Soni, la India y el patriarcado mundial

Por: Lissy Villar Muñoz
Publicado: 24/06/2020

Una amiga me preguntó si había visto la película de La 7ma puerta el viernes 12 de junio. Le dije que sí. Me gustó muchísimo porque puso de relieve las relaciones patriarcales en la sociedad india, pero no son situaciones particulares de un contexto específico, sino estructuras de un sistema que recorre el mundo entero- y no positivamente. Como el comunismo en aquella primera frase del Manifiesto Comunista: Un fantasma recorre Europa.

Esta película me hizo recordar a La vida invisible de Eurídice Gusmão filme brasileño presentado en el 41 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano en diciembre de 2019, el cual muestra las relaciones patriarcales que se establecen en las familias donde las mujeres son asumidas como propiedades, tanto del padre como del esposo.  

La relación entre La vida invisible… y Soni  son las sutilezas del patriarcado, instauradas en la cultura, en las maneras de ser, de actuar, de pensar y de naturalizar las dominaciones.

La propiedad privada es un tema crucial para entender por qué se dan las diferentes relaciones sociales y por qué creemos que hay cosas que son de nuestra propiedad, que nos pertenecen; y muchas veces no sólo se trata de un determinado producto u objeto, sino llegamos a poner en el lugar de ese objeto a una persona, a una mujer.

Algunos creen que las mujeres son propiedad de los hombres y esto no quiere decir que siempre las tengan encerradas- con cadenas- para que esto ocurra. Hay realidades que han sido así, pero hay otras sutilezas de las que no nos damos cuenta.

Las mujeres son propiedad también de una sociedad que las encierra, de ese patriarcado que aunque sutil no deja de serlo. Y eso lo muestra Soni de diversas maneras.

Mi amiga me decía que la realidad de la India no se compara con la realidad de Cuba y con otros países. Y puede ser. No se compara. Pero es que Soni no nos muestra la más cruda realidad; o mejor dicho lo que pensaríamos que sería algo muy crudo, porque verdaderamente el patriarcado es crudo en todos los sentidos, incluso, en las sutilezas.  La película no nos muestra esa relación del patriarcado con las cadenas, sino las partes sutiles.

Soni es una mujer policía y tiene una jefa. Ella trabaja en Delhi. Enfrenta problemas en su trabajo producto del machismo: no la respetan por ser policía mujer. Tiene problemas personales, y muchas veces “sus problemas tienen cabida” por no tener una figura masculina que la proteja o por ese carácter fuerte que tiene.

Así nos presentan a Soni. Y en los primeros minutos podemos entender que su jefa no la comprende, y que asume una postura masculinizada para ejercer su responsabilidad. Pero no es así. Entre ellas se establece una relación de mujer a mujer, de compañeras, de mujeres que sufren la dominación aunque desde diferentes clases. La sororidad es algo que se ve en el filme y que hace que las mujeres no se sientan solas sino se acompañen y se respeten.

El patriarcado se ve en diferentes momentos: en las relaciones con los superiores, las presiones sobre la maternidad, las clases sociales, las medidas sociales, las bromas, la sexualidad.

Kalpana es la jefa de Soni, la cual se convierte en una policía justa, que sabe cómo poder enfrentar las violencias por motivo de género, cómo tratar a una niña que llega al establecimiento policial, los protocolos a seguir. Reconoce en Soni una policía que aunque necesita a veces hacer valer su opinión con bastante autoridad, es una profesional que cree en la justicia por encima de todo, tanto en el plano social como en el justo derecho de que a las mujeres se les respete. Y sufre la opresión en carne propia.

Y es que las actitudes de Soni están fundamentadas en el machismo que existe en Delhi, la capital de la India. Por ser una policía mujer no se le respeta, no puede hacer su trabajo porque el patriarcado condiciona y determina.

Una de las escenas es un enfrentamiento con un hombre que conduce un camión. Cometió infracción y no quiere que se le reprenda. Agrede a Soni verbalmente, no la respeta. Esta de una forma violenta lo saca del carro. ¿Cómo hacer que Soni no sea violenta cuando ya desde el primer momento el que conducía el transporte lo fue? ¿Qué hacer en esos casos? ¿A qué autoridad se llama si Soni es la autoridad? Y eso es el patriarcado. No justifico la actitud violenta de ella; solo intento encontrar soluciones cuando a veces en ese sentido no las hay: cuando la única solución posible es que el patriarcado no exista.

Kalpana la necesita, la quiere trabajando a su lado pero estas “actitudes” de Soni la ponen en aprieto ante su superior que a su vez es su esposo. Este no entiende de patriarcado porque ni siquiera revisa sus privilegios como hombre. La relación de jefe y subordinada se complica cuando esa relación se lleva al plano personal. Pero Kalpana no desiste.

Los privilegios políticos son otro detalle entredicho. Soni se enfrenta a unos jóvenes que están fumando cocaína en el baño de mujeres de un restaurante. Tres contra una. Ella no tiene pistolas ni arma de ningún tipo, solo tenía su capacidad física para defenderse contra tres. Ellos no entienden que Soni quiere que salgan de un baño al que no tienen derecho a entrar, pero han entrado. Es el hijo del ministro y no le deben presentar cargos porque ocupa una posición de poder. No lo “pueden” castigar ni  por fumar cocaína en el baño de las mujeres ni por agredir a la policía.

No es hasta el final de la película que Kalpana se da cuenta que lo justo ( y es por lo que la policía también debiera trabajar) es que el hijo del ministro sea penalizado. Soni había sido trasladada por su “mal” comportamiento a la zona de recibir las llamadas, como una operadora.

Hay una escena anterior donde a Soni la trasladan a ese mismo lugar por meterse en problemas laborales- ya sabemos cuál es el problema real: las relaciones de dominación. Una compañera le muestra cómo funciona el teléfono de atención a la población. Una llamada entra y al final resulta que el hombre que llamó terminó acosando a la policía.

El apoyo entre mujeres muestra la importancia de que sus necesidades se conecten, y mucho más si se establecen vínculos personales o laborales. Kalpana hace justicia y entiende verdaderamente lo que Soni siente en diversas situaciones y el final así lo muestra. Pero hay una secuencia fundamental y es cuando Kalpana y su sobrina sostienen una conversación. La sobrina ha recibido bullying en la escuela porque tiene la menstruación. Incluso hasta sus amigas la han humillado. La respuesta de Kalpana merece ser recordada: «Siempre intentarán sacar lo peor de ti porque saben que eres fuerte. Te temen».

A esa edad los y las adolescentes deberían tener una base profunda de educación sexual. Y esa educación sexual comprende el dejar de satanizar el proceso menstrual y a respetar las transformaciones en el cuerpo de otros.

Como también todas las personas al hablar de respeto no deberían hacer presión psicológica para que las mujeres sean madres. Y esto es un aspecto que sutilmente se toca en la película. El reloj biológico pasa, le dice una familiar a Kalpana.

Asimismo la película muestra como Soni atraviesa una situación difícil con su expareja- pareja (no se puede definir claramente), después de realizarse un aborto. Las cosas no son como antes y ausencias no esclarecidas giran en torno al personaje. Pero esto no guarda relación con la manera en que Soni concibe la justicia, ni su forma de ejercer el control policial, como muchos lo hacen ver.  

Mientras en la radio informan sobre la segregación “necesaria” en transporte público para resolver los problemas de las mujeres en la India, y los avances de la ciencia y la tecnología en este país, las mujeres en las calles, en las casas y en sus cuerpos viven la represión, mutilación, resignación del patriarcado. Las leyes, regulaciones, políticas son necesarias pero tienen que venir aparejadas de un proceso de reconfiguración de nuestras maneras de proyectarnos, de actuación y de lo que creemos que es la cultura. Cultura no es morir por preservar el cabello como símbolo de la “feminidad”. Eso no es cultura, eso es estereotipos, y las relaciones y concepciones están atravesadas por ello.

Una de las escenas de la película hace referencia a la muerte de una mujer muy cercana a Kalpana por no querer cortarse el cabello para realizarse una operación.

Soni pone en evidencia las diferentes opresiones, las de clase y las de género y cómo ambas se pueden conjugar. En Cuba el patriarcado no se ve igual que en la India, aunque no conozco ese país. Cierto que hemos logrado superar acá muchísimas lógicas patriarcales. Sin embargo, hay que tener claridades para no retroceder, y voluntades para transformar aún lo que nos queda. Porque el patriarcado es mundial, no es una fase o un momento en nuestra existencia. Parte de la cotidianidad, de lo que hacemos, de lo que decimos, de lo que somos. Por eso, empezar a visualizar es imprescindible. Visualizarlo en la televisión y en nuestras vidas.  

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