La industria del sexo y la trata de personas

Por: Raúl Antonio Capote
Publicado: 16/10/2019

La pornografía es la sexta industria que más dinero mueve a nivel global, con casi 100 000 millones de dólares anualmente, según la web de finanzas estadounidense Business Pundit.

No es un sector que suela acaparar la atención de los medios, aunque puede parecer, para algunos, un negocio incluso «glamuroso», simple, lleno de mitos.

Sin embargo, la mayoría de las personas desconoce la falta de garantías sanitarias, la poca o ninguna protección legal y laboral, la explotación a la que son sometidos los actores, sobre todo las actrices y, lo peor, desconocen que la industria pornográfica está estrechamente relacionada con la prostitución y la trata.

Gail Dines, una respetada académica, en su libro Pornland: How Porn Has Hijacked Our Sexuality, advierte: «Estamos educando a una generación de niños sobre el porno cruel y violento (...), esto va a tener una profunda influencia en su sexualidad, comportamiento y actitudes hacia las mujeres».

La investigadora y experta en estudios de la sexualidad, Beatriz Balona, alerta además sobre «la construcción de mitos y prejuicios», y afirma que el desarrollo de la industria del porno ha hecho retroceder un siglo todo lo que se había adelantado en materia de educación sexual: «La pornografía ha generado falsos mitos, infelicidad e inseguridad».

Un estudio de la Universidad de Alberta encontró que un tercio de los niños de 13 años admitió haber visto pornografía, y una encuesta publicada por la revista Psychologies, en el Reino Unido, encontró que un tercio de los jóvenes de 14 a 16 años habían visto imágenes

sexuales en línea por primera vez cuando tenían diez años o menos; el 81 % de los encuestados veía pornografía en línea en casa, mientras que el 63 % podía acceder fácilmente a ella a través de sus teléfonos móviles.

La cultura pornográfica no solo afecta a los hombres. También cambia «la manera en que las mujeres y las niñas piensan sobre sus cuerpos, su sexualidad y sus relaciones», dice Gail Dines.

No debemos perder de vista que el problema de la pornografía está relacionado con redes de crimen organizado y transacciones económicas internacionales a gran escala. Hay redes de comercio que explotan a miles de esclavas sexuales para obtener grandes beneficios monetarios. Esas esclavas son forzadas a ejercer como protagonistas de filmes, shows en vivo, etc., y no reciben un centavo de sus dueños.

Trata, prostitución y pornografía

De acuerdo con el informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), la trata de personas «aprovecha la tolerancia social al delito, las prácticas socioculturales propicias al mismo y los espacios de escasa presencia institucional para penetrar en la sociedad».

Muchas víctimas de la trata terminan en manos de las redes de la industria pornográfica o de la prostitución. La esclavitud y la extracción de órganos son crímenes ligados a la trata de personas en el mundo.

En México, por ejemplo, la mitad de las personas que fueron víctimas de trata de personas también sufrieron explotación sexual. Así lo refiere la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de México, que explica, en el Diagnóstico Nacional sobre la Situación de la Trata de Personas en México 2019, que la mayoría de las personas son forzadas a la prostitución.

«Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos», señaló el informe.

La comisión puntualiza que la trata de personas, en más del 45 % de los casos, incluye otros crímenes o fines. La pornografía en internet es un ejemplo de las formas de expoliación que son posibles mediante la trata de personas.

Tráfico sexual de menores

Jaco Booyens es el productor y director de la película recién estrenada, 8 Días, un largometraje sobre el horrible crimen del tráfico sexual de niños en Estados Unidos. Booyens, en su filme, intenta hacernos comprender que el problema del tráfico sexual de niños está profundamente arraigado en la cultura de la pornografía.

La pornografía infantil implica la explotación comercial de los infantes, lo cual limita y obstruye su sano desarrollo sicológico, físico y moral. El 5 de diciembre de 2012 se concretó en Bruselas, Bélgica, una Alianza Global Contra el Abuso Sexual de Niños en internet.

La pornografía crea un clima en el cual la violencia y la explotación de mujeres, niñas y niños es tolerada e implícitamente alentada, y genera la demanda de tráfico sexual porque, como dice Catherine Mackinon, profesora en la Escuela de Leyes de Harvard, «consumir pornografía es una experiencia de sexo comprado».

Muchas mujeres, niñas y niños, que están siendo explotados sexualmente, son traficados con el único propósito de producir pornografía. La trata tiene la función de suministrar la materia humana con la que se mueve la industria del sexo.

El desarrollo acelerado, montado sobre los avances tecnológicos de una cultura pornográfica, de fuerte carga misógina, no solo promueve esa demanda y determina sus prácticas, es la manifestación de las formas más repugnantes del odio y de la violencia hacia las mujeres, los niños y las niñas.

(Tomado de Granma/ Fuentes: Unodc, Play Cine ABC Café Babel)

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