No queremos ser sólo beneficiadas por la Revolución, sino queremos hacer la Revolución

Por: Marilys Suárez Moreno
Publicado: 07/04/2020

Desde los días iniciales del triunfo de la Revolucion, Vilma siente que nuevas inquietudes revolucionarias la reclaman. Y ese mismo año 1959 intercambia ideas y propósitos con un grupo de mujeres revolucionarias para explicarles su deseo de organizarse. Desde ese mismo año se dio a la tarea de crear y presidir el Comité de Auspicio para participar en el I Congreso Latinoamericano por los Derechos de la Mujer y el Niño, convocado por la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM) y realizado en Chile en septiembre..

Ya antes, la querida dirigente de las mujeres cubanas había conversado con Fidel sobre el tema y este, con su genial visión acerca del papel de la mujer en la sociedad y la historia, le encomienda la histórica misión de unir a las mujeres, organizarlas, propiciar su superación  educacional, ideológica, cultural, y hacerlas participes plenas de la vida económica, política y social del país.

El 23 de agosto de 1960, después de un intenso trabajo preparatorio en todo el país, se crea oficialmente la Federación de Mujeres Cubanas que, en consideración a sus grandes méritos y a propuesta del propio Fidel, preside, pues las federas cubanas así lo quisieron.

Al hablar sobre el tema, dijo que la Federación se creó no porque lo dijera Fidel, sino porque fueron las mujeres, desde la base, las que comenzaron a organizarse, y compañeras que la conocían desde la lucha revolucionaria, vinieron a decirle que querían unirse todas las organizaciones. El planteamiento fue, dijo Vilma:”No queremos ser solo beneficiadas por la Revolucion, sino queremos hacer la Revolucion”.                                           

Convencida de lo que la mujer era capaz de hacer, sabedora de que el primer deber de la Organización era justamente hacer, se convirtió en artífice de la creación de los círculos infantiles, de las campañas de vacunación,  de la superación educacional, ideológica y cultural de las mujeres; de su incorporación al trabajo y promoción a  puestos claves de dirección, caracterizándose, además, por su continuo batallar a favor de la igualdad de genero y por su sensibilidad y sentido de la justicia.

Toda energía,  toda creación, impulso desde la FMC y con la colaboración de otras instituciones y organismos, el estudio de los problemas de las mujeres en todos los ámbitos: familia, trabajo, comunidad, leyes, educación, igualdad, promoción.

Pero fue más allá, al visionar que el dominio del género como enfoque y categoría analítica constituye un elemento imprescindible en la preparación docente y valoró el papel desempeñado por el magisterio en la formación de las nuevas generaciones. Asimismo, dirigió y orientó la lucha por lograr el pleno y real ejercicio de la igualdad de género y encabezo la gran batalla ideológica que se libró en el país para erradicar prejuicios, creencias, erróneas, estereotipos sexuales y tabúes, así como toda forma de discriminación y cualquier otra expresión de desigualdad y trato insultante.

Sencilla, modesta, carismática, Vilma no pasó por alto la formación de la niñez y la juventud por ser continuadoras de la obra revolucionaria y se involucró de lleno en la creación de los círculos infantiles y el Instituto de la Infancia., organismo que entonces unificó la dirección de las instituciones infantiles y coordinó con Salud Pública y Educación las investigaciones y estudios fundamentales para establecer las normas a aplicar en la educación y atención a los niños y niñas.

Hizo mucho y más por las mujeres de Cuba y del mundo, por su promoción y por las garantías del ejercicio de sus derechos humanos, entre ellos el de la igualdad social. Y es que bajo su dirección se produjeron las más profundas transformaciones en la vida y el pensamiento de las mujeres y el rol protagónico que deben desempeñar en la sociedad cubana de hoy.

Sí, era Vilma, la mítica guerrillera de la clandestinidad y la Sierra, la defensora inigualable de los derechos de la mujer, la esposa, madre y abuela preocupada por su familia, extendida a la de su pueblo, la mujer consagrada a la lucha revolucionaria transformadora, la dirigente honesta y austera: intransigente ante lo mal hecho. Firme y justa en todos sus actos y eternamente fiel a la Revolucion, al Partido y a Fidel.

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