nuevo coronavirus ha generado una Infodemia   -término ya ampliamente utilizado gracias a la iniciativa de la Organización Mundial de la Salud. Todos los días se publican informaciones falsas, o cuando menos mal verificadas, sobre esta temática y el rol de la prensa especializada, en mi opinión, es reducir el impacto que estos contenidos puedan tener sobre las personas. Uno de nuestros roles principales debe ser preparar a la ciudadanía contra los bulos y más en cuestiones tan delicadas como la salud humana.

¿Cuáles son los desafíos que han identificado el equipo de Juventud Técnica y tú cómo parte de ese equipo en la cobertura mediática sobre la COVID-19?

El principal reto que ha enfrentado Juventud Técnica, y personalmente considero que es el que aqueja a toda la prensa cubana y en parte también a nuestra población, son los niveles tan desiguales que persisten en cuanto a informatización de la sociedad.

Más allá del acceso o no a Internet, la alfabetización de cara a la era digital sigue siendo un lastre para el ejercicio periodístico. Unas veces nos encontramos con que son las fuentes las que no entienden las nuevas dinámicas, pero también hay una buena parte del gremio que no está preparado para el nuevo contexto.  Eso, aunque cueste admitirlo, entorpece y hasta erosiona el trabajo.

Un punto en particular, es que siento preocupación por la manera tan generalista con que se ha trabajado la COVID-19 desde la prensa y hasta por parte de los departamentos de comunicación de las instituciones nacionales. No digo que en medio de la pandemia todos no podamos hablar a la vez del nuevo coronavirus. Se debe dar seguimiento al tema, pero bajo nuestros respectivos sellos, ajustándonos a los perfiles editoriales individuales.

Y para no quedarnos en medias tintas, considero una práctica muy incorrecta esa que he visto de tomar una infografía y publicarla como propia, o retocar algunos elementos para que parezca distinta y hasta recortar el logo del medio que la produjo para no dar el adecuado crédito.

Cuando pase esta pandemia y por ende la cobertura mediática referida específicamente a la COVID-19, cómo seguirán estableciendo la relación con el público al que la revista se dedica, ya con un antecedente de cobertura importante y con crecimiento del público meta.

Esa es una pregunta muy interesante y compleja que nos hacemos prácticamente todos los días en la revista. ¿Qué va a pasar después de la pandemia? ¿Se quedarán los seguidores ganados hasta ahora o se irán en masa? La revista ya contaba con un público numeroso antes de esta contingencia. Por ejemplo, nuestra tirada es de 20 mil ejemplares impresos cada dos meses y suele agotarse muy rápido. Bueno, cuando nos imprimen, pero esa es otra historia.

También teníamos una amplia cifra de seguidores en redes sociales. Es cierto que ahora hemos ganado más y son en su mayoría personas que están interesadas en información de calidad sobre el tema específicos de la COVID-19. Pero el hecho de que muchos estén ahí a las 11 esperando el resumen que hacemos del reporte del MINSAP ha llevado a muchos que no nos conocían, o solo se acordaban de nuestra revista impresa, a mapear un poco más nuestro trabajo. A la valoración individual de cada uno de ellos quedará si nuestra obra, nuestro sello y perfil son de su interés cuando haya pasado esta pandemia.

Por otro lado, y esto te lo digo un poco más en tono jocoso, este año Juventud Técnica cumple 55 años. Quizás muchos de los nuevos seguidores quieran quedarse para celebrar con el equipo.

¿Cuáles son los principales temas que quisieras que se abordara en la revista, sobre cuáles quisieras escribir en profundidad?

Me pasa una cosa muy curiosa con Juventud Técnica y es que, muchas veces, traigo un tema que digo: “Ahora sí, de esto no hemos hablado y voy a poder hacer un super reportaje”. Y la mayor parte del tiempo resulta que al menos una arista de ese tema ya ha sido abordada con anterioridad en nuestras páginas.

Somos una publicación con mucha historia, en primer lugar, enfocada durante varias décadas a la divulgación de la ciencia y en los últimos 13 años, con la dirección de Iramis Alonso, se ha reforzado mucho la investigación y el periodismo especializado. Pero en efecto, hay muchos tópicos que abordar para el futuro.

Queda seguir haciendo más análisis sobre cuáles son los retos, facilidades y problemáticas que puedan aparecer a partir de las nuevas políticas de ciencia, tecnología e innovación implementadas en el país. Debemos hablar más y profundizar en las causas de la reducción de ingresos en las carreras de ciencias básicas y en las pedagógicas relacionadas con estas mismas ciencias básicas. También es imprescindible que continuemos con nuestra línea editorial que cuestiona la implementación de las prácticas pseudocientíficas. En fin, mucho trabajo por delante.

Y yo, personalmente, quiero escribir de cualquier tema siempre que contribuya a reforzar la cultura científica de las personas.

Estar en Juventud Técnica requiere una especialización periodística extra porque son temas de los que no se hablan cotidianamente en la prensa y a los que no hemos tenido un acceso constante en el plan de estudio. ¿Por qué escogiste este medio para tu realización profesional? ¿Cómo te gusta tratar los temas para que a la gente le lleguen los mensajes?

La ciencia siempre me ha parecido cercana y necesaria. Recuerdo que uno de mis primeros reportajes en los años universitarios fue sobre las potencialidades y desventajas de usar cápsulas de cobalto en lugar de las de iridio para tratamientos de radio y braquiterapia oncológicos.

Después tuve la oportunidad de cursar la asignatura Periodismo Científico que impartía en la Facultad de Comunicación la propia directora de Juventud Técnica. Y en un momento dado, hubo una plaza disponible en la revista y yo supe de inmediato que quería obtenerla. Y aquí estoy, casi cinco años después y sin arrepentirme ni un solo día.

Con la revista he entrevistado a un premio Nobel de Física, a una astrónoma de la NASA; he podido escuchar las inquietudes de los integrantes de la Academia de Ciencias de Cuba; también he entrado a grandes laboratorios y, a la par, me he sentado en pequeñas aulas a escuchar clases magistrales de expertos nacionales y foráneos. Sobre todas las cosas, me dedico a aprender.

Al final, la gran tarea de los periodistas científicos es la de tumbar mitos tan recios como la del investigador casi anciano, enfrascado en su laboratorio sin otra meta en la vida que mirar por su microscopio. La ciencia tiene rostros de jóvenes, de mujeres. Está en el teléfono móvil que va con nosotros, pero también en la forma en que se cultiva un determinado alimento.

¿Cómo enfoco las historias que cuento en la Juventud Técnica? Me gusta pensar que lo hago desde la anécdota, la cotidianidad o la cercanía. Pero apenas estoy empezando mi carrera. Solo el tiempo dirá si pude contribuir a que otros amen la ciencia como yo.

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