Yo quiero ser madre

Por: Indira Ferrer Alonso
Publicado: 26/12/2019

La encontré por casualidad, integrada a un proyecto por la equidad de género, defendiendo el derecho de las mujeres y las niñas a ser y a realizarse… precisamente ella, que vive la vida que escogió para sí, como un salmón río arriba, contra cánones y modelos de lo que debe ser una mujer.

Maritza Garcés Estrada pertenece a un grupo de lesbianas y bisexuales llamadas Las Isabelas en Santiago de Cuba. Y aunque ya sus 45 años ponen freno al anhelo de la maternidad, defiende el derecho de las parejas homosexuales a tener hijos, biológicos o adoptados, más allá de la estrechez de alma a que condenan los prejuicios.

“Estamos en una campaña de lucha por la no violencia, por nuestro derecho a ser madres a pesar de no querer tener relaciones sexuales con un hombre.

“Nosotras abogamos por nuestro derecho a recibir los servicios de reproducción asistida o a adoptar; y aunque muchas personas están en contra, incluso si no lo dicen abiertamente, creemos en la justeza de nuestro sueño”, dice.

Maritza comparte su vida con Ana desde hace años. Cuenta que a veces las personas le aconsejan, con buena intención, que desista del empeño de crear una familia, más allá de la que ya constituyen ella y su pareja. Pero hay consejos que caen en “saco roto” o peor aún, se asientan en tabúes, estereotipos y reproducen discriminación, o simplemente pretenden mantener a raya lo que implica cambios profundos.    

“Ya a esta edad, no me queda tiempo para concebir.  He querido tener un niño desde que me acuerdo de mí. De niña, una ve que un hijo es algo importante que le sucede a la mayoría de las mujeres y claro, esperas que contigo también va a suceder. Luego se volvió un sueño.

“He vivido pensando cómo sería alguien que nazca de mí. Lo he imaginado mil veces: con los ojitos claros y el pelo rubio, como yo, una niña o un niño que se parezca mucho a mí. Y para qué decirte todo lo que traería eso a mi vida: mucha felicidad.”

¿Cuándo te diste cuenta de que querías compartir ese sueño con una mujer?

“Lo primero fue entender y asumir mi sexualidad y comenzar a vivir del modo en que realmente soy. Eso no fue fácil ni ocurrió de la noche a la mañana: yo no me aceptaba, reprimía ese sentimiento y me sentía pésima por estar experimentando algo así.

“Tampoco quería dañar a mi familia: mi mamá padece una enfermedad mental y sabía que algo así podría afectarla mucho. Además, temía ser rechazada.

“A los 22 años comencé a sentirme atraída por una compañera de trabajo, y luego supe que a ella le sucedía lo mismo. Un año después iniciamos una relación de pareja.

Y supongo que eso cambió tu vida…

“Completamente. Fue muy difícil: nadie quería hablarme, perdí mis amigos, mi familia, mi hogar… no tengo hermanos y mi padre no estaba. Solo tenía a mi madre y ella me detestaba; no quería saber de mí.

“Me puse tan “pesada” que quise buscar trabajo en otros centros y ponían pretextos para no contratarme, en realidad el problema era que yo soy lesbiana. En la calle las personas te gritan ofensas inimaginables. La gente no puede verte andar siempre con la misma mujer porque te ponen el cartel de lesbiana, aunque no lo seas, y ofenden, se burlan, tratan de herirte… imagínate cuando saben que realmente lo eres.”

¿Tantas dificultades no te hicieron replantearte aquella decisión?

“Nunca. Me costó mucho reconocerme, aceptarme y quererme tal como soy. Durante mucho tiempo me sentí culpable por no cumplir con el patrón convencional de lo que debe ser una mujer. Y para serte franca, 23 años después no me arrepiento de haber decidido asumir mi sexualidad tal como es, y no como quieren los demás.

“Yo creo en el derecho de cada persona a ser como  verdaderamente es. ¿Sabes lo que tenemos que discriminar? La envidia, la traición, el egoísmo, el individualismo, el racismo, la violencia, el abandono de los hijos o de los ancianos, el machismo que obliga a las mujeres a cargar con el mayor peso de la familia, de las tareas domésticas, que le reserva el papel de sumisa o subordinada al poder de su esposo… la inequidad, el maltrato a los animales; eso sí merece rechazo.

Yo creo que nadie tiene autoridad para señalar con el dedo a otro u otra por su orientación sexual. ¿Eso qué importa? Lo esencial es tu riqueza interior, no con quién duermes.”

Esta mujer adora a los que -como Serrat- ella llama “locos bajitos”.

“Me encantan las travesuras y la inocencia que tienen. Los niños no saben excluir, siempre están sumando amigos para jugar, siempre ofrecen su cariño a quien les demuestra amor.

“Tengo un sobrinito que a veces se queda conmigo y nos llevamos muy bien. Me gusta complacerlo y, sobre todo que se divierta y aprenda cosas útiles. Es lo que me gustaría hacer con mi hijo o hija: incentivar su curiosidad y la necesidad de aprender siempre algo nuevo.

 “Cuando hablo de mi deseo de ser madre hay personas cercanas a mí que me preguntan si le enseñaría a mi hijo que dos mujeres pueden ser pareja. Eso me molesta porque la gente olvida que los hijos son para cuidarlos, para darles amor, para hacerlos hombres y mujeres de bien…

“Pienso que cada persona vale por sus cualidades; por su capacidad para ayudar  y respetar a los demás; por su empeño para salir adelante y sacar adelante a su familia… a su país. Eso es lo que todo niño debe aprender.”

Tú vives a “contracorriente”; cuáles son tus luchas y tus victorias…

“Imagínate tú… qué pregunta…

“Mi lucha: el derecho de la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales a ser tratados con respeto y sin prejuicios; que cuando vas a las leyes se establece la igualdad entre todas las personas, pero todavía hay mucha discriminación “bajo la piel”… ¿Tú crees que publiquen esta entrevista?

“Tenemos esas clasificaciones: heterosexual, bisexual, lesbiana, gay… Somos seres humanos,  esa es la clasificación que realmente debería importar. Seres humanos con proyectos, con sueños, con necesidades y capaces de amar. Sinceramente no voy a entender nunca a quienes te señalan porque decidiste vivir tu vida con honestidad, asumiéndote y queriéndote tal y como eres.

“Y mi otra lucha es contra el maltrato a los animales. Protejo a muchos perros y gatos callejeros, los llevo para mi casa y los alimento, los baño, consigo las medicinas si están enfermos… A veces logro regalar alguno, pero la mayoría se queda conmigo.

“¡Ah, mis victorias! Pues mi victoria es vivir mi vida y compartirla con alguien en quien he encontrado amor, comprensión, apoyo, respeto… es lo muchas personas pasan la vida buscando.

“Y si lo consiguiera, adoptar una niña o un niño sería mi mayor victoria. Ya dejamos atrás los intentos por la vía de reproducción asistida porque solo encontramos negativas. Pero no voy a perder la esperanza: yo quiero ser madre.”

Accesos: 1736 Comentarios: 0

Actualidad

(05/08/2020)
Presidente de Cuba manifiesta su pesar por muerte de periodista
(05/08/2020)
Envía presidente cubano condolencias a mandatario de El Líbano
(05/08/2020)
Reconocen en Venezuela a educadora cubana
(05/08/2020)
FEMCINE exhibe retrospectiva de Sara Gómez, pionera del cine cubano

Otras secciones

Directora General: Iraida Campo Nodal
Editoras: Aurika Rubio García y Alina Carriera Martínez
Redacción: Galiano No. 264, entre Neptuno y Concordia. La Habana. CP 10200. Apartado Postal 2120. mujeres@enet.cu.